El 26 de junio de 1967 cayó en tierras bolivianas el guerrillero cubano Carlos Coello Coello, cuyo nombre de guerra Tuma o Tumaine, aparece en reiteradas ocasiones en el Diario del Che en Bolivia.
Carlos Coello nació en la finca Caridad, cerca de Manzanillo, actual provincia de Granma el dos de diciembre de 1940, y con apenas ocho años de edad comenzó a trabajar para ayudar al sustento familiar, por lo que no conoció los estudios.
A los 16 años de edad junto a unos amigos, armados de escopetas y revólveres, se incorporó a un grupo de rebeldes y luego al pelotón del capitán Luis Alfonso Zayas. y cuando se organizó la Columna Invasora número ocho “Ciro Redondo”, fue asignado a esa fuerza que comandaba Ernesto Che Guevara.
Durante la invasión de Oriente a Occidente, se destacó en las acciones combativas y desarrolló valores como la solidaridad, compañerismo, valentía y honradez, con los cuales conquistó el cariño de sus compañeros de lucha.
Desde entonces su vida estuvo estrechamente ligada al Guerrillero Heroico, y tras el triunfo de la Revolución formó parte de su escolta, con la misión de cuidar a su Jefe, lo que hizo tanto en Cuba como en el extranjero, en especial durante los periplos del Che por África y Bolivia.
Estando en Bolivia recibió una carta de su esposa en la que le comunicaba que había tenido un hijo, al que nombraron Carlos Tumaine, y le envió la foto del niño, lo cual le sirvió de mucha alegría.
El fatídico 26 de junio de 1967 se produjo en la zona de Piray, cerca de Florida, en el Departamento de Santa Cruz, un enfrentamiento con el ejército boliviano en el cual resultaron heridos Pombo y Tuma.
Ese día en su Diario apuntó el Che. «Día negro para mí. (...) llegó la noticia de dos heridos: Pombo y Tuma en el vientre. (...) La herida de Pombo es superficial y sólo traerá dolores de cabeza su falta de movilidad, la de Tuma le había destrozado el hígado y producido perforaciones intestinales; murió en la operación”.
“Al caer pidió se me entregara el reloj- relató el Che- y como no lo hicieron para atenderlo, se lo quitó y se lo dio a Arturo. Ese gesto revela la voluntad de que fuera entregado al hijo que no conoció, como había hecho yo con los relojes de los compañeros muertos anteriormente. Lo llevaré toda la guerra”. Cuando asesinaron al Che llevaba puestos dos relojes, uno era el de Tuma.
Sus restos mortales fueron encontrados en junio de 1996 y trasladados a Cuba para reposar junto a los del Che y sus compañeros de la gesta boliviana en la Plaza de la Revolución de Santa Clara.












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