El 19 de abril de 1961 en las arenas de Playa Girón, se consumó la primera derrota militar del imperialismo yanqui en América Latina. Los combatientes cubanos, con extraordinario coraje y valor, hicieron morder el polvo de la derrota a los integrantes de la Brigada mercenaria 2506.
Esa fuerza invasora, organizada, financiada y entrenada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos de América, pretendía arrebatar al pueblo de Cuba la libertad conquistada el Primero de Enero de 1959, una victoria a la que los cubanos no estaban dispuestos a renunciar.
Por eso un bosque de fusiles se levantó enérgico y decidido durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños, y Santiago de Cuba. Era el 16 de abril de 1961 y el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, proclamó el carácter socialista de la Revolución cubana.
Bahía de Cochinos fue el escenario de las acciones bélicas, que en menos de 72 horas demostraron la unidad monolítica del pueblo junto a su Revolución, para poner fin a la invasión y hacer valedero lo expresado por Antonio Maceo: “quien intente apoderarse de Cuba, sólo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.
Entre todas las imágenes que recuerdan la victoria de Playa Girón, tengo grabada en mi memoria, como símbolo imborrable, la del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, saltando desde un tanque de guerra después de hundir con un certero disparo al buque Houston.
Al igual que en el Moncada, el Granma y La Sierra Maestra, Fidel encabezó el enfrentamiento a la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, y su rol protagónico resultó decisivo en la victoria alcanzada en menos de 72 horas en la arenas de Playa Girón.
En aquellos combates perdieron la vida por defender la justicia conquistada 151 cubanos y muchos más sufrieron heridas, un alto precio que hubo que pagar para preservar la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, como había proclamado Fidel el 16 de abril de 1961.
Testimonios de algunos de los protagonistas participantes de aquella épica hazaña, destacan la certera dirección de las acciones bélicas por parte de Fidel, que evidenció una vez más sus extraordinarios dotes de estratega militar y hombre de preclara visión de los acontecimientos.
Luego de instalar su puesto de mando en el batey del central Australia para dirigir las operaciones, Fidel ordenó que con los escasos aviones disponibles se atacaran las embarcaciones mercenarias con el propósito de evitar el suministro a las fuerzas invasoras, que de hecho quedarían aisladas en tierra.
También se ha dicho, con sobradas razones, que la presencia de Fidel en los escenarios combativos desafiando el peligro, infundía en los combatientes el valor y el coraje demostrados con creces al repeler la agresión enemiga.
Desde entonces han transcurrido 58 años, en los cuales la Cuba de José Martí y de Fidel Castro, ha mantenido inalterable su rumbo socialista, como digno homenaje a los héroes y mártires de Playa Girón, y a todos aquellos que en diversos escenarios han ofrendado sus vidas en defensa de la Revolución.
Playa Girón es para los cubanos un símbolo de libertad y de victoria; confirmación de la unidad monolítica de un pueblo en Revolución. Girón es también una bandera de combate que jamás será arriada y que conduce a nuestro pueblo hasta la victoria siempre.
Y como expresión de su significado histórico, vale la pena recordar lo dicho por el líder de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuando afirmó que “a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres”.
Por estos días de conmemoración del carácter socialista de la Revolución cubana y de la victoria de Playa Girón, acude a mi mente en reiteración, la imagen verde olivo de Fidel, saltando desde el tanque SAU 100, como símbolo de aquella página gloriosa de nuestra historia.












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