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Ataque de los Estados Unidos de América en la Bahía de Nipe

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Al iniciarse el año 1898 el ejército español estaba sometido a un intenso desgaste por la guerra de Cuba. Se enfrentaban a un enemigo que se diluía como esa neblina del tímido invierno cubano que al amanecer desaparece con los primeros rayos del Sol para aparecer al oscurecer.

Los mambises atacaban cuando menos se les esperaba y rápidamente se retiraban a los bosques del archipiélago. Las enfermedades diezmaban al ejército colonial. Si en la guerra de 1868 y 1879 el Imperio Español había contado con la producción azucarera del Occidente de Cuba con la invasión la destrucción llegó a todo el país. La producción había disminuido considerablemente. La contienda era cada día más costosa e impopular para la metrópoli. La derrota se acercaba paulatinamente.

En abril de 1898 los Estados Unidos de América le declararon la guerra a España tras la explosión en la bahía de La Habana del crucero El Maine. La llegada de la escuadra del Almirante Cervera a Santiago de Cuba hizo que el escenario principal de la contienda se trasladara a esa ciudad. Allí se concentraron grandes contingentes de tropas del Ejército Libertador Cubano y de Estados Unidos.

Otros lugares de la mayor de Las Antillas recibieron la incursión de la marina estadounidense. Uno de ellos fue la Bahía de Nipe. En junio de 1898 en ese lugar se encontraba el cañonero español Baracoa. Este era considerado en la marina española como una embarcación de tercera clase. Fue construido en 1895. Contaba con casco de acero y tenía 20 metros de eslora, es decir de largo y unos 3.75 metros de manga. Lo que en términos marinos es el ancho. Desplazaba 40 toneladas y tenía un motor de 200 caballos de fuerza. Podía alcanzar hasta los 10 nudos de velocidad y recorrer 800 millas sin recibir combustible. La tripulación era de 22 hombres. Estamos ante una embarcación para el servicio de vigilancia no propiamente para participar en un combate naval de envergadura.

Estos barcos eran en extremo útiles para la lucha contra los mambises. Por su escaso calado podían navegar por aguas pocos profundas y vigilar las costas desde muy poca distancia. Como los mambises muchas veces utilizaban botes y goletas para traer vituallas de Jamaica y otras islas cercanas podían perfectamente interceptar a estas embarcaciones y capturarlas o hundirlas.

En junio de 1898 se encontraba esta nave en las cercanías del río Mayarí, que vierte sus aguas en la Bahía de Nipe, cuando fue avistado por dos cañoneros estadounidenses. Apenas localizaron a la embarcación española se lanzaron a su caza. Las diferencias eran abismales. Los cañoneros yanquis poseían superioridad por el número y su artillería. Los marineros españoles comprendieron que era imposible aceptar combates. Se refugiaron en el río Mayarí pero hasta allí lo siguieron los cañoneros enemigos. No había salvación posible para la nave hispana o se rendía o seria destruida. En estas circunstancias escogerían por salvar sus vidas y quedar libre. Hundieron el barco y alcanzaron la orilla.

En julio de nuevo Nipe fue escenario de una nueva incursión de la marina estadounidense. El 21 de ese mes tres cañoneras llamadas Anapolis, Wasp, Topeka y Leyden llegaron a la referida bahía. Los españoles habían situado en aquel litoral el viejo crucero Jorge Juan. Estaba en tal estado de deterioro que hacia las funciones de pontón. En términos marinos era: “Buque de guerra viejo amarrado de firme en un arsenal o puerto y empleado como almacén”.

En este caso el barco estaba prácticamente indefenso pues no existía en la época propiamente un puerto o arsenal en Nipe con defensas para protegerlo. De todas formas los marinos del buque hispano sostuvieron un breve duelo de artillería con los atacantes antes de ser hundido. Se decía que la marina española había situado alrededor de 30 minas en las aguas de la bahía pero esta no estallaron.

Al concluir la guerra y establecerse la ocupación de los Estados Unidos Leonardo Wood, gobernador de Oriente, dio órdenes de poner a flote al cañonero Baracoa y repararlo. Lo utilizarían como transporte en los viajes de inspección que debía de realizar en la provincia bajo su mando. Al instaurarse la República Mediatizada en 1902 el “Baracoa” pasó al servicio de esta. Fue bautizado como “Carlos Manuel de Céspedes” y realizó diversas misiones. En el mes de octubre de 1910 naufragó producto de los embates de un ciclo en un lugar conocido como Arroyo de Mantua en Pinar del Río. La embarcación se perdió para siempre y arrastró a los fondos marinos a varios de sus tripulantes.

Otras dos lanchas patrulleras españolas tuvieron una historia similar El “Guardián” un pequeño cañonero español fue obligado por barcos de guerra de los Estados Unidos a embarrancar en las costas de Manzanillo. Rescatado posteriormente fue utilizado como guardacostas con el nombre de “Ignacio Agramonte”. El cañonero español “Intrépido” también pasó al servicio de la República con el nombre de Antonio Maceo.

FUENTES

1- Milagro Gálvez Aguilera. La Marina de Guerra de Cuba (1909 1958) Primera parte Editorial de Ciencias Sociales La Habana 2007, página 5
2—Gustavo Placer Cervera: El Estreno del Imperio La Guerra de 1898 en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, pp. 305, 306 y 377

Author: José Abreu CardetEmail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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