Casi una década requiere la formación de un médico, ardua profesión acompañada de noches en vela por la exigencia académica, el sacrificio para llegar a la calidad requerida y el alto rigor que demanda la decisión de vestir en lo adelante una bata blanca y para Cuba significa un alto gasto de recursos, no obstante, esa posibilidad se ofrece gratuitamente.
Poco más de una semana ha pasado luego del anuncio de que Cuba no formará parte del programa Más Médicos en Brasil, decisión tomada en defensa de la seguridad, la dignidad profesional y humana de los colaboradores nuestros que se encuentran en el país suramericano, hecho que ha causado gran impacto en el orbe.
Por un lado, llegan sentidos mensajes de solidaridad y apoyo, por otro, nunca faltan quienes intentan desacreditar a Cuba y para ello se valen de argumentos como el salario, el espejismo de la revalidación de título y hasta aseguran que las declaraciones del recién electo presidente Jair Bolsonaro es por el bien de los colaboradores cubanos.
Pero los malintencionado en el afán de rebatir las acciones de Cuba cometen un error tras otro. El primero se halla en que los profesionales cubanos en Brasil no reciben salarios, porque no son empleados del sistema de salud, sino becarios que prestan servicios en la atención primaria del país, establecido en la Ley Federal del propio programa Más Médicos. En su lugar reciben un estipendio para gastos personales y es el programa el que financia alimentación, vivienda, transporte y seguro médico, formando parte de sus ingresos.
Además en Cuba se les paga el 100 por ciento de los salarios de los colaboradores a sus familias, mantienen sus plazas y todas las garantías laborales y sociales. Incluso los participantes en este programa firman un contrato en el cual deciden voluntariamente compartir ingresos para fortalecer el sistema de salud cubano.
Precisamente gracias a los aportes voluntarios de los colaboradores hoy es un hecho la reparación y rehabilitación de 327 policlínicos, varios hospitales provinciales y los suministros de insumos, medicamentos y equipos para programas esenciales como el de lucha contra el cáncer. Tales recursos se retribuyen en los servicios universales y gratuitos brindados al pueblo.
En cuanto a los ofrecimientos de revalidación de títulos es un total engaño, porque no resuelven ni los miles de médicos brasileños que no pueden ejercer por las trabas del Colegio Médico que solo aprueban a ocho de cada 100 examinados.
Por mucho que se disfracen las intenciones de Bolsonaro, claro exponente de la ultraderecha del país, no se tiene otro nombre para el fenómeno que el aliento a la deserción, un claro ejemplo de robo de cerebros.
Holguín con cerca de 800 trabajadores de la salud en el país suramericano se prepara para recibir a sus hijos al regreso a la Patria, previsto entre el 25 del presente mes y mediados de diciembre. La tradición internacionalista de la que somos herederos nos hace sentirnos orgullosos y de tener en lo más alto el estandarte de la solidaridad, valor que se erigirá cada vez que sea necesario.












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