Entre 1957 y 1958 se desarrollaron en las llanuras del Norte del Oriente de Cuba una intensa lucha entre las guerrillas revolucionarias y el Ejército de Cuba, el nombre oficial de las fuerzas armadas de la dictadura de Batista. El ejército tenía un arma a la que los rebeldes no podían derrotar: la aviación. Las Fuerzas Aéreas del Ejército de Cuba (FAEC), como se llamaba oficialmente tenían su jefatura en Columbia. Las bases aéreas estaban en la parte occidental de la isla. Bastante alejadas de los principales escenarios de lucha en el Oriente. Para remediar esta situación dislocaron un escuadrón de Bombardeos B 26 y cazas F 47 en el aeropuerto de Camagüey que podían llegar rápidamente a cualquier escenario de combate del oriente.
Los B-26 tenían un alcance de 1850 kilómetros, podían llevar 2 359 kilogramos de bombas y tenían 11 ametralladoras calibre 50. Los cazas F 47 tenían 8 ametralladoras calibre 50 y podían cargar hasta 907 kilogramos de bombas.
Frente a la jefatura del Regimiento numero 7 de la guardia rural situada a pocos kilómetros de la ciudad de Holguín se construyó en 1956 una pista de aterrizaje. Tenía 1250 metros de largo y 60 de ancho. (1) Desde ella operaban avionetas de reconocimiento. Dichas naves estaban subordinadas directamente al regimiento. Esto paliaba un gran problema. En caso de necesidad de apoyo aéreo la jefatura del regimiento debía de pedirlo al Estado Mayor del Ejército. Si era aprobada la solicitud se ordenaba a las fuerzas aéreas que actuaran. Se perdía un tiempo en estos trámites burocráticos que, en una operación militar, podía ser decisivo. Mientras las avionetas eran enviadas a cualquier escenario de combate por decisión del mando regimental. A estas naves en una de las puertas le instalaron una ametralladora calibre 30 con la que disparaban contra los rebeldes. También les lanzaban vasos de cristal con granadas a las que le quitaban la espoleta. Al romperse el vaso cuando chocaba con la tierra las granadas explotaban. Eran fundamentalmente avionetas Havilland L-20 Beaver que tenían un alcance máximo de 530 km y las Piper PA 22 Tri Pacer con una autonomía de vuelo de 862 kilómetros.
Desempeñaban un importante papel en las comunicaciones entre el mando del regimiento y los escuadrones y las tenencias de la guardia rural. Lo que resultó más significativo en la medida que se incrementaba el bloqueo rebelde. En todos los centrales azucareros existían pistas de aterrizaje. En las cabeceras de la mayoría de los municipios tenían capacidad para recibir aviones DC-3 de pasajes. También podía aterrizar la versión militar de estas naves. Estas instalaciones civiles eran utilizadas por la aviación militar. Los rebeldes que operaron en los llanos lograron averiar algunas avionetas.
Por citar un ejemplo el 19 de diciembre de 1958 el mando del Regimiento 7 informaba que la nave designada como FAE 202 “… no puede volar por desperfecto ocasionado por el enemigo en tanque de gasolina.” (2) Un informe se refería a que otro de estos equipos: “En misión de rescate FAE-35 recibió fuego enemigo cerca de Vázquez al Sur de Manatí dándole muerte al artillero…hiriendo leve piloto… Avión no recibió daño.” (3)
Algunos pilotos civiles colaboraban con las fuerzas de la dictadura ofreciendo información sobre los rebeldes que habían visto en sus recorridos. Incluso se dieron casos que el ejército recurrió a estas naves para sus operaciones. Una avioneta para labores agrícolas que actuaba desde la pista de aterrizaje de Cayamas era utilizada por las fuerzas armadas “… para patrullar los trenes” (4). Esta nave con un militar a bordo volaba sobre la línea férrea en el momento en que se desplazaba un tren por ella. Si descubrían a algún grupo rebelde los ametrallaban como hizo con una tropa de combatientes que se habían situado en el apeadero “Fidel” para atacar un tren. (5) También descubría los sabotajes a la línea férrea. En la noche del 9 de septiembre los rebeldes quemaron la referida avioneta. (6)
