domingo, 28 Noviembre 2021

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Abrajagueyes una emboscada rebelde

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Una guerra de guerrilla se puede comparar con la lluvia a esta la forman un conjunto de gotas de agua que humedecen la tierra y son capaces de hacer crecer los ríos y crear desbastadoras inundaciones que todo lo arrasa. Sin embargo, una gota no puede causar daño de por sí. Su caída es intrascendente. La guerra de guerrillas en cierta forma es como un aguacero, está conformada por un conjunto de acciones de poca monta, como pequeñas gotas de agua. Emboscadas, hostigamientos, sabotajes que van formando un escenario bélico que desgasta al enemigo hasta provocar su derrota.

En general en este tipo de contienda las grandes batallas son escasas o no siempre deciden la victoria o la derrota. De estas luchas, generalmente, la historia describe con lujo de detalles estas pocas acciones importantes y destacan los jefes que las llevaron a cabo. Se deja en el olvido: el tiroteo, la pequeña emboscada. Intentaremos en este breve texto analizar una de aquellas acciones virtualmente olvidada por todos. Nos referimos a la emboscada de Abrajagueyes. Este lugar está situado en el camino que enlazaba el poblado de Mir con la carretera central. Actualmente pertenece al municipio Calixto García de la provincia de Holguín.

Esta acción insignificante en sí podemos enmarcarla como parte de la ocupación de un amplio territorio en torno al poblado de Mir. En este caserío existía un pequeño cuartel de la guardia rural. El 31 de marzo de 1958 fue atacado por las fuerzas guerrilleras de Orlando Lara (1). Los revolucionarios lo capturaron y abandonan de inmediato. Aunque pocas horas después acudieron tropas batistianas a este lugar la situación comenzó a cambiar. Fue retirada la fuerza de la guardia rural. El centro militar más cercano a Mir era el cuartel de Buenaventura donde permanecía una guarnición que varió en número durante el desarrollo de la contienda.

Buenaventura estaba situado en la carretera central, en el tramo comprendido entre Tunas y Holguín. No podemos considerar que Mir era un territorio liberado por las fuerzas rebeldes. Hasta el podían llegar las tropas batistianas. Incluso todos los sábados desde el cuartel de Buenaventura un jeep con 3 o 4 militares se dirigía a Mir. Su objetivo no era propiamente bélico sino que estaba enmarcado en la corrupción que prevalecía en el país: cobrarle a los propietarios de bancas de juego ilegal una contribución al jefe militar de Buenaventura. Muy ocasionalmente alguna unidad enemiga pasaba por el lugar. Fuera de estas incursiones no había otra presencia importante de fuerzas batistianas en la zona. De todas formas no estamos ante un territorio liberado por los rebeldes.

Muy pronto otra acción sería determinante para la definitiva liberación de Mir. En septiembre de 1958 llegó a la zona de Mir un pelotón rebelde bajo el mando del teniente Oscar Orozco (2) y como segundo Arsenio García (3). Esta tropa conformaría el pelotón uno de la columna 14 “Juan Manuel Márquez”, del Cuarto Frente “Simón Bolívar”. (4)

Enterados de la visita sistemática de los militares batistianos para cobrar el bochornoso impuesto del juego ilícito decidieron emboscarlos y liquidarlos. Para esto escogieron la curva que se encuentra en el lugar conocido como Abrajagueyes. La idea inicial era que cuando el jeep llegara a este punto la guerrilla, que previamente se había emboscado lo atacaría. El jefe de una pequeña guerrilla que operaba en la zona, Nono Góngora, sería el práctico. Esta tropa de inmediato quedó subordinada al pelotón dirigido por Oscar Orozco. Abrajagueyes está situado como a kilómetro y medio del poblado de Mir en el terraplén que unía a este con la carretea central. La idea inicial era que al llegar el jeep a este lugar los revolucionarios entrarían en acción. Los hombres mejor armados fueron situados en un pequeño campo de caña. Estos serían los primeros en chocar con el transporte enemigo. El resto se situó en lo que Oscar Orozco definiría años después en una entrevista que le hicimos como un “cayito de marabú”. Este quedaría subordinado a uno de los jefes de escuadra del pelotón, Manuel Ramírez, Manolito. Estos debían de entrar en acción al iniciarse el combate. Se encargarían de liquidar a la tripulación del jeep en caso de que este rebasara al primer grupo de la emboscada. Se colocaron dos hombres delante de la emboscada estos agitarían las gorras al avistar al jeep.

Los rebeldes ven acercarse por la carretera un rebaño de ganado conducido por dos vecinos del lugar. En ese preciso momento aparece el jeep. La situación se torna difícil, pues en caso de entrar en acción la vida de los dos campesinos corría peligro. Orozco decide suspender el ataque. Ahora esperarían el retorno del jeep de Mir. Las horas van pasando, el sol y el calor se hacen dueños de la mañana. Los hombres hambrientos y agotados por la larga caminata desde el campamento rebelde hasta el lugar de la emboscada se comienzan a dormir. En pleno día era imposible comunicarse con el otro grupo emboscado sin ser detectado por los vecinos del lugar. Mientras estos dirigido por Manolito Ramírez no lograron detectar que el jeep que pasó casi junto con el ganado era del ejército Para ellos el jeep debía de llegar desde Buenaventura hacia donde concentran la atención. No sabían que de retaguardia de la emboscada se han convertido en la vanguardia, pues ahora al llegar el jeep de Mir ellos serían los primeros en recibirlos.

