El espejismo del salario en el bolsillo del profesional

Por: Leannis Berbén Leyva
salario, inflacción, economía, Cuba
Foto: Archivo

La reciente actualización de la tabla salarial para el sector presupuestado, con especial impacto en la Salud y la Educación, busca responder a un reclamo histórico y urgente de ofrecer un ingreso digno a quienes sostienen los pilares esenciales de la sociedad.

Cifras que contemplan totales a devengar de hasta 27 mil 800 CUP para un médico especialista de II grado o cerca de 19 mil 770 CUP para un profesor de educación general representan una revalorización nominal necesaria de la labor profesional.

Sin embargo, en el contexto económico actual, la efectividad real de esta medida vuelve a chocar contra la realidad cotidiana.

​De nada sirve incrementar los dígitos en la nómina si el costo de la vida y la canasta familiar aumentan a un ritmo desmedido. Cada ajuste salarial en el sector público ha generado un efecto rebote que acelera la espiral inflacionaria.

Aunque la tasa del dólar estadounidense  en el mercado informal ha experimentado momentos de relativa estabilización, la presión sobre el bolsillo popular se ha agravado tras la eliminación de los topes de precios y la agudización del desabastecimiento.

​Esta escasez responde a múltiples factores. Por un lado, influyen las crecientes sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos de América, que reducen la cantidad de navieras y entidades dispuestas a comerciar con el país.

Por otro lado, la escasa oferta en los canales oficiales deja el terreno fértil a la especulación. La falta de escrúpulos de quienes lucran a costa de las necesidades del pueblo ha provocado que un litro de aceite vegetal pase de rondar los dos mil pesos a superar los cuatro mil pesos, una dinámica abusiva que se repite en el arroz, los granos, los cárnicos y el aseo personal.

​Este fenómeno, que no afecta solo a los profesionales sino a toda la población en su conjunto, nos permite preguntar: ¿De qué sirve recibir un sueldo numéricamente superior si la cesta de la compra se encarece en una proporción aún mayor?

Ante el clamor popular, las autoridades gubernamentales locales han iniciado revisiones en las cadenas de importación, gastos de transportación y márgenes comerciales de los actores económicos, además de actualizar el marco regulatorio de precios en sintonía con las recientes Transformaciones Económicas y Sociales.

​A la par, se ha anunciado un rigor mayor en el enfrentamiento mediante decretos legales como el DL 91/2024 y el D 30/2021, aplicando multas, decomisos, ventas forzosas y la cancelación definitiva de licencias o clausura de locales a los infractores.

Son acciones necesarias; no obstante, su efectividad se medirá únicamente cuando se traduzcan en alivio para el cubano de a pie.

​Mientras los ajustes salariales no se acompañen de un aumento sostenible de la oferta de bienes y de un control efectivo contra las especulaciones del mercado, el incremento monetario seguirá siendo una ilusión que deja a nuestros profesionales ante la amarga sensación de estar, una vez más, lloviendo sobre lo mojado.