Cuba es conocida por sus logros en materia de seguridad social, salud, ciencia, cultura, educación y derechos humanos. Sin embargo, no siempre ha sido así.
Estos éxitos son el resultado de años de esfuerzo de todo un pueblo bajo el liderazgo de hombres que han entregado sus vidas para formar una Cuba mejor.
Una verdadera revolución se sustenta en el pueblo y es "sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado", según expresó nuestro líder histórico Fidel Castro el primero de mayo del 2000.
Un poco más atrás, en su alegato de autodefensa en 1953, conocido como La historia me absolverá, el Comandante en Jefe delineó las bases del programa revolucionario para formar una nación como la soñó Martí: "con todos y para el bien de todos".
Y ha sido ardua la tarea. No es fácil construir una sociedad como la nuestra. Sin embargo, nuestros líderes se han encargado de hacer de Cuba el país que es.
Fidel ha sido nuestro ejemplo desde un inicio. Gracias a su liderazgo, la isla ha sido capaz de salir adelante en medio de las más crudas dificultades y crisis por las que hemos atravesado en los años de Revolución.
Luego de la llegada a la presidencia del país de Raúl Castro, los ideales de nuestro Comandante siguen latentes en la obra revolucionaria.
Entre los principales logros en esta etapa está el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, además de un sinnúmero de avances en todas las esferas de la sociedad.
Según datos otorgados por la Unicef, en el período que va desde 2008 hasta 2012, la tasa de alfabetización en adultos fue de un 99,8 por ciento. Y es que la Revolución ha dado acceso a la educación a todos por igual. Hoy cualquiera puede llegar a ser médico o ingeniero, si así lo desea.
El acceso a la salud es otro de los grandes logros en esta isla caribeña. Actualmente todo el pueblo goza gratuitamente de atención médica.
Podríamos seguir enumerando logros hasta llenar varias cuartillas. Pero sin dudas, uno de los mejores es la igualdad de derechos sin importar sexo o raza.
Bajo el liderazgo que sea, Cuba sigue adelante abriéndose paso entre tanta espina. Nuestro actual presidente, Raúl, es fiel a las ideas del insigne Comandante en Jefe, quien en cierta ocasión declaró que un hombre no nace siendo revolucionario, se convierte en ello. A veces las circunstancias lo obligan.
Fueron las circunstancias las que llevaron, no sólo a Fidel y a Raúl, sino a todo un pueblo a convertirse en revolucionario, pues la Revolución no es uno sólo, sino muchos que llevan adelante el país, con el éxito inherente de los justos.
- Lianet Reyes Góngora











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