Hace poco intercambiábamos entre amigos en la barbería sobre varios asuntos que suscitaron una interesante lluvia de ideas, pues en esa oportunidad se hablaba acerca del futuro, de la preparación de los hijos, de los jóvenes que apresuradamente deciden tener los suyos -sin poseer las condiciones necesarias para criarlos y mantenerlos-, y de cuál debe ser la posición de los padres cuando los más chicos toman estas decisiones.