Notario, escribano, juez de paz; varios son los nombres que reciben estos funcionarios públicos en Latinoamérica y el mundo. Desde tiempos inmemoriales el hombre, en su afán de guardar la memoria, ha contado con quien genere autenticidad y dé fe de lo sucedido entre partes en acuerdo. El Estado faculta de esta condición al notario, para ser una fuente segura de garantía.