Vilma Espín Guillois, una ejemplar representante de la mujer cubana, nació en Santiago de Cuba el siete de abril de 1930. En esta fecha estaría cumpliendo 87 años de edad, aquella ejemplar revolucionaria que por sus méritos y aportes se ganó, por derecho propio, un sitial de honor en el corazón del pueblo cubano.
Se le recuerda como aquella destacada estudiante de ingeniería química en la Universidad de Oriente; como la luchadora clandestina; como la guerrillera del II Frente Oriental "Frank País"; y como la revolucionaria ejemplar que dedicó su vida a las reivindicaciones femeninas a partir del triunfo de la Revolución en enero de 1959.
Ella impregnaba todo su amor y energía en todo lo que hizo en favor de las mujeres y de la Revolución cubana, y su desaparición física el 18 de junio de 2007, constituyó una irreparable pérdida para el pueblo de Cuba, al cual dedicó su inteligencia e infatigable labor como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), desde la fundación de la organización femenina el 23 de agosto de 1961.
Vilma, la eterna presidenta de la FMC, fue también madre amorosa, compañera, esposa, revolucionaria intachable, cuyo aporte esencial fue sin duda su dedicación a la emancipación femenina y la conquista de los derechos de la mujer en Cuba y en el mundo.
Quienes la conocieron o tuvieron la oportunidad de trabajar junto a ella, destacan entre sus virtudes la exquisita sensibilidad humana que poseía, su sentido del deber y la responsabilidad; su pasión por la cultura, su sentido de la solidaridad, su sencillez y proverbial modestia.
Conquistó por derecho propio el título de Heroína de la República de Cuba, reconocimiento que significó un justo homenaje a una vida enteramente dedicada a la obra a la que consagró su vida: La Revolución cubana.
- Roberto Ortiz del Toro





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