Al retornar el jeep el grupo de Manolito Ramírez lo deja pasar sin hacerle fuego pues piensan que es un transporte de algún vecino. No se imaginan que eran los soldados de la dictadura. Todavía con la duda de quienes serán Arsenio García que estaba situado en el campo de caña sale al camino a detener el jeep. El gesto temerario de este veterano expedicionario del Granma da inicio a la acción. Los rebeldes han sido sorprendidos. Algunos agotados se han dormido, otros esperan que el grupo de Manolito ataque al jeep. El vehículo queda bajo el fuego rebelde. Pero en una maniobra arriesgada continúan la marcha. Un militar salta de este y escapa a los campos cercanos. El jeep se aleja veloz bajo el fuego rebelde. La confusión se incrementa, pues una vecina cuya hija está en una casa cercana sale a la carretera en medio del tiroteo.

Otra casualidad adversa se suma a los inconvenientes de la emboscada. En los momentos que se produce esta transitaba por la cercana carretera central un convoy militar que al escuchar el tiroteo de inmediato toman el terraplén de Mir y se dirigen hacia el lugar donde se efectuó la acción. Del convoy se comunican con el regimiento de Holguín. En este se había construido una pista aérea donde se encontraban avionetas artilladas subordinadas directamente al mando de aquella unidad. De inmediato se le da órdenes a una de estas naves que se dirija al lugar de los acontecimientos.

Los rebeldes terminada la emboscada entran en contactos con algunos campesinos, en una casa le brindan agua cuando sienten los motores del convoy militar que en zafarrancho de combate se acerca. Ante la superioridad enemiga y las desventajas de encontrarse en una zona llana comienzan a retirarse rápidamente hacia una arboleda cercana. Muy pronto ven el en cielo la nave aérea enemiga que comienza la cacería.

La avioneta vuela muy bajo Arsenio García abre fuego con su fusil. La nave toma altura lo que permite que los rebeldes se desplacen por la arboleda alejándose rápidamente del lugar.

Un militar y el chofer civil del jeep han sido heridos. La acción fue un fracaso pues se esperaba coger armas y parque y se ha gastado sin recuperar nada. Pero desde aquel momento el ejército de la tiranía dejó de incursionar en Mir. Esta insignificante acción mirándolo en el conjunto de la guerra es asunto de muy poca importancia pero la enmarcamos en las características de la guerra de guerrilla. En ese sentido localmente dio un aporte significativo pues alejó a las fuerzas enemigas de una amplia zona agrícola. Posteriormente las fuerzas de varias columnas rebeldes transitarían por Mir donde encontrarían el apoyo de la población y la seguridad de estar en una zona liberada.

Notas

1---Orlando Lara Batista. Nació en San Germán y luego se radicó en Bayamo donde participó activamente en la lucha contra el tirano Batista. Fue el primero en fundar una guerrilla en los llanos donde posteriormente operaron las fuerzas del Cuarto Frente “Simón Bolívar”. Fue ascendido a capitán por el comandante en jefe Fidel Castro. En junio de 1958 se trasladó a la Sierra Maestra y tomó parte en las fuerzas del Primer Frente “José Martí” en la lucha contra la ofensiva del verano de 1958. Fue herido y quedó con limitaciones físicas para caminar. Fue designado como jefe de la columna 14 “Juan Manuel Márquez”. Falleció después del triunfo en un accidente automovilístico después del triunfo de la Revolución en La Habana.
2---Oscar Orozco Viltres. Combatiente de la columna 1 “José Martí” y luego de las fuerzas de Orlando Lara que combatieron en los llanos orientales hasta junio de 1958. En esa fecha retornó a la Sierra Maestra y participó en la lucha contra la ofensiva de verano de la dictadura. Ascendido a teniente fue designado el 5 de septiembre de 1958 como jefe del pelotón 1, de la columna 14 “Juan Manuel Márquez”. Herido en combate, en octubre, fue enviado a la Sierra Maestra. Después del triunfo de la revolución tomo parte en la lucha contra los grupos contrarrevolucionarios alzados en el Escambray y ha cumplido misiones internacionalistas
3---Arsenio García. Expedicionario del Granma y combatiente de la guerrilla serrana. Fue designado segundo jefe del pelotón número 1, de la columna 14. Al ser herido el jefe de este pelotón ocupó el mando de este. Ascendido a comandante después del triunfo desempeño diferentes cargos en el estado revolucionario.
4- Columna 14 “Juan Manuel Márquez”. Fuerza rebelde subordinada al Cuarto Frente “Simón Bolívar” operó en el territorio comprendido por los antiguos municipios de Gibara, Holguín y Bayamo. El jefe de la columna era Orlando Lara Batista. La componían tres pelotones bajo el mando de los capitanes Eddy Suñol, Cristino Naranjo y Oscar Orozco, al ser herido este tomó el mando Arsenio García. Orlando Lara estaba convaleciente de una herida en una pierna por lo que los pelotones actuaron con gran independencia operativa.


Bibliografía
Minervino Ochoa Carballosa, Dolores Feria, Rojas, José R. Murt Mulet y José Abreu Cardet. Misión Especial de operaciones, Editado por la Sección Investigaciones Históricas de Holguín, año 1990, pp 27 – 34.
Author: José Abreu CardetEmail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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