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Foto: Archivo

Aumenta vandalismo contra telefonía móvil en Holguín

La División Territorial de Etecsa en Holguín enfrenta un escenario crítico debido al repunte de agresiones contra su infraestructura. Según cifras oficiales del cierre de 2025 se reportaron 27 actos de vandalismo en la provincia, aunque el incremento numérico parece leve, el impacto financiero es contundente: las pérdidas ascienden a 529 633.71 pesos cubanos (CUP).

Al respecto, Abilio Jiménez López, jefe del Departamento de Coordinación General de la entidad, confirmó que estos delitos no solo laceran el patrimonio estatal, sino que golpean directamente el bienestar ciudadano al interrumpir servicios vitales de voz y datos.

Si bien la cifra global aumentó en un solo caso respecto al año anterior, el análisis territorial muestra matices alarmantes. En primer lugar, la ciudad de Holguín se consolida como el epicentro del problema, con un crecimiento de seis incidentes.

Asimismo, municipios como San Germán y Antilla también mostraron una tendencia al alza. Por el contrario, territorios como Rafael Freyre, Mayarí, Cacocum, Moa y Gibara lograron reducir la incidencia delictiva. Esta disparidad confirma que el trabajo preventivo da frutos en algunas zonas, pero es urgente reforzar la vigilancia comunitaria en la cabecera provincial.

De acuerdo con el informe de Etecsa, los delincuentes siguen un patrón específico orientado al robo de materiales con alta demanda en el mercado negro. En concreto, las modalidades más recurrentes fueron:

* Robo de bajantes y cables telefónicos en zonas urbanas.

* Sustracción de fibra óptica, afectando tanto rutas terrestres como radiobases.

* Saqueo de cables de alimentación en gabinetes inteligentes y radiobases (incluyendo acometidas eléctricas críticas).

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Infografía: Cortesía de Etecsa

De hecho, Jiménez López destacó que los ataques más recientes se han ensañado con la infraestructura de radiobases en la ciudad de Holguín, dejando zonas enteras incomunicadas.

El impacto social de estos robos es severo. Actualmente, cuatro radiobases de la ciudad cabecera permanecen fuera de servicio tras el robo de cables y fibra. Como consecuencia, miles de usuarios en comunidades como El Guarro, La Plaquita, Ciudad Jardín, Vista Alegre y Piedra Blanca carecen de conexión móvil.

Sin embargo, el problema no termina con el robo. Lo más preocupante es que el tiempo de restauración supera ya los tres meses. «La demora se debe al déficit de recursos de todo tipo que enfrentamos», explicó el directivo. La escasez de conectores, cables e insumos básicos impide que los técnicos actúen con la rapidez necesaria, prolongando la afectación de forma indefinida.

Ante esta situación, la División Territorial de Etecsa reitera la importancia de la protección colectiva. Las autoridades insisten en que cuidar las instalaciones es responsabilidad de todos, pues el daño a un cable afecta el derecho de una comunidad entera a estar comunicada.

​Es imperativo comprender que la infraestructura de telecomunicaciones, aunque gestionada por una entidad, cumple una función estrictamente social y colectiva. Al encontrarse desplegados en la vía pública para garantizar nuestra conectividad, estos recursos quedan expuestos a la vulnerabilidad del entorno, lo que convierte a la vigilancia ciudadana en su principal escudo.

No se trata solo de cuidar cables o equipos, sino de proteger el derecho de cada familia a comunicarse, trabajar o recibir asistencia en una emergencia. En última instancia, cuando el vandalismo silencia una radiobase, no es solo la empresa la que pierde; es la propia sociedad la que queda aislada, siendo el ciudadano común quien paga el precio más alto al ver interrumpido un servicio que hoy resulta indispensable para la vida moderna.

En última instancia, la lucha contra el vandalismo requiere de la denuncia oportuna y el compromiso social para salvaguardar una infraestructura que es, en esencia, patrimonio del pueblo.