Era frecuente que en los testimonios de los guerrilleros que operaron en esta región se hiciera referencia a la presencia de aviones. Camilo Cienfuegos que combatió durante varios meses al frente de los grupos guerrilleros en los llanos anotó el 3 de abril de 1958: “El día ha transcurrido con bastante tranquilidad en nuestro campamento, alterándose el profundo silencio reinante solo por la presencia de algunos aviones que han volado bajo.” (7) Aunque la fuerza rebelde no fue descubierta en esta ocasión, pero la estampa de aquellas naves sobrevolando lugares, donde lo más usual era que no hubiera donde protegerse, fue una amenaza constante. Los desplazamientos de las guerrillas, muchas veces, se hacían por zonas llanas y descubiertas. Camilo se refería a que el 4 de abril de 1958: “…hemos estado caminando por guardarrayas de cañaverales, arroceras y potreros…”. (8) La marcha por esos descampados se extiende desde las doce y media del día hasta las cuatro y media de la tarde que llegan a un río donde encuentran árboles frondosos en sus riberas. Eran los llamados bosques o arboledas de galería que se desarrollan junto a los ríos y arroyos. También existían áreas cubiertas de bosques que habían sobrevivido a los desmontes. En ocasiones, fueron fundamentales para proteger a los guerrilleros del llano de los artilleros de las naves de las Fuerzas Aéreas del Ejército de Cuba.
Pero, incluso, no siempre cuando había árboles eran lo suficientemente frondosos para que los ocultasen de la aviación. En una ocasión Camilo anotó sobre el campamento: “El monte es muy claro y la aviación puede localizarnos”. (9) El 25 de abril de 1958 en un informe a Fidel se refería a que los desplazamientos: “…los hacemos de noche debido a los claros que son inmensos y la aviación.” (10)
Las fuerzas aéreas tuvieron un éxito inicial cuando el 20 de septiembre una aeronave de reconocimiento del Regimiento logró descubrir el campamento la columna 11 Cándido González. Esta se dirigía a Camagüey cumpliendo órdenes de Fidel. La avioneta los ametralló. Los rebeldes dispararon y la averiaron, se alejó dando bandazos y echando humo. (11) La avioneta comunicó al Regimiento 7 la presencia de los guerrilleros. Desde Holguín informaron a la jefatura del ejército que le impartió órdenes al escuadrón de las Fuerzas Aéreas situado en el aeropuerto de Camagüey de atacar a los revolucionarios.
De inmediato se enviaron tres B-26 que bombardearon a los rebeldes. El ataque continuó de noche pues una de las naves se situó a mayor altura y lanzaba de luces de bengala que señalaba el lugar donde se encontraban los guerrilleros mientras los otros dos atacaban. (12) Asombrosamente los revolucionarios no sufrieron bajas y la columna siguió su marcha. De todas formas aquel acontecimiento quedó como evidencia que era necesario tener en cuenta a las fuerzas aéreas en el desplazamiento de las guerrillas por el territorio.
En un hermoso día de cielo despejado que parecía marcar el inicio de una buena jornada podían aparecer inesperadamente la aviación y desatar su mensaje de muerte. Pese a un enemigo tan mortífero las guerrillas sobrevivieron en los llanos orientales.
NOTAS
1.-Gálvez Rodríguez, William, Camilo Señor de la Vanguardia, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979, pp. 97 y 98.
2.-Instituto de Historia de Cuba. Fondo: Ejército 24—5.2-3:3.1-1-30
3.-Ibídem
4.-Informe del 26 septiembre de 1958 de Cristino Naranjo a la Comandancia Rebelde Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, en la Ciudad de La Habana.
5.-Ídem.
6.-Ídem.
7.-William Gálvez Rodríguez, Camilo Señor de la Vanguardia, ob. cit. p. 26.
8.-Ibídem p. 27.
9.-Ídem.
10.-Ibídem p. 47.
11.-Comisión de Historia de las columnas 11 y 13 del Frente Camagüey, Frente Camagüey. Casa Editorial Verde Olivo. La Habana. 2016 pp. 140 -141.
12.-Ídem.











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