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Ataque en Teherán este domingo. Foto: Getty Images

Irán y el temor del poder político nuclear

Lo escuché en mis clases de Filosofía y Economía Política en la Universidad de Oriente: “las guerras siempre tienen un pretexto político, pero, en esencia su objetivo es  económico.

Y la actual guerra de EE.UU. e Israel contra Irán lo demuestran porque están en una contienda, que ya va para su tercer mes, en una zona del planeta donde lo que sobra es el petróleo.

Esta conflagración podrá describirse hoy de muchas maneras, menos como una excursión a corto plazo, según intentó definirla Trump.

Antes del inicio de los bombardeos sobre Teherán y otras ciudades de la República Islámica, no pocos observadores advirtieron que ese peligroso paso era como una herida autoinfligida difícil de sanar, o sea, que Trump entraba en un camino cenagoso del cual le costaría trabajo salir.

Al parecer el final de la guerra está resultando más complejo de lo que él esperaba. Lleva días anunciando la proximidad de un acuerdo entre Washington y Teherán e insiste en que todo se resolverá en unas pocas semanas.

Cuando Trump informó del alto el fuego temporal el pasado ocho de abril habló de un inminente pacto, de cual hasta mencionó puntos aceptados, pero la realidad no estuvo en la misma dirección de sus deseos.

Pero la tregua se prorrogó de forma indefinida sin una solución a la vista. La víspera, Trump arremetió contra la respuesta del gobierno iraní a la propuesta de paz de su administración.

Ahora cuenta, el propio Trump, en su propia red social que no le gusta la repuesta de los representantes de Irán, porque para él es inaceptable.

La propia prensa iraní informó este domingo que los negociadores en Teherán habían presentado su respuesta a la propuesta de paz de Estados Unidos. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, también declaró que su gobierno la había recibido.

Otros reportes de prensa comentaron que, en el contexto de la propuesta de la administración Trump, Irán aceptaría una moratoria en el enriquecimiento de uranio a cambio de que la Casa Blanca levantara las sanciones económicas.

Ambas partes también levantarían las restricciones a la navegación en el estrecho de Ormuz, últimamente escenario de incidentes esporádicos entre fuerzas iraníes y estadounidenses.

La oferta iraní surge en respuesta a una de nueve puntos de Estados Unidos, en el contexto de esfuerzos diplomáticos mediadores liderados por Pakistán.

El conflicto ya ha dejado más de tres mil muertos antes de que ambas partes acordaran pausar hostilidades, pero hasta el momento no se ve un acuerdo firme que ponga fin a una guerra que Trump pensó que sería relámpago.

Mientras la parte iraní se centra en poner fin a los combates y en una apertura gradual de la vía fluvial EE.UU., por su parte, exige que Teherán no continúe con el enriquecimiento del uranio ante el temor de tener el poder nuclear que lo hagan intocable, como sucedió con Corea del Norte.

José Miguel Ávila Pérez
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