Dos acontecimientos diametralmente opuestos sucedieron el 28 de mayo de 1957 en la antigua provincia de Oriente: el combate de El Uvero y la masacre de los expedicionarios del Corynthia.
Ambos sucesos ocurrieron a pocas horas de diferencia y tuvieron desenlaces muy diferentes ya que por su naturaleza evidenciaron la diferencia sustancial entre los que fundan y los que odian. Tuvieron como protagonistas al Ejército Rebelde y fuerzas de la tiranía de Fulgencio Batista.
En el amanecer de ese día un disparo del fusil del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, inició el combate de El Uvero, que a decir del Che Guevara marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde.
Se trató del primer enfrentamiento de envergadura entre el incipiente Ejército Rebelde y la guarnición de soldados de un cuartel de la tiranía batistiana, una acción concebida para distraer a las fuerzas del régimen y así apoyar a los expedicionarios del Corynthia, que habían desembarcado por el Norte oriental, territorio de la actual provincia de Holguín, para sumarse a la lucha insurreccional.
En mensaje enviado por el Comandante en Jefe Fidel Castro a Frank País le comunicó que “sin tanto derroche de valor no hubiera sido posible la victoria de El Uvero. Nuestros hombres tomaron por asalto cada posición, avanzando sobre las balas y combatiendo largamente.”
El saldo de la batalla fue de siete muertos y ocho heridos por parte de los atacantes, mientras los acuartelados tuvieron 14 muertos, 19 heridos y varios prisioneros, y tras la victoria los rebeldes se retiraron hacia la Sierra Maestra, y el Che Guevara, en su condición de médico, se quedó al cuidado de los heridos, hasta que se restablecieron y se reincorporaron a la lucha.
Mientras esto sucedía en la Sierra Maestra, los expedicionarios del yate Corynthia, que habían arribado cinco días antes por el norte oriental, eran tenazmente perseguidos, pues una vil delación puso en alerta a la tiranía desde que salieron de La Florida.
El cansancio y el desconocimiento del terreno dividió en dos a la bisoña tropa de 27 expedicionarios, comandados por Calixto Sánchez White, y 16 de ellos fueron capturados por los esbirros, y asesinados cerca del arroyo La Marea, en Cabonico, territorio del actual municipio de Mayarí, provincia de Holguín.
El 28 de mayo, mientras se produjo la liberación por parte de los rebeldes de los prisioneros capturados en la batalla de El Uvero, los esbirros de la tiranía masacraron a los expedicionarios del Corynthia.
Pasaban así a la posteridad dos hechos que harían del 28 de mayo una fecha de recordación patriótica, y que marcaría la diferencia durante toda la guerra. Era la diferencia entre los que fundan y los que odian. Era la diferencia entre la victoria de El Uvero y la masacre del Corynthia.












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