Aunque han pasado algunos días desde que el equipo de Holguín concluyera su actuación en la 59ª Serie Nacional de beisbol, vale hacer un análisis de por qué el conjunto terminó en el lugar 12, muy lejos de las expectativas precompetencia.
El elenco nororiental demostró combatividad en el terreno, pero las cosas no salieron como esperaban y las victorias ansiadas no llegaron.
Haciendo un análisis estadístico, Holguín fue décimo en bateo con promedio de 280, por debajo de la media del campeonato, la cual fue de 288. Pero lo más significativo resultó la baja producción con hombres en circulación, ya que solo se impulsó el 12 por ciento de los corredores en base y el 20 por ciento en posición anotadora, cuando una media aceptable está sobre el 25.
Además, existieron dificultades en el corrido de las bases, a veces por causa de los corredores y en otras por renuencia de los auxiliares, que en algunos casos pudieron costar victorias.
En cuanto al pitcheo, si no se puede catalogar de desastroso, tampoco hubo buen rendimiento en ninguna de las líneas, salvo excepciones.
El promedio de carreras limpias de los lanzadores fue de 4.66, lo que le acreditó el décimo lugar en este acápite, un poco por encima de la media del torneo, que fue de 4.52.
El staff de abridores trabajó de forma regular, con bastante inestabilidad, salvo el caso de Carlos Santiesteban. Esto se evidencia en que, de las 45 aperturas, solo 16 fueron salidas de calidad, y 9 de ellas pertenecen a Santiesteban, lo cual deja claro que los abridores de Holguín, en sentido general, no estuvieron bien.
La decisión de trabajar solo con 4 abridores en la rotación pudo haber sido contraproducente, porque el descanso de los lanzadores fue menor y es sabido que muchos de ellos habían sufrido lesiones en sus brazos. Tal vez un quinto iniciador habría sido una mejor decisión.
La media por apertura fue de 4 y dos tercios, es decir que como promedio, los lanzadores principales de los Cachorros no lograron caminar y esto trajo, como consecuencia, un mayor empleo de los relevos, que como bien se sabe, es uno de los grandes problemas en el béisbol cubano.
En este sentido cabe destacar que los relevistas no estuvieron nada bien, pues permitieron más de 6 carreras por cada 9 innings y fue un mal generalizado, a excepción de Jesús Enrique Pérez y Yuniel Suárez, quienes exhibieron muy buenos guarismos.
Esto indica que para ganar, Holguín tenía que llegar con al menos 4 carreras de ventaja a los relevistas y con una ofensiva tan poco productiva como la que demostraron, les resultó muy complicado obtener victorias.
La defensa fue el mejor aspecto, en la que los Cachorros fueron terceros, con 981, muy por encima de la media de 974. Sin embargo, el fildeo flaqueó en momentos claves y costó 31 carreras sucias, es decir, casi una por juego.
La receptoría se comportó de manera positiva, al cometer solo 1 pasbol y atrapar a 14 de 29 hombres que le salieron al robo a los enmascarados holguineros.
Entre algunos aspectos positivos cabe resaltar la efectividad en el robo de bases, con 25 estafas en 37 intentos, es decir, que en dos de cada tres oportunidades, los corredores llegaban safe a la otra almohadilla.
Si bien es cierto que al equipo se le brindó atención y recursos para su preparación, esto no se reflejó en la realidad sobre el terreno. Ya en el último tercio del campeonato Holguín mostró un mejor juego, que le permitió obtener un paso ganador y ascender algunas posiciones, pero ya el mal estaba hecho.
Si el campeonato hubiera tenido 60 partidos, probablemente los Cachorros se habrían metido entre los 8 clasificados, pero solo eran 45 encuentros.
Ya se ha hecho costumbre que los conjuntos de esta provincia arranquen mal y luego tengan un repunte, pero no siempre se puede, tal y como pasó esta temporada.
Al parecer algo está fallando en la planificación, pues no se puede esperar que un equipo siempre tenga una racha victoriosa de 10 o más juegos, como pasó en las dos temporadas precedentes, pues lo lógico es que se tenga una estabilidad en los resultados.
Lo cierto es que los Cachorros quedaron fuera de la segunda etapa, aun cuando para la inmensa mayoría eran uno de los elencos favoritos para estar, incluso, entre los cuatro clasificados directos.
Como bien se ha visto en este análisis, las causas del mal resultado son disímiles, y la conjugación de fallas en los diversos aspectos de juego dieron al traste con un mejor desempeño sobre la grama.
A Holguín solo le resta enfocar su preparación en las deficiencias que tuvieron en esta contienda, para lograr mejores dividendos en la Serie 60 y de esta manera conseguir el resultado que su afición, considerada una de las mejores del país, espera.












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