Lo que hasta hace poco era un problema ambiental que abarrotaba vertederos y contaminaba suelos, comienza a convertirse en estos días en una fuente de energía y desarrollo para la comunidad. Se trata de Pyralis, un proyecto de innovación pionero en Cuba, incubado en el ecosistema del Parque Científico Tecnológico y Empresarial de Holguín, que ya da sus primeros pasos para lograr un ciclo cerrado en el aprovechamiento de los residuos plásticos.
Creado por el joven holguinero Alejandro Ortiz, quien posee vasta experiencia en estos tópicos, Pyralis se presenta como una solución tangible ante la acumulación de desechos. Su esencia radica en un proceso de calentamiento de plásticos en ausencia de oxígeno, mediante el cual se obtienen combustibles de alto poder calorífico, ideales como alternativa energética sostenible.
El pasado 14 de marzo, el proyecto trascendió los laboratorios y se insertó en la comunidad. El Parque del Consejo Popular Vista Alegre fue el escenario de su primera actividad piloto, donde alumnos de las escuelas primarias Raúl Cepero Bonilla y Nicolás Guillén compartieron espacios de aprendizaje sobre nutrición y cuidado del agua.

De acuerdo con Eric Díaz González, presidente de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) en Holguín, Pyralis cuenta con nueve líneas de trabajo y arranca desde la cabecera provincial enfocado en el tema energético. «Puede convertirse en una fuente de empleo en la comunidad», precisó, al explicar que ya se organiza un punto de recogida en la antigua guarapera, donde se acopiarán desechos para su posterior procesamiento.
El proceso productivo es eficiente: cada 100 kilogramos de plástico —principalmente bolsas de nailon y tapas— generan 100 litros de aceites pirolíticos, materia prima para producir gasolina y diésel. La planta que permitirá este procesamiento se está montando actualmente en áreas de la emblemática Empresa Mecánica Héroes del 26 de Julio.
En una primera etapa, los combustibles obtenidos podrán destinarse a servicios esenciales como ambulancias, contribuyendo así al ahorro de recursos del Estado y garantizando servicios básicos a la población.
El impacto no solo será energético, sino también estético y social. Yohanis Santiesteban Sarmiento, responsable de relaciones públicas del proyecto, explicó a los vecinos de Vista Alegre que Pyralis busca premiar la limpieza. Los barrios que más residuos recojan y mayor participación comunitaria demuestren, podrán recibir beneficios como pintura para las fachadas de sus casas y jardines.
«Queremos tener barrios más limpios», enfatizó Santiesteban, subrayando que la colaboración de la población es clave para el éxito de la iniciativa.
Aunque el proyecto comienza en el municipio de Holguín, sus aspiraciones son mayores: llegar a toda la provincia y, posteriormente, al resto del país. Para lograrlo, Pyralis requiere del apoyo del sector empresarial, especialmente de entidades como la Empresa de Servicios Comunales, con quien ya se perfilan alianzas estratégicas.
Desde el propio Parque Científico, los especialistas valoran el modelo de gestión de Pyralis, destacando que no solo aporta al desarrollo económico y ambiental del país, sino que también organiza ideas de colaboración pensando en cómo vincular a la ciudadanía con este tipo de soluciones innovadoras.
Pyralis demuestra que, con ciencia, innovación y participación popular, es posible transformar un desecho en una solución energética, contribuyendo al desarrollo local sostenible desde el corazón de Holguín.
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