El 28 de mayo de 1957 ocurrieron dos acontecimientos en la antigua provincia de Oriente: La masacre del Corynthia y el combate de El Uvero, ambos, por separado, evidenciaron la diferencia entre los que odian y los que fundan, y tuvieron como protagonistas al ejército de Batista y al Ejército Rebelde.
La expedición del Corynthia había arribado a Cuba cinco días antes por la costa norte de la actual provincia de Holguín, con 27 revolucionarios encabezados por Calixto Sánchez White, con el propósito de constituir un nuevo frente guerrillero y sumarse a la lucha para derrocar la tiranía imperante en Cuba.
Una vil delación sirvió de alerta a la jauría batistiana, y tras producirse el desembarco de los expedicionarios se desató una operación de búsqueda y captura, encabezada por el tristemente célebre Coronel Fermín Cowley Gallego, jefe del Regimiento Militar Número Siete, enclavado en Holguín.
Los revolucionarios fueron perseguidos por toda la zona costera desde Nicaro, Cayo Mambí y otras áreas aledañas. El cansancio y el desconocimiento del terreno dividió en dos a la bisoña tropa de expedicionarios, y 16 de ellos fueron capturados por los esbirros, y asesinados cerca del arroyo La Marea, en Cabonico, territorio del actual municipio de Mayarí, provincia de Holguín.
Los mártires del Corynthia, honrados y recordados por la Patria son: Calixto Sánchez White, Joaquín Ferrer de Blanck, Gustavo Ferrer de Blanck, Hubert de Blanck Ortega, Cleto Collado del Cueto, Luis Vázquez López, Ernesto Ceballos Baeza, Pedro Pablo González Mir y Roberto Martínez Reverón.
Completan la relación Humberto Vinat Agüero, Jorge Prieto Ibarra, José Alberto Félix Suezcun Gutiérrez, Jesús Miguel Iglesias, Juan Fornes Pina, Sergio Sierra Cabrera y Saúl Delgado Duarte.
Al amanecer del 28 de mayo de 1957, un disparo del fusil del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, inició el combate de El Uvero, que a decir del Che Guevara marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde.
Fue el primer enfrentamiento de envergadura entre la incipiente tropa rebelde y una guarnición de soldados de la tiranía de Fulgencio Batista, combate que concluyó con una rotunda victoria de los insurrectos, y que elevó la moral combativa y la confianza en el triunfo definitivo de la guerrilla liderada por Fidel.
El cuartel de El Uvero estaba ubicado en el poblado serrano de ese nombre en las estribaciones de la Sierra Maestra, en la actual provincia de Santiago de Cuba, y su guarnición estaba formada por más de medio centenar de efectivos.
Ambas partes pelearon con valentía, y el saldo de la batalla fue de siete muertos y ocho heridos por parte de los atacantes, mientras los acuartelados sufrieron 14 muertos, 19 heridos y varios prisioneros.
El combate de El Uvero representó una muestra de solidaridad, pues se llevó a cabo para distraer las fuerzas de la tiranía que perseguían a los expedicionarios del yate Corynthia.
Consumada la victoria los rebeldes se retiraron hacia la Sierra Maestra, mientras el Che Guevara, en su condición de médico, se quedó al cuidado de los heridos, entre los que se encontraban Juan Almeida, Enrique Escalona, Félix Pena, Miguel Ángel Manals y otros, que una vez restablecidos se reincorporarían a las filas rebeldes para proseguir la lucha.
Pasaban así a la posteridad dos hechos que harían del 28 de mayo una fecha de recordación patriótica, y que marcaría el contraste de toda la guerra. Era la diferencia entre los que odian y los que fundan. Era la diferencia entre la masacre del Corynthia y la victoria de El Uvero.












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