Padecer Enfermedad Renal Crónica Terminal implica un cambio radical en el estilo de vida, pero quienes tienen este diagnóstico en Holguín reciben una atención especializada con tratamiento dialítico que garantiza la supervivencia y preparación para el trasplante.
Cuando los riñones fallan las técnicas de terapia renal sustitutivas, hemodiálisis o diálisis peritoneal, permiten recuperar la sensación de bienestar y mejorar el funcionamiento de los sistemas corporales.
La diálisis peritoneal utiliza una membrana natural como filtro, el peritoneo, por lo que la sangre se filtra sin salir del cuerpo. Este método se aplica en el hogar del paciente con estricta vigilancia sanitaria.
Pero la hemodiálisis es el método más usual para tratar la enfermedad renal avanzada y permanente. Es una técnica de depuración sanguínea extracorpórea en la que una máquina sustituye las funciones principales del riñón.
Desde la década de los ochenta la hemodiálisis se convirtió por primera vez en Holguín en un tratamiento práctico para la Enfermedad Renal Crónica Terminal.
Al visitar el hospital clínico quirúrgico Lucía Íñiguez Landín, el mayor centro dialítico de la provincia, constatamos el esfuerzo coordinado del equipo de profesionales de la salud que atiende 24 horas a los pacientes que acuden acompañados por familiares para recibir este tratamiento que desde 1998 se presta allí.
Desde hace 19 años Yanelis Infante Cruz recibe tratamiento de hemodiálisis y con gratitud confiesa que el personal sanitario que la asiste forma parte de su familia. En el mejoramiento de la calidad de vida de esta paciente con enfermedad renal crónica terminal el sistema de salud cubano ha invertido más de 270 mil dólares.
En esta región oriental de Cuba existen en total cinco unidades especializadas en tan costoso proceder, que tuvo sus inicios en el hospital provincial docente Vladimir I. Lenin y posteriormente se extendió a los municipios de Moa, Mayarí y Banes, lo cual permitió una mayor cobertura médica y acercar a los enfermos a sus centros dialíticos (distancia no superior de 50 kilómetros), y cuyo traslado es sufragado por el ministerio de Salud Pública en coordinación con la agencia estatal Cubataxi que en 2018 prestó más de dos mil 500 servicios con un coste superior al millón de pesos.
El doctor Reinaldo Labrado Pupo, con varios años de experiencia en la dirección del servicio de Nefrología en el hospital “Lucía Íñiguez Landín” destacó que “es una de las pocas especialidades que ha logrado sustituir la función de un órgano de forma artificial con una calidad de vida adecuada. En los años 80 la población dialítica en la provincia era de unos 30 pacientes y actualmente supera los 200, una prevalencia adecuada para más del millón de habitantes en el territorio, según indicadores nacionales”.
“Este es uno de los mejores centros de trasplantes en el país. Se hacen trasplantes de donantes vivos y cadavéricos. Es considerable la cantidad de pacientes que pasa por esta unidad regional”.
Actualmente este centro dialítico con 17 “riñones artificiales” beneficia a 103 pacientes de los municipios de Holguín, Cacocum, Gibara, Rafael Freyre y Urbano Noris. De ellos 30 están aptos para recibir trasplantes.
Aunque gratuito para los pacientes, el tratamiento de diálisis tiene como promedio un coste de 100 dólares cada sesión (3-4 horas). Es ambulatorio, tres veces a la semana y se aplica bajo rigurosa vigilancia médica con previas recomendaciones dietéticas y de medicación para minimizar sus efectos secundarios e incrementar su efectividad en la depuración de la sangre.
César Díaz Utria, conoce bien cuan afectados emocionalmente llegan los pacientes a esta terapia, su apoyo psicológico, habilidades y conocimientos como enfermero son vitales en su cuidado y atención: “es un tratamiento muy riguroso, tienen que hacer una dieta muy estricta con el control de los líquidos. Ellos pasan más tiempo aquí que en sus casas, si nosotros hacemos lo que nos toca, se recuperan y se sienten más seguros”.
“Estamos contentos con el personal médico y de enfermería porque todos son muy preocupados y tienen mucho interés en ayudarnos a salir de esta situación de salud. Yo estuve muy mal y gracias a las hemodiálisis estoy bastante bien y confío en poder ser trasplantada”, agradeció Gisela Romero Pérez, holguinera que desde hace tres años recibe esta terapia sustitutiva que reemplaza las funciones renales cuando los riñones fallan.
Quienes presentan en Holguín la condición clínica derivada de la pérdida permanente y progresiva de las funciones renales cuentan con un servicio médico de alta calidad científica y humana, además de los soportes tecnológicos requeridos para obtener los mejores resultados en el manejo, diagnóstico y cuidado de los pacientes y la prolongación de la vida.












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