Figurar entre los alfabetizadores de la colosal Campaña de 1961 enorgullece a una mayaricera que se aproxima a los 76 años de edad y se consagra a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), pero ser madre de cuatro buenos hijos y nombrarse Celia, como la flor autóctona de la Revolución, Celia Sánchez Manduley, tiene para ella una connotación muy especial.
Celia Piedra Solósano, propuesta para la orden Ana Betancourt, por la FMC, nació en Santiago de Cuba en tiempos de dictadura y desde los 13 años de edad se convirtió en mayaricera, de donde se alejó varios años para consagrarse al Ministerio del Interior (Minint), en La Habana, y regresar jubilada en 1991.
Madre de cuatro hijos, Celia atesora una bella historia de la que supe a través de la FMC, a cuya organización se ha consagrado, conjuntamente con su condición de educadora, pues figura entre los primeros egresados del curso de maestros populares (1960) y su primer trabajo fue en la escuelita José Martí, enclavada en la comunidad serrana de Camarones Arriba, entre Cuatro Veredas y Arroyo Seco, municipio de Mayarí.
Me contó que algunos de sus alumnos eran mayores que ella y para participar en la Campaña de Alfabetización (1961), tuvo que alternar sus clases en la escuela, por el día, y atender a los campesinos iletrados por las noches. Concluida la Campaña, la ubicaron en la escuela multigrado Tomás Romay, en Barracón de Paja, Juan Vicente, Mayarí.
Años después conocí a esta extraordinaria cubana en la Fábrica de Fertilizantes Mezclados Sergio Pérez Castillo, de Felton, donde trabajó en el departamento de abastecimiento hasta que fue a pasar el ya mencionado curso del Minint y cumplir misiones en la capital cubana hasta su jubilación.
La vanguardista Celia Piedra Solósano, quien ha recibido varias condecoraciones del Minint y las organizaciones de masas, integra el Comité Municipal de la Federación de Mujeres Cubanas y se desempeña como secretaria para el trabajo patriótico militar e internacionalista de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, en Mayarí.
Para ella nombrarse Celia constituye un altísimo honor, que la impulsa a crecerse en la vida, a vencer obstáculos y a trabajar por los demás, como hizo la heroína de la Sierra y el llano. De ahí que en estos momentos, cumpliendo las medidas sanitarias orientadas para protegerse y proteger a los demás, apoya en todo lo necesario para evitar contagios, incluyendo la atención y orientación precisa a los ancianos, embarazadas y madres con hijos pequeños que quizás no tengan la debida percepción del riesgo.












Comentarios (0)