La Empresa Productora y Distribuidora de Alimentos de Holguín, conocida como Numa, mantiene hoy una estructura productiva amplia y diversa, que llega a varios municipios de la provincia y sostiene el empleo de alrededor de 2 696 trabajadores.
Según explicó Kirenia Balada Peña, su directora, la entidad está organizada en 18 unidades empresariales de base, de las cuales una corresponde a la cadena del pan, además de tres sociedades y varios centros reconvertidos en instalaciones productivas o proyectos de desarrollo local. En total, la empresa extiende su radio de acción desde «Calixto García» hasta Moa, con una estrategia que busca sacar el mayor provecho posible a los recursos disponibles en cada territorio.
Uno de los pilares del trabajo de Numa ha sido precisamente la articulación con las potencialidades locales. La empresa desarrolla contrataciones económicas con diferentes formas productivas y productores independientes, establece alianzas estratégicas y promueve producciones cooperadas y encadenamientos que permiten convertir materias primas en alimentos y servicios para la población.
Esa lógica de trabajo ha llevado a la entidad a apostar por elaboraciones muy diversas. Entre sus producciones figuran diferentes tipos de harinas no convencionales, derivados del chícharo cuando existe disponibilidad, sopa de chícharo, guisante, encurtidos, caldos, jugos, café, refrescos y otras variantes gastronómicas. También se emplean materias primas como arroz, tomate, col, pepino, ají y cebolla para ampliar las ofertas y darles valor agregado.
La diversificación no responde solo a una intención económica, sino también a la necesidad de mantener activa la fuerza de trabajo. En la propia dinámica de la empresa se intenta evitar que los trabajadores queden interruptos en sus hogares, sin respaldo salarial ni ocupación. La intención, explicó la directiva, es sostener la producción y, al mismo tiempo, proteger a la fuerza laboral.

Uno de los temas más sensibles ha sido la cocción del pan y de otros elaborados en medio de las limitaciones de combustible. La empresa comenzó con 63 hornos activos y, aunque no todos funcionaban al mismo ritmo, la situación se agravó a partir del 5 de febrero, lo que obligó a poner en marcha nuevas soluciones. Frente a ese escenario, Numa recuperó hornos, reconvirtió instalaciones y apostó por la leña como alternativa principal.
Hoy la empresa cuenta con 92 hornos en funcionamiento, siete en construcción y otros tres en recuperación. Ese proceso de rescate ha implicado transformar hornos eléctricos y de diésel en equipos adaptados a leña, así como rehabilitar espacios con materiales refractarios, ladrillo y cemento para garantizar su operatividad.
El cambio no ha sido sencillo para los trabajadores. Muchos de ellos llevaban años sin hornear con leña, y la adaptación supuso enfrentar el calor, el humo y nuevas dinámicas de trabajo. Sin embargo, la respuesta ha sido favorable. En palabras de la propia lógica que ha marcado este proceso, nadie ha mostrado resistencia a asumir el reto, porque la prioridad ha sido mantener la producción y no detenerse.
En municipios como Calixto García, Antilla, Mayarí, Sagua de Tánamo y otros territorios del este holguinero, la empresa ha encontrado maneras de reordenar sus centros, mover equipos y sostener la elaboración de alimentos. Dulcerías y panaderías se han reubicado o reorganizado para continuar trabajando con leña, mientras otros puntos de venta mantienen la oferta a la población.
La empresa también ha sabido incorporar centros que antes no estaban dedicados a la elaboración de alimentos. En la actualidad, algunas instalaciones reconvertidas producen desde pan y dulces hasta opciones más específicas como grajeas para repostería, harinas de arroz y productos derivados del procesamiento de frutas y vegetales endógenos.
Al cierre de febrero, Numa reportaba 7,2 millones de pesos por encima de las ventas previstas, mientras que las utilidades superaban los 6,8 millones. El salario medio de sus trabajadores se ubicaba en 6 155 pesos, como reflejo de un sistema de pago por resultados que premia la eficiencia y el cumplimiento de los objetivos.
Más allá de los números, la experiencia de la empresa muestra un modelo de trabajo basado en la búsqueda constante de alternativas. Allí donde falta una materia prima, se intenta sustituir con otra; donde no llega el combustible, se recupera un horno de leña; donde un centro se detiene, se reubica la producción.
Esa capacidad de adaptación ha permitido que Numa siga produciendo alimentos y sosteniendo empleo, en medio de una realidad compleja que exige inventiva, organización y compromiso.
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