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Foto: Archivo/Cortesía Hospital Pediátrico de Holguín

Salvando vidas con soberanía energética

En el complejo panorama energético que atraviesa Cuba, marcado por apagones y déficit de combustible, el Hospital Pediátrico «Octavio de la Concepción y de la Pedraja» en Holguín se erige como un bastión de esperanza para el Oriente. Atendiendo no solo a la provincia, sino también a zonas de Las Tunas y Granma, este centro demuestra que la prioridad absoluta es salvar las vidas de los más pequeños, apoyándose en la calidez humana de sus trabajadores y en un ambicioso proyecto de soberanía energética.

Cuba enfrenta una de sus crisis energéticas más severas en décadas, con desconexiones totales del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Ante este escenario, en la provincia de Holguín la estrategia ha sido clara y contundente: proteger los servicios vitales por encima de todo.

Según reafirmó el Director General de Salud provincial, doctor Julio Yamel Verdecia Reyes, «hoy los 14 hospitales de la provincia se mantienen funcionales». Es una «voluntad política, gubernamental y sanitaria» garantizar que las instituciones de salud cuenten con el respaldo energético necesario. Ante una desconexión del SEN, se activan protocolos para crear «microsistemas» o «islas» de generación, dando prioridad absoluta a la red hospitalaria y al abasto de agua.

En la capital holguinera, esto se traduce en la protección de los circuitos que alimentan al Hospital Pediátrico, junto al Clínico Quirúrgico y al Militar, mediante el uso de generación distribuida.

El panorama en el «Octavio de la Concepción de la Pedraja» contrasta con las dificultades generalizadas. Tal como se destacó recientemente, los servicios de Neonatología, el Centro Regional de Cirugía Neonatal y las Unidades de Cuidados Intensivos e Intermedios mantienen su vitalidad. El hospital, que cuenta con unas 540 camas y más de 35 especialidades, no ha escatimado esfuerzos para garantizar la atención a los niños en estado crítico.

Esta capacidad de respuesta no es fruto de la casualidad. La provincia ha implementado una estrategia de priorización que asegura combustible para los grupos electrógenos que respaldan las áreas de cuidados intensivos y neonatología. Los trabajadores de la salud, fieles a su compromiso, aplican el método clínico cuando la tecnología falla y humanizan cada gesto en medio de la adversidad, demostrando que, a pesar del contexto, la calidad asistencial se mantiene.

Más allá de los generadores diésel, el hospital pediátrico holguinero está a punto de dar un salto cualitativo hacia la soberanía energética. Gracias a un proyecto del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el centro será uno de los beneficiarios de un programa de instalación de paneles solares fotovoltaicos.

El doctor Verdecia Reyes detalló que este «proyecto muy ambicioso» busca proteger a los hospitales priorizados por el Programa Materno Infantil. «Van a beneficiarse… el pediátrico Octavio de la Concepción de la Pedraja, con cobertura a varios territorios orientales». Actualmente, otras instituciones holguineras ya disfrutan de esta tecnología, como el Hogar Materno «8 de Marzo», el Centro Psicopedagógico y el Hospital Psiquiátrico.

Esta iniciativa posiciona al hospital pediátrico de Holguín a la vanguardia en el uso de energías renovables dentro del sector salud cubano, reduciendo su dependencia de una red nacional cada vez más frágil.

El Pediátrico es un reflejo de la Cuba contemporánea: lucha contra las restricciones del bloqueo y la crisis energética, pero innova con proyectos de energía solar y resiste con un capital humano inigualable, mientras se materializan los proyectos de paneles fotovoltaicos, los trabajadores de la salud siguen siendo la principal fuente de energía renovable del país: inagotable, limpia y profundamente humana.