Leuris Pupo Requejo, el tirador más grande de la historia del deporte cubano, ha decidido colgar la pistola, cerrar el ciclo de una carrera que marcó época donde se convirtió en orgullo de Cuba y Holguín.
Según publicación de Ahora, el holguinero Leuris fue símbolo de constancia, longevidad en el deporte, precisión y nervios de acero. Siete Juegos Olímpicos lo vieron empuñar su arma con dignidad y talento, una hazaña que ningún otro antillano ha logrado.
En Londres 2012 disparó hacia la gloria con el oro más brillante de su carrera y en Tokio 2020, casi una década después, volvió a subir al podio para colgarse la plata, demostrando así su tenacidad y perseverancia.
Refiere además que Leuris no solo compitió de gran manera en olimpiadas, sino también en otros juegos múltiples; en los Panamericanos dejó huella: Santo Domingo 2003, Río 2007 y Santiago de Chile 2023 fueron testigos de sus medallas de oro.
Como si fuera poco, agrega Ahora, en las Copas del Mundo también impuso respeto: metales dorados en Argentina (1998), plata en Fort Benning (2015) y bronce en Granada (2022).
Ahora, con la calma que solo otorgan los grandes deberes cumplidos, Leuris Pupo se despide. No habrá más entrenamientos ni pulsos contenidos en la línea de tiro. Quedará el eco de sus disparos, la estela de su ejemplo, y la certeza de que su legado es eterno. El polígono cubano se queda sin su mejor tirador, pero los cubanos y su terruño holguinero recordarán sus disparos por siempre.
Con información de Ahora
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