El ocho de diciembre de 1819 nació en la ciudad de Holguín Lucía Iñiguez Landín, quien con el paso del tiempo se convirtió en una extraordinaria mujer de estirpe mambí, acerado temple y patriotismo a toda prueba, que consagró su vida a la causa de la libertad de su amada Patria.
Doña Lucía Íñiguez Landín, la progenitora del Mayor General Calixto García Iñiguez, aquel ilustre mambí que peleó en las tres gestas independentistas del siglo XIX contra el colonialismo español, forjó una historia digna de contar que la revelan como madre y patriota de la mejor fibra.
De ella se cuentan muchas anécdotas que dejan ver su manera de enfrentar situaciones difíciles, como la ocurrida en ocasión de resultar apresada junto a sus hijos, uno de los cuales nombrado Nicolás, de apenas 15 años de edad, venía disfrazado de mujer para evitarle la prisión o la muerte si eran detenidos.
El oficial español al mando de la tropa sospechó de la estratagema y así se lo hizo saber a doña Lucía, quien le contestó: “Si, es varón. Es mi hijo que traigo del campo mambí; si usted me descubre probará que desconoce el santo amor de madre, si guarda el secreto será el primer caballero del Ejército Español”.
Finalizada la gesta emancipadora de 1895 y ya fallecido su hijo Calixto, un enviado del entonces presidente cubano Tomás Estrada Palma la visita y le trae un nombramiento de inspectora de montes.
La patriota cubana de 85 años de edad argumenta que ella está vieja y con muy poca salud para trabajar. El oficial insiste en que no tenía necesidad de realizar el trabajo, pues de todas formas el gobierno le pagaría.
Ella entendió que se trataba de una prebenda con la cual el Gobierno pretendía socorrerla, y devolvió el nombramiento, expresando que cobrar un sueldo sin trabajar era robarle al Estado, dándole así una lección de dignidad y honradez a aquel enviado.
De su extenso anecdotario esta es quizá la más famosa y divulgada. Un oficial español le comunica que su hijo Calixto había sido capturado y hecho prisionero. La respuesta no se hizo esperar: “No es que dude de usted, pero yo no puedo creer que mi hijo haya caído, ni caerá jamás prisionero de las tropas españolas. Calixto es mi hijo, y por lo tanto no debe rendirse”.
Cuando el oficial le explicó que el caudillo mambí había intentado suicidarse para evitar ser apresado, Doña Lucía respondió ¡Ah, entonces ese sí es mi hijo Calixto. Muerto antes que rendido!
En el Bosque de los Héroes de la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García de Holguín, en un monumento erigido en su honor, reposan desde 1983 los restos inmortales de doña Lucía, aquella distinguida holguinera, madre amantísima, y patriota de la mejor fibra.












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