La juventud es un divino tesoro, sí, eso nadie lo pone en duda pues sobradas razones le asisten a esta sentencia cuando se ha hecho tan popular, pero también es cierto que más vale actuar en consecuencia en esta etapa de la vida, para más tarde no tener que lamentar males mayores.
Cualquiera pudiera creer que en una misma oración no tienen cabida las palabras “juventud” y “responsabilidad”, pues como dice el refranero cuando tienes lozanía no se piensa en el mañana y para cuando has adquirido responsabilidad suele quedar muy poco de la juventud.
Lo cierto es que a la luz de los tiempos actuales más vale poner una dosis equilibrada de ambas, sobre todo en materia de relaciones sexuales para no tener que pagar justos por pecadores en los años por venir, incluso con la propia salud. Pero ¿Por qué enfilar los cañones hacia los jóvenes?
Sucede que en Cuba es una realidad palpable el anticipo de la edad de inicio de las relaciones sexuales en relación con décadas atrás, y en muchos casos quienes actúan así no toman en cuenta el riesgo de contraer una Infección de Trasmisión Sexual (ITS). Para que esto suceda solo tiene que ocurrir contacto sexual desprotegido entre una persona sana y una infectada.
Incluso según los especialistas, los jóvenes se encuentran entre los grupos de mayor riesgo de exposición a procesos infecciosos de este tipo. Máxima que cobra sentido en la etapa estival donde el aumento de opciones recreativas trae consigo más relaciones sociales y afectivas y por lógica la activa práctica de relaciones sexuales, que sin previa planificación en su mayoría corren el riesgo de faltarle protección.
Si a esto se suma que en apariencia se puede estar enfermo y no presentar síntomas hasta pasado un tiempo, aumenta la vulnerabilidad a adquirir una ITS como la Gonorrea, la Sífilis, el Virus del Papiloma Humano o el VIH/SIDA, ya sea por cuestiones como el desconocimiento, el sexo temprano sin protección o hasta por falsas concepciones instauradas en el imaginario popular.
Entonces cuando no son atendidas a tiempo, pueden implicar además de peligro para la vida, esterilidad, problemas para concebir el embarazo y hasta la aparición de cáncer como el de cuello uterino.
Lo más sensato es usar preservativo, tomando en cuenta que este para nada disminuye el goce, el disfrute sano y placentero; erróneos pensamientos debido a que no todas las personas están conscientes de la importancia de brindar educación veraz y confiable a los jóvenes sobre el sexo. A veces los supera el temor de que el tocar estos temas incremente su curiosidad y por ende su práctica, cuando en verdad lo que trae consigo es un efecto perjudicial.
Es una tarea pendiente aprovechar mejor los servicios de salud destinados a la información oportuna y especializada sobre sexualidad. Estas son enfermedades que si bien nadie quisiera adquirir, por desgracia forman parte de nuestra realidad, lo que no quiere decir que no se les pueda ganar el juego y mantenerlas controladas.












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