Quema de basura ilegal, desechos

Holguín bajo una nube tóxica: la quema de basura, una falsa solución que enferma a la población.

Holguín, otrora reconocida entre las ciudades más limpias de Cuba, enfrenta hoy una crisis de salubridad que compromete la salud de su población. La acumulación descontrolada de residuos sólidos y la quema de basura al aire libre han dejado de ser un simple problema de ordenamiento urbano para convertirse en una seria amenaza para el bienestar de la población.

Este panorama tiene cifras concretas. Solo en la ciudad de Holguín, se estima que cada persona genera aproximadamente 1.5 kilogramos de desechos al día, una cantidad que se multiplica con la actividad de comercios y nuevas formas de gestión económica. Sin embargo, la capacidad para evacuarlos es insuficiente. La recolección se ve limitada por un déficit crónico de recursos: faltan carros colectores, piezas de repuesto, combustible y fuerza laboral, lo que genera atrasos prolongados en barrios como Libertad, Villa Nueva 1, Alcides Pino, Salida a San Andrés y El Llano.

Lejos de ser un problema estético, la basura acumulada es un vector de enfermedad. La doctora María Eugenia Escobar Pérez, especialista en Higiene y Epidemiología, alerta que los desechos esparcidos ofrecen abrigo a roedores, insectos y animales callejeros, convirtiéndose en focos de propagación de enfermedades.

La doctora Geanela Cruz Ávila, directora del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología de Holguín, informó que en la provincia, durante el último mes, ha ocurrido un incremento en los tratamientos por síndrome febril específico que, unido a la alta focalidad de mosquitos aedes aegypti, representaba un alto riesgo para la transmisión de arbovirosis y confirma que los factores ambientales influyen directamente en la morbilidad de la leptospirosis y el dengue en la provincia.

Solo en 2023, se notificaron 17 casos de leptospirosis, con una letalidad en crecimiento, vinculada principalmente al alto índice de roedores y al deficiente saneamiento.

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No obstante, una práctica aún más peligrosa agrava esta emergencia sanitaria:

La quema ilegal de basura. En la comunidad de Villa Nueva, un mega vertedero ilegal ubicado a menos de 200 metros de viviendas es incendiado periódicamente como un método de «control». Este acto, lejos de resolver el problema, genera densas nubes de humo tóxico que se desplazan por la ciudad. Según vecinos y especialistas, ese humo contiene partículas finas, dioxinas, furanos y monóxido de carbono, sustancias altamente cancerígenas que ya están provocando un aumento visible de crisis asmáticas, alergias, infecciones respiratorias y fuertes dolores de cabeza entre los residentes.

Frente a esta realidad, es crucial recordar el marco regulatorio cubano que busca prevenir estos daños. Existen normas sanitarias que establecen que unvertedero debe ubicarse a no menos de 500 metros, e incluso hasta un kilómetro, de las zonas residenciales, una distancia que se viola flagrantemente en casos como el de Villa Nueva. Asimismo, el Decreto Ley No. 272 del 2001, sobre contravenciones en materia de ordenamiento territorial, se sigue aplicando, como lo demuestran las más de 24,000 multas impuestas en la provincia durante un año reciente. Estas herramientas legales evidencian que el país cuenta con un diseño normativo orientado a la protección ambiental y ciudadana.

La solución, por tanto, requiere una acción mancomunada y urgente que vaya más allá de las medidas puntuales. La Empresa de Servicios Comunales en Holguín ha intentado estrategias con los Consejos

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Populares para llegar a zonas críticas y ha logrado incorporar algunos recursos, pero admite que los desafíos son mayores. Expertos insisten en que se deben buscar alternativas eficaces que permitan una recolección mínima una o dos veces por semana en todos los repartos, además de fiscalizar rigurosamente el cumplimiento de los recorridos.

La quema de basura no es solución, es un problema multiplicado que agrava la crisis. Lejos de eliminar los desechos, esta práctica incontrolada los transforma en una amenaza aún más tóxica y violenta contra el medio ambiente y la salud pública. El humo resultante libera sustancias cancerígenas como dioxinas y furanos, además de material particulado fino que penetra profundamente en los pulmones, exacerbando enfermedades respiratorias crónicas, provocando crisis asmáticas e intoxicaciones agudas. Contrario al espíritu de la legislación ambiental cubana, que promueve una gestión integral y sostenible, la quema constituye una contaminación deliberada del aire que respiran los holguineros.

En consecuencia, no resuelve el problema de fondo —la acumulación por falta de recolección—, sino que lo transforma en una emergencia sanitaria permanente, desviando la atención y los recursos que deberían destinarse a soluciones estructurales como el fortalecimiento de los servicios de recogida, el reciclaje y la educación ambiental.

La salud de Holguín está en juego. La evidencia médica y la voz de los ciudadanos coinciden: la basura acumulada y quemada no es solo un paisaje desagradable, es un detonante de padecimientos prevenibles. Resolver esta

crisis demanda priorizar el saneamiento ambiental como una inversión en salud pública, fortalecer los servicios comunales con los recursos indispensables y promover una disciplina social responsable, donde cada ciudadano y entidad asuma su papel. Solo así Holguín podrá recuperar, más que su limpieza, el bienestar fundamental de su gente.

Alvaro Raúl Suárez Leyva