jueves, 21 Octubre 2021

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“Continúe reclutando la gente útil”: ¿mambises voluntarios u obligados?

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Los testimonios que han llegado a nosotros sobre los primeros meses del alzamiento contra España en 1868 nos describen una verdadera multitud entusiasta que se une a los independentistas. Son ciertos esos relatos, pero no todos integran las partidas insurrectas de forma voluntaria. Apenas los revolucionarios llegaron a alcanzar un nivel de organización decretaron un reclutamiento. Carlos Manuel de Céspedes a los cuatro días de la captura de Bayamo estableció el servicio militar obligatorio. El documento firmado por Céspedes fue publicado en El Cubano Libre, el periódico oficial de la Revolución. Aunque en el mismo, el líder insurrecto, aclara que (1): “

Considerando que pudiera llegar el caso hacerse necesario aumentar las tropas de mi mando sin embargo de que por ahora cuento con suficientes fuerzas para batir al enemigo”.(2) Realmente fue Céspedes el que impulsó el reclutamiento mambí. Al incorporar a las fuerzas libertadoras con altos cargos y grados militares a un grupo de experimentados militares dominicanos, como los hermanos Luis, Félix y Francisco Marcano, Máximo Gómez, Modesto Díaz, permitió que se iniciara el largo proceso de disciplinar y organizar el Ejército Libertador. No sería arriesgado llamarlo el Padre del Ejército Libertador Cubano.

Algunos jefes regionales tomaron medidas para enrolar a civiles e incorporarlos al ejército insurrecto como Julio Grave de Peralta en Holguín. El 27 de diciembre de 1868 le ordenaba a León Sule, Comandante de Armas de Sagua de Tánamo. “También le recomiendo que por todos los medios posibles continúe reclutando la gente útil que se pueda, lo mismo que armas y municiones...” (3)

Le ordenó a un oficial, el 24 de marzo de 1869 del “...reclutamiento de los hombres dispersados por la jurisdicción del Partido de la Palma...”(4) Ese mismo día le comunica a Santiago Dellunde Gutiérrez que: ”Debiendo organizarse una ó más compañías de varios Ciudadanos que se encuentran oculto la mayor parte en el partido de Cacocum procederá U. sin demora á reclutarlas de 16 á 40 años, haciéndolo también respecto de los que hubieren estado en Compañías y hayan abandonado sus lugares.”(5)

El referido líder regional holguinero hizo un interesante razonamiento al Comité Revolucionario de Holguín. Esta institución se había formado el 10 de marzo de 1869, luego de la captura de Bayamo por el ejército español en enero de ese año y la pérdida de contacto con el Gobierno de Céspedes:

“Los individuos de esta Jurisdicción según los datos que tengo á la vista, arroja un numero de veinte y siete mil varones de los cuales trece mil figuran de diez y seis á cincuenta años de edad los qe. con marcadas excepciones pueden considerarse útiles para el servicio de la guerra. He reflexionado en la (…) formación en este Distrito, de un ejército compuesto de cinco ó seis mil hombres, aunque por ahora y consecuente con la escasez de armas, la mayor parte fueran armados tan solo de lanza ó machete y me he convencido de que esa medida dará un golpe terrible á nuestros enemigos, puesto que, podríamos presentarles por do quiera que fuesen un cuerpo de quinientos hombres las experiencias me han hecho comprender, que la debilidad del enemigo no le permite atacarnos sino fraccionados y la razón me aconseja regularizar un cuerpo de ejército sea de dos armas q. sea, qe. me permita no solo vigilar sus movimientos, sino que también estrechar las distancias que ocupa, privándole de los recursos que tan fácilmente se proporciona hoy en tal virtud, he resuelto sean reclutados todos los vecinos útiles para el servicio, de diez y seis á cincuenta años de edad, sin qe obsten para ellos las consideraciones y circunstancias que hasta aquí los hemos venido eximiendo” (6)

Los terratenientes y campesinos orientales, aunque en su mayoría estaban por la independencia de Cuba no se sentían complacidos en abandonar sus fincas y familias para hacer vida de campamento. Esto en una contienda resulta desastroso por razones obvias. Pero todos los jefes que se opusieron a este tipo de deseos de vivir en familia encontraron una solapada y, en ocasiones, no tan solapada resistencia entre buena parte de sus oficiales y soldados. Los famosos “majases insurrectos” tenían sus orígenes en esta actitud de los terratenientes y campesinos cubanos. Estos se oponían al dominio español; pero se niegan sistemáticamente a militar en las filas insurrectas. Vivían en los bosques ocultos tanto de los españoles que los consideraban insurrectos como de estos últimos. Por estos se les llamaba majases que es una serpiente cubana.

Esto justifica, en buena medida, la actitud de los jefes de partida de incorporar obligatoriamente a los vecinos de las comarcas donde operaban. Un presentado a las fuerzas hispanas en sus declaraciones afirmaba que su partida: “ ... Habiendo cogido a cuantos encontraban en el camino”. (7) obligándolos a incorporárseles. No podemos descartar entre los factores que permitieron formar en los primeros meses de la guerra una masa importante de combatientes la coerción, la incorporación obligatoria a las filas revolucionarias.

Pero esto también tiene una segunda lectura. Se habían creado las condiciones sociales que permitían estee objetivo. Dada las características de la guerra de Cuba donde los insurrectos formaban guerrillas que, muchas veces, se dispersaban para escapar de un enemigo superior en arma y parque. En esos momentos podían presentarse a una guarnición o una columna contraria y era perdonado por el enemigo. Terminaba así los avatares de la guerra y las reglas que debía cumplir como mambí. Pese a las presentaciones, que en algunas épocas de derrotas fueron significativas siempre hubo una masa de hombres que aceptaron la vida en los campamentos insurrectos. En las revoluciones siempre hay una masa firme en sus ideas que en los momentos de desilusión y traiciones se mantiene en el camino de la fidelidad a las ideas de la independencia por difíciles que sean las circunstancias.

Nunca se podrá precisar la cantidad de hombres que fueron incorporados a las filas insurrectas de forma obligada. Pero tal parece que no fueron pocos.
NOTAS.

1.-Se ha respetado la ortografía y redacción original.
2.-Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo. Carlos Manuel de Céspedes. Escritos. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974, p. 120.
3.-Museo Provincial de Holguín, Fondo Julio Grave de Peralta Fotocopia del libro de borradores de Julio Grave de Peralta. Borrador 2, a León Sule Comandante de armas del partido de Sagua de Tánamo, 27 de diciembre de 1868.
4.-Museo Provincial de Holguín, Fondo: Julio Grave de Peralta, Libro de borradores de Julio Grave de Peralta. Borrador número 84. Al Ciudadano. Teniente del Estado Mayor Santiago Cedeño, 24 de Marzo de 1869.
5.-Museo Provincial de Holguín, Fondo Julio Grave de Peralta Fotocopia del libro de borradores de Julio Grave de Peralta. Borrador 101, Santa Cruz Marzo veinticinco de 1869= el Gral. En Gefe Julio Grave de Peralta= Al C. Santiago Dellunde Gutierrez.
6.-Museo Provincial de Holguín La Periquera, Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta, Copia número 140 al C. Presidente del Comité Revolucionario Holguinero= Maniabón Abril 4 de 1869=
7.-Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar Permanente y Ejecutiva. Legajo 127, Número 27.

Author: José Abreu CardetEmail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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