Para la doctora Katherin Pupo Díaz, especialista en primer grado de Oncología Clínica, ser joven no le ha impedido asumir responsabilidades en el Centro Oncológico Territorial de Holguín, donde atiende la localización de tumores de vías digestivas, primarios y del Sistema Nervioso Central.
Sobre estos últimos dialogó con este sitio web pues considera que la población en sentido general debe estar atenta a los principales síntomas para establecer un diagnóstico precoz sobre esta terrible enfermedad.
Primeramente ¿Cuál es la incidencia de este tipo de tumores en Holguín?
-"Si bien estos tumores son la primera causa de muerte en los niños por tumores sólidos, en los adultos entre 15 y 34 años representa la tercera causa con una alta letalidad, no tienen una alta incidencia en nuestro medio ya que en el 2018 se diagnosticaron solo 10 casos nuevos y en lo que va del presente año solo un caso se ha detectado en el Centro Oncológico Territorial".
¿Qué síntomas pueden hacer sospechar la posible presencia de un tumor cerebral?
-" Los tumores primarios del Sistema Nervioso Central presentan una sintomatología muy variada ya que los pacientes pueden experimentar desde un simple dolor de cabeza que puede volverse crónico, que aparece sobre todo en las mañanas y localizarse de forma difusa y hasta es posible que pueda llegar a despertar al paciente. En un primer momento es capaz de responder a la terapéutica habitual con analgésicos hasta hacerse más crónico y con ello rebelde al tratamiento.
“También puede acompañarse de cambios en el estado del ánimo que vayan desde la depresión hasta la euforia o la ansiedad. Es probable también que se produzcan alteraciones de la conciencia y también se ha advertido la aparición muchas veces de crisis de convulsiones parciales, donde es raro en etapas iniciales que ocurran en el cuerpo completo, sino en una mano, brazo o piernas.
“Las alteraciones visuales también pueden estar presentes en las manifestaciones de estos tumores, siendo estos los síntomas que con mayor frecuencia se advierten y llevan a los especialistas a realizar algunos estudios”.
¿Qué estudios definitivos pueden corroborar este diagnóstico?
-“Los estudios hematológicos ayudan al diagnóstico de la enfermedad y con un poco mayor de certeza los estudios imagenológicos como la resonancia magnética nuclear, la tomografía axial computarizada y por supuesto, las biopsias nos hablan del diagnóstico histológico, o sea, el tipo de tejido presente en la lesión”.
Una vez establecido el diagnóstico ¿Cuáles son los pasos a seguir en cuanto al tratamiento?
-“Lo primero que debe ocurrir es un correcto reporte, que es la adecuada información del paciente y sus familiares, explicar lo necesario para el manejo de la patología porque a veces esto se dificulta un poco en el hogar y en las áreas de salud.
“Una vez aclaradas las dudas se procede al manejo terapéutico que generalmente trata de obtener un buen tratamiento quirúrgico como base de una buena terapia, pero también hay otras opciones como la radioterapia, la inmunoterapia, la quimioterapia y en dependencia del tipo de tumor y el grado histológico será el orden de las mismas. De manera general pueden emplearse varias terapias”.
En otras localizaciones el tratamiento al paciente oncológico no es de manera aislada ¿Sucede igual en esta localización?
-“En efecto, también es así porque se trata al paciente por un equipo multidisciplinario que incluye a imagenólogos, personal de laboratorio clínico, de neurocirugía, neurólogos, oncólogos y personal de anatomía patológica.
“La esperanza de vida del paciente dependerá de la extensión de la enfermedad, de algunas complicaciones o secuelas que hayan aparecido a raíz del tumor porque en esta localización hablamos del Sistema Nervioso Central, la mayoría de los tumores son intracerebrales y por lo general el pronóstico de vida corto”.
¿Es prevenible este tipo de cáncer?
-“En este caso no existen acciones que puedan desempeñarse para evitar que aparezcan, aunque se puede estar atentos ante enfermedades genéticas que no son muy comunes como el Síndrome de Turcot y la enfermedad de Von Hippel-Lindau”.
El cerebro posee un complejo mecanismo de protección que lo mantiene alejado de tóxicos que impliquen daños severos. La llamada barrera hematoencefálica, ubicada entre los vasos sanguíneos y el encéfalo, impide el paso de sustancias dañinas y deja el paso libre a proteínas y vitaminas. Sin embargo, esa vital protección es un impedimento para el tratamiento del cáncer que se propaga al cerebro.
Si bien no se pueden prevenir este tipo de tumores, la población debe estar atenta a cualquiera de los síntomas mencionados para realizar un diagnóstico precoz y que la conducta a seguir logre mayor grado de certeza.












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