El Festival Internacional de Cine de Gibara, celebrado en esta provincia, concluyó sus presentaciones teatrales con un llamado a restaurar las instalaciones escénicas locales, afectadas por un prolongado deterioro arquitectónico.
La exhortación trascendió tras la puesta en escena de la obra «Pareja abierta», pieza clásica de la dramaturgia italiana. Al finalizar la función, el actor cubano Renecito de la Cruz denunció la inactividad del teatro principal de esta villa costera, el cual permanece clausurado en espera de una reparación capital.
Los realizadores evidenciaron la paradoja de una comunidad que agota las capacidades de los recintos provisionales, pero carece de un espacio institucional idóneo para el desarrollo permanente de las artes escénicas. La situación sitúa la gestión patrimonial en el centro del debate cultural del país caribeño.
Bajo la dirección artística de Amaury González y Yanko Marrero, el montaje recontextualizó el texto original de los premios nobel italianos Darío Fo y Franca Rame. La propuesta adaptó el clásico al entorno contemporáneo cubano para propiciar un diálogo directo con los asistentes.
Los roles estelares, asumidos por la actriz Alina Molina y el propio De la Cruz, plantearon un examen sobre las dinámicas de poder interpersonales. Especialistas destacaron que la función revalidó el interés del público por las expresiones dramáticas dentro de un festival de matriz predominantemente cinematográfica.
Con información de Daimy Peña/Prensa Latina
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