El Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos acaba de reclamar en un comunicado la no extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks, Julian Assange, porque de ocurrir, caería sobre él toda la sed de venganza del gobierno de ese país por haber sacado a la luz medio millón de informes secretos relativos a los abusos cometidos por militares estadounidenses en las guerras de ocupación de Afganistán e Iraq, y 250 mil cables delatando la perversa injerencia de EE.UU. en el mundo.
Assange, periodista y activista de Internet, enfrenta 18 cargos infundados, desde "conspiración para cometer espionaje", hasta "piratería informática", por cuya razón podrían condenarlo a 175 años de cárcel en EE.UU, sin la menor garantía para su defensa.
Detenido inicialmente en 2010 en el Reino Unido, a petición de Suecia por un caso de presuntos delitos sexuales, que quedó archivado, el periodista australiano ha pasado los últimos 10 años confinado, primero bajo arresto domiciliario y después refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, hasta que este país le retiró el exilio en 2019, fue arrestado por la policía británica y llevado a Belmarsh, a un confinamiento cruel que ha afectado su estado de salud.
Informa el comunicado del Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos que, en apoyo a Assange, quien enfrenta un juicio para decidir su extradición a Estados Unidos, centenares de personas recorrieron las calles, desde la sede de la embajada de Australia hasta la Plaza del Parlamento de Londres.
El mítico Roger Waters, líder del grupo de rock Pink Floyd acompañó al padre de Assange. También el cantante Brian Eno, la diseñadora de modas Vivienne Westwood, Lindsey German, fundadora de la Coalición Stop the War, el actual director de Wikileaks, Kristinn Hrafnsson, intelectuales y centenares de activistas, enarbolando pancartas con el rostro de Assange y una mordaza en la boca con la bandera de EE.UU.
Periodistas, escritores e intelectuales como Noam Chomsky, Atilio Borón, Ignacio Ramonet, Fernando Morais, entre otros, así como la Red en Defensa de la Humanidad, movimientos sociales y juristas de todo el mundo, exigen la libertad de Julian Assange.
En la nota acabada de publicar, el Comité Internacional pregunta: ¿por qué no se enjuicia a los criminales de guerra que quedaron al descubierto gracias a la información divulgada por Wikileaks? ¿Por qué no se ha juzgado a uno solo de los criminales de guerra mientras que Assange ha sido sometido a distintos tipo de tortura, maltrato físico y psicológico?
Desde su arresto en la embajada de Ecuador en abril del pasado año, cuando el presidente ecuatoriano Lenin Moreno pactó con el gobierno de Trump violar el derecho de asilo del que gozaba Assange y entregarlo a las autoridades británicas con el claro objetivo de que fuera extraditado a Estados Unidos, Assange ha sufrido aislamiento y maltrato. El pacto entre los despreciables gobiernos de Ecuador y EE.UU queda en evidencia ahora, ante la servil actitud del conservador gobierno británico.
La vista oral tiene lugar en el transcurso de esta semana en la Corte de la Corona de Woolwich, adyacente a la cárcel londinense, donde el periodista australiano permanece encerrado desde su arresto el pasado año, en la embajada ecuatoriana.
El caso de Assange pone de manifiesto el precio de difundir verdades que se contraponen a los intereses del gobierno de Estados Unidos. Por considerar el proceso improcedente e injusto, el Comité Internacional Paz Justicia y Dignidad a los Pueblos reclama su excarcelación.












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