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La guerra contra Irán esta debilitando el dólar. Foto: Getty Images/Archivo

La guerra contra Irán: ¿el colapso del dólar estadounidense?

El gobierno de los Estados Unidos de América quiere llevar la democracia a  Irán, pero casualmente es un país rico en petróleo, el cual necesita como potencia económica para desarrollar, entre muchos renglones económicos, la Inteligencia Artificial que consume mucha energía para su creación, desarrollo y mantenimiento.

Si recordamos aquella frase: toda guerra tiene un pretexto político y un objetivo económico, demuestra, en esencia, porque EE.UU. invadió Iraq, Venezuela y ahora a Irán.

Pero ¿qué dicen los expertos que conocen lo que hay detrás del muro de la política de Trump?

El inversor multimillonario Ray Dalio ha alertado de que la escalada del conflicto con Irán y un posible cierre del estrecho de Ormuz podrían activar un «escenario de colapso» para la economía estadounidense.

Dalio establece un paralelismo con la crisis de Suez de 1956, cuando el Reino Unido perdió su estatus como potencia de reserva mundial, y advierte que un desplazamiento del comercio petrolero desde el dólar hacia el yuan podría erosionar los cimientos del sistema del petrodólar.

Según su análisis, la hegemonía económica de Estados Unidos depende, en gran medida, del uso global del dólar en transacciones energéticas.

Si las naciones productoras y consumidoras comienzan a liquidar operaciones en divisas alternativas, como el yuan chino, se reduciría la demanda estructural de la moneda estadounidense, con consecuencias potencialmente severas para su capacidad de financiación, su influencia financiera internacional y su posición geoeconómica.

Este pronóstico se enmarca en un contexto de transformación del orden económico global, donde tendencias como la desdolarización, la creación de sistemas de pago alternativos y la creciente influencia de China en mercados emergentes ganan impulso.

Analistas recomiendan contrastar estas proyecciones con datos oficiales y mantener una perspectiva equilibrada ante escenarios de alta incertidumbre, donde confluyen factores militares, diplomáticos y financieros de primer orden.

Se estima que el barril de petróleo subirá entre 150 a 200 dólares estadounidenses, pero ya Japón pagó en yuan el crudo que compra y necesita transportar por el estrecho de Ormuz para lograr abastecerse, porque actualmente está utilizando sus reservas de oro negro, lo cual es un duro golpe para el dólar.

Lo que es evidente es que China está a un paso de ser ya la gran potencia económica del mundo y Trump, sin quererlo, está ayudando a ese inevitable cambio del poder económico mundial.

En el tablero político de Trump están fallando los pasos que da sin pensar bien sus jugadas estratégicas y, una vez más, demuestra que es un empresario-magnate que se sienta en la silla presidencial de la Oficina Oval, pero no es un persona preparada en política y muchos menos en geopolítica, lo cual contribuirá convertir a China en la gran potencia económica buscando mantener a EE.UU. como la locomotora de la economía mundial.

La realidad será dura para Trump y su equipo de trabajo que maneja la política con reacciones y no con raciocino político.

José Miguel Ávila Pérez