Inteligencia Artificial, Radio Angulo, Holguín

Retos y desafíos de la prensa cubana ante la Inteligencia Artificial (AI).

En las redacciones cubanas, donde el crujir del papel convive con el silencioso flujo de datos digitales, una transformación silenciosa busca redefinir el corazón del oficio periodístico. No se trata solo de adoptar nuevas herramientas, sino de una reconversión urgente que mira a la Inteligencia Artificial (AI) como un aliado complejo, una oportunidad para potenciar la creatividad humana en un escenario marcado por limitaciones materiales y una fuga constante de talento.

Este reportaje, fue elaborado a partir del testimonio de periodistas, directivos y académicos, explora la problemática y el potencial humano detrás de la digitalización publicados en la prensa cubana.

Los medios públicos cubanos enfrentan una encrucijada histórica: han perdido preponderancia informativa y agilidad frente al torrente de contenidos en redes sociales y plataformas digitales. Una encuesta reciente entre líderes mediáticos globales refleja un espejo en el que Cuba puede verse: solo el 40% confía en el futuro del periodismo, pero más de la mitad (56%) es optimista respecto al negocio, apostando por la calidad y la confianza como valor seguro.

En Cuba, la respuesta institucional a este desafío es el proceso de Transformación Editorial, Económica y Tecnológica impulsado por la Unión de Periodistas de

Cuba (UPEC). Sin embargo, el camino está plagado de obstáculos estructurales. «Tenemos un hándicap principal: la carencia de todos los recursos humanos imprescindibles; no sólo periodistas, sino también diseñadores, informáticos, comunicadores sociales…», se reconoce en un análisis publicado en Cubadebate. Este déficit convive con otro fenómeno paralizante: la salida de los profesionales mejor preparados hacia otros sectores, una vez alcanzan un nivel de competencia deseable.

La IA en la Redacción: ¿Sustituta o Colaboradora?

La adopción de herramientas de Inteligencia Artificial no es una fantasía futurista, sino una práctica en desarrollo. Más de treinta periodistas de diez provincias participaron recientemente en el segundo Curso de Inteligencia Artificial y Comunicación del Instituto Internacional de Periodismo «José Martí», un espacio que combinó ética y práctica.

El consenso entre los especialistas es claro: la IA debe ser un amplificador de las capacidades humanas, no un reemplazo. A nivel global, el 96% de los directivos de medios ve crucial automatizar tareas de «back-end» —procesos repetitivos y complejos— para reducir errores y liberar a los periodistas para labores creativas y de análisis. En Cuba, esta visión comienza a aplicarse.

Para esto debe tenerse en cuenta las aplicaciones prácticas ya en marcha. Dígase la automatización y verificación: Uso de software para tareas sistemáticas y para ayudar en la verificación de datos y contenidos.

El Periodismo de datos, una de las  herramientas para analizar grandes volúmenes de información, aunque se tropieza con la casi inexistencia de bases de datos oficiales de acceso abierto y, por supuesto los nuevos formatos, empleados para la conversión de texto a audio, generación de resúmenes automatizados y apoyo en traducciones.

«La inteligencia artificial es una realidad con la que ya estamos viviendo día a día. Su impacto en la creación de contenidos… ha sido extraordinario. Este curso resulta vital para que los periodistas cubanos puedan aprovechar su potencial», afirma Adrialis Rosario Zapata, del Periódico Girón de Matanzas.

El Talento: La Crisis Humana Detrás del Reto Tecnológico

La tecnología más avanzada es inútil sin las personas que sepan dirigirla con criterio periodístico. El problema de los recursos humanos es el más sentido. Como señalaba el periodista Abel Falcón en el X Congreso de la UPEC, existe una «desprofesionalización» motivada por el desestímulo material y la fatiga, que aleja a los recién graduados de los medios públicos.

Modelos organizativos innovadores, como el del medio digital Cubahora, intentan romper esta inercia. Funcionan con un equipo núcleo interdisciplinario (periodistas, comunicadores, diseñadores, sociólogos) que planifica pensando primero en la web y en la audiencia. Este modelo es una referencia, pero también sufre la misma sangría: «Cuando hemos logrado avanzar en la solidez profesional… se produce la salida de los ya más preparados».

La formación continua es la otra pata de la estrategia. Ileana González López, directora en funciones del Instituto «José Martí», enfatiza: «Es fundamental continuar creando espacios de actualización… pues la inteligencia artificial evoluciona constantemente». El presidente de la UPEC, Ricardo Ronquillo Bello, ha llamado a replicar por todo el país el conocimiento adquirido en estos cursos.

Sin embargo, la implementación de la IA levanta, inevitablemente, cuestiones éticas profundas. En un medio donde, según el Código de Ética, el periodista «contribuye con su trabajo a promover los mejores valores nacionales», la tecnología no puede ser una caja negra. Los cursos incluyen debates sobre «ética, valores y principios» guiados por expertos.El periodista Vicente Manuel Prieto reflexiona al respecto: «¿Cuántos podemos decir que somos imparciales y equilibrados? Que alguien lance la primera piedra». Esta autoconciencia es crucial al emplear herramientas que pueden generar contenido o sesgar análisis.

La Ley de Comunicación Social, en vigor desde octubre de 2024, establece el marco legal, pero la autorregulación editorial soberana de cada medio es igualmente importante. El verdadero reto ético está en usar la tecnología para acercarse más a la realidad, sin «desviaciones maquilladas», y para fomentar un modelo de prensa más participativo y dialógico con la sociedad.

La transformación digital de la prensa cubana, con la IA como componente central, es un proceso lleno de claroscuros. Por un lado, ofrece herramientas poderosas para ganar eficiencia, reconectar con audiencias jóvenes a través de nuevos formatos y profundizar en el análisis. Por el otro, choca con una crisis de talento y recursos materiales que no se resuelve solo con software.

El éxito de esta transición no se medirá por la cantidad de algoritmos implementados, sino por la capacidad de colocar la tecnología al servicio de un periodismo más profundo, veraz y útil para la sociedad. Como resume la profesora

Yarina Amoroso Fernández, se trata de dominar estas herramientas sin perder de vista los fundamentos éticos del oficio. En ese equilibrio delicado entre innovación tecnológica y principios humanos, se juega el futuro de un periodismo cubano que aspire a seguir siendo, ante todo, una voz esencial para su pueblo.

Fuentes : El reportaje se basa en fuentes oficiales cubanas como Cubadebate y la UPEC, información del curso de IA del Instituto «José Martí», y declaraciones de profesionales como Vicente Manuel Prieto y Ricardo Ronquillo Bello. Incluye estadísticas globales citadas por estas fuentes. La metodología consistió en recopilar, verificar y contextualizar estos datos públicos dentro del marco normativo mediático de Cuba.

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