Alertan autoridades de salud sobre vigilancia de la fiebre en menores de dos años

Por: Maylín Betancourt Verdecia
Temperatura, fiebre

Las familias con niños pequeños deben vigilar la aparición de la fiebre, caso que requiere una valoración cuidadosa y seguimiento médico. En este sentido se debe tener especial atención si la fiebre no se asocia con otros síntomas y de manera particular cuando los afectados tienen menos de dos años.

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De acuerdo con el doctor Alberto Rubén Piriz Assa, responsable del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en la Dirección General de Salud, «se considera particularmente importante vigilar los casos en los que la fiebre no se acompaña de manifestaciones como congestión nasal, dolor de oído, erupciones en la piel, vómitos o diarrea». También llamó la atención sobre aquellos pacientes cuyo examen físico inicial no muestra alteraciones.

Según Piriz Assa, «este tema en la actualidad es muy discutido entre los diferentes colegios médicos y está bien claro en la literatura que lo único que ha bajado la mortalidad infantil o las muertes infantiles a causa de la fiebre sin síntomas es el ingreso oportuno y la observación de los profesionales de la salud al menos durante 72 horas».

Destacó además la importancia de la observación clínica oportuna para detectar a tiempo una posible infección bacteriana grave y actuar ante cualquier cambio en la condición del niño. La importancia de este tema, enfatizó, se triplica cuando el niño es menor de tres meses y se duplica cuando el niño es menor de seis meses.

Ante el riesgo de infecciones graves, precisó el especialista en terapia intensiva, demanda una estrecha vigilancia, la cual aumenta en la medida en que disminuye la edad del paciente. En estas edades pueden presentarse con mayor frecuencia infecciones graves, mientras que el sistema inmunitario aún está en desarrollo, por la ausencia de producción adecuada de inmunoglobulinas de la defensa ante los microorganismos como la IGM y la IGG.

El doctor agregó que los bebés más pequeños pueden no haber recibido todavía vacunas que ayudan a prevenir enfermedades potencialmente graves. Por esa razón, indicó, los menores de un mes son especialmente vulnerables, pero todos los lactantes requieren vigilancia.

Piriz Assa subrayó que no existe un único parámetro clínico, ni un resultado de laboratorio que, por sí solo o combinado con otros, permita determinar con certeza qué niño evolucionará hacia una infección bacteriana grave.

De ahí que considerara fundamental la observación por parte de profesionales de la salud durante 72 horas y el seguimiento no debe terminar tras el egreso hospitalario. En particular, los menores de un año necesitan controles posteriores y atención de la familia y del personal sanitario ante la aparición de nuevos síntomas o cambios en su estado, al existir una tasa de infección añadida al egreso hospitalario.

El responsable del PAMI explica que la importancia de este tema es vital, basado en la tasa de mortalidad alcanzada en la provincia en menores de un año, en bien de la salud infantil y por la necesidad de prevenir complicaciones.

La aparición de la fiebre en edades pediátricas por muy común que se haya vuelto en los últimos tiempos ante la alta incidencia de arboviroris, infecciones respiratorias u otras enfermedades nunca deberá pasar desapercibida, es la respuesta del organismo a agentes de naturaleza infecciosa o a causas no infecciosas que demandan atención oportuna.

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Maylín Betancourt Verdecia