Cuba, desafíos de una sociedad que envejece con rapidez

Por: Yamila Pupo Otero
Envejecimiento poblacional en Cuba

Cuba envejece, cada año aumenta la cifra de los adultos mayores y aunque los programas sanitarios y sociales integrales del país apuestan por el bienestar y el envejecimiento saludable, garantizar ese propósito en la actualidad constituye un verdadero desafío del Estado, el sistema de salud y la familia frente a condiciones de vida limitadas.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) al cierre de 2025, la isla tiene la tasa de envejecimiento más alta de América Latina y el Caribe: el 26,7 % de sus habitantes supera los 60 años de edad. Ante esta realidad, es urgente contar con políticas públicas efectivas, recursos suficientes y una red de cuidados capaz de atender a una población cada vez más envejecida y vulnerable.

Pero, cómo garantizar una vejez digna cuando el país vive la peor crisis económica de las últimas décadas, marcada por una galopante inflación, una difícil situación electroenergética, altos precios de alimentos y productos de higiene y escasez de medicamentos, un panorama agravado, como nunca antes, por el endurecimiento del bloqueo de Estados Unidos.

Para muchos ancianos cubanos, el día comienza con la incertidumbre de qué comerán y cómo van a cocinar. Los altos precios de los alimentos, frente a pensiones y salarios insuficientes han limitado la dieta familiar a productos muy básicos, cuando es posible conseguirlos. Quienes no reciben ayuda del exterior apenas pueden adquirir  lo elemental para subsistir, y por ende los ancianos con deficiente nutrición son más vulnerables a la anemia y al deterioro de enfermedades crónicas.

A esa realidad se suman las actuales dificultades para preparar y conservar los alimentos. Las prolongadas interrupciones eléctricas diarias y la falta de gas licuado obligan a cocinar en condiciones precarias. Muchas personas de edad avanzada no tienen la salud o recursos para asumir por sí mismas esta ardua tarea doméstica. Hoy, en no pocos hogares se sobrevive con mucho estrés y el cuidado de los ancianos puede ser una carga física y emocional muy agotadora.

También la escasez de medicamentos empeora la calidad de vida de los adultos mayores en Cuba, ya que en esta etapa aumentan las dolencias crónicas, la pérdida de capacidad motora y cognitiva, el riesgo de caídas y las fracturas de cadera. Por eso, al no contar con tratamiento oportuno o medios de aseo adecuados una condición manejable puede convertirse en dependencia severa.

En la actualidad, los servicios de cuidados geriátricos son insuficientes para la rapidez con que envejece la población cubana. No basta con disponer de consultas médicas o de hogares de ancianos y casas de abuelo. Se necesita una red de atención comunitaria que incluya asistencia domiciliaria, rehabilitación, apoyo psicológico, alimentación especializada y acompañamiento a quienes viven solos.

Igualmente, se precisan sistemas de información institucional que ayuden a las familias a manejar el cuidado de los adultos mayores, así como fortalecer la atención médica desde el nivel primario de salud.

En los últimos años, Cuba ha aprobado normas destinadas a proteger a las personas de la tercera edad. La Constitución de 2019 reconoce el derecho a una vida digna y en su artículo 88 regula la obligación del Estado, la sociedad y las familias, de proteger, asistir y facilitar las condiciones para satisfacer sus necesidades y elevar su calidad de vida.

De igual manera, el Código de las Familias, en vigor desde 2022, incluye también derechos sobre el cuidado, la autonomía, la convivencia familiar y la protección contra la violencia.

Además, recientemente fue publicado el Acuerdo 10249 en la Gaceta Oficial de la República, que autoriza la prestación de servicios de cuidados a personas adultas mayores y en situación de discapacidad por parte de actores económicos no estatales.

Sin embargo, tener normas y programas sociales no bastan. Se requiere presupuesto, personal capacitado y mecanismos eficaces para denunciar y corregir el abandono o el maltrato de las personas de la tercera edad.

Cuba está envejeciendo en un escenario de empobrecimiento, emigración y desintegración familiar. Cuidar a los adultos mayores es una obligación social. Proporcionarles comida, medicinas, compañía y respeto no es un acto de caridad, es la medida real de cuánto valora una sociedad la dignidad humana.

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Yamila Pupo Otero