La figura del Libertador de los pueblos de América constituye hoy un ejemplo a seguir por los países de ese continente, pues su pensamiento político es una fuente de obligada consulta siempre que se analice a los próceres independentistas.
Este 17 de diciembre, día en que se cumple un aniversario más de su muerte, ocurrida en 1819 se hace necesario recurrir a su ideario revolucionario. La novedad del pensamiento de Simón Bolívar está dada por la relevancia de su ideario, especialmente político y filosófico, legado a la historia latinoamericana y universal. Ejemplo vívido es la elaboración de un programa político orientado a favorecer las aspiraciones sociales de la élite militar que lo acompañaba.
Además, no sólo propuso la construcción de una República, sino que entendía la necesidad de construirla con un espacio para garantías políticas sustantivas, tales como la presidencia vitalicia, el senado hereditario, el poder moral y la Ley de Haberes Militares.
Mediante el Congreso de Angostura expresó la importancia de la puesta en práctica de la República Bolivariana, la cual produciría la existencia real de la República de Colombia. Sus propuestas fueron un programa de gobierno sólido y con porvenir, destinado a dar estabilidad a la República, hacerla perdurable y, al mismo tiempo, borrar en el ánimo de los ciudadanos los efectos perjudiciales de la dominación colonial.
Para dar cumplimiento a este programa propuso tres caminos que debían traer a la República la deseada estabilidad y resolver la ausencia de virtud que padecía: un poder ejecutivo fuerte y vitalicio, el senado hereditario y la educación del resto de los ciudadanos.
La más acabada expresión de la reelaboración de las ideas ilustradas, convertidas en respuestas factibles y practicables en el gobierno de las colonias españolas de América, fue sin dudas, este proyecto republicano que mezclaba los principios y la naturaleza de una república aristocrática con las leyes y el funcionamiento de una monarquía.
Con tales proposiciones no es de dudar el éxito y perdurabilidad histórica que han tenido sus ideas políticas, pues fue capaz de comprometer a la élite militar en el conjuro de dos adversarios poderosísimos a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX en la sociedad venezolana: la desunión del sector republicano y la anarquía.
Resulta un significativo aporte la concepción de un poder moral "dominado por la infancia y el corazón de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres y la moral republicana", así le otorgaba a dicha élite militar el poder de conducir el proyecto republicano por un espacio de tiempo considerable y con facultades extraordinarias en su ejercicio, concepción totalmente novedosa en la teoría política moderna.
Encontró el punto de equilibrio entre las funciones del gobierno y las del colectivo y creó un conjunto de códigos y leyes orientados a alcanzar la justicia y la libertad, de ahí que, su obra política giró en torno a la igualdad de los hombres frente a la Ley, muestra fehaciente de su papel de reformador social.
Su misión emancipadora no se limitó a derrumbar los poderes políticos que subyugaban al hombre latinoamericano, sino también a otros seudopoderes que lo enajenaban.
Importante resulta su confianza en que la educación y en particular la propia "disposición de la inteligencia", cuando fuese adecuadamente cultivada, a la larga, debería conducir al proceso desalienatorio, al liberarlo de aquello que empequeñecía al hombre ante el pretendido mundo de lo sobrenatural.
Diversas ideas filosóficas de Bolívar resultan muy significativas, pues tienen que ver con problemas de mayor magnitud como la cuestión del determinismo universal. A su juicio el hombre poseía una libertad de acción "natural", la cual le permitía emprender obras colosales, evidencia del privilegio que le otorgó a la acción humana. Por ello, sus formulaciones estaban llenas de pretensiones de generalización filosófica, y por tanto de proyección universal. Asimismo, insistió en el papel del factor subjetivo, del lado activo del sujeto en toda relación en la que intervenga el factor humano.
Su confianza en el hombre y su capacidad auto perfectible fueron revelados a través de los criterios sobre el papel de los pueblos como gestores de sus propios destinos, y en la función de la violencia revolucionaria como partera de la historia, así se evidencia en su idea: "El pueblo que ama su independencia, por fin la logra".
De sumo baluarte fueron las vías utilizadas y las fundamentaciones formuladas para lograr que el hombre alcanzara cada vez niveles superiores de libertad en todos los planos, no sólo en el político, aún cuando haya sido esta la esfera de la vida política donde básicamente contribuyó a la emancipación del hombre latinoamericano.
Realizó, además análisis con el fin de enjuiciar los factores adversos al proceso independentista; en los cuales se conjugan las propuestas para resolver conflictos de carácter circunstancial y las formulaciones que por su nivel de abstracción penetraron en el terreno filosófico, pues se trataba de un conflicto entre lo progresivo y lo regresivo, así como entre las fuerzas materiales y las espirituales de la sociedad.
Bolívar le otorga a la subjetividad una fuerza extraordinaria, pues sitúa en la exclusiva actividad humana la esperanza potencial de toda liberación. Concibe la libertad como un producto complejo elaborado a partir de componentes naturales y sociales pues según él: "La libertad, no se mantiene, ni se logra fácilmente; hay que intentar alcanzarla siempre".
Él fue ante todo un representante de la vanguardia de los genuinos hombres de su época. Y una época de ilustración reclamaba hombres ilustrados e ilustradores, que asimilaran las ideas más avanzadas del momento, él lo fue.
Simón Bolívar no fue un simple receptor del pensamiento filosófico de la ilustración, sino activo contribuyente y gestor en gran medida. Se ganó, por mérito propio un merecido lugar en la historia de las ideas filosóficas de Nuestra América.
Sin dudas, a la hora de efectuar la más justa valoración de las múltiples manifestaciones de la ilustración a escala universal habrá que contar con su obra y aportes al pensamiento político y filosófico, su quehacer así lo ratifica. Es una lástima que luego de casi dos siglos de su muerte, no sea hasta hoy que la América toda se levante para hacer del pensamiento de El Libertador su estandarte más preciado.
- Maylín Betancourt Verdecia












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