Universidades, motor silencioso, reconfigura, economía mundial
Universidad de Oxford. Foto: Archivo

Universidades, motor silencioso que reconfigura la economía

Las universidades las aprecian hoy en día los analistas no solo como un escenario de conocimiento, sino como un motor que reconfigura la economía a nivel mundial.

Este parecer lo reflejan los informes de las altas casas de estudio más relevantes, y los catedráticos que conforman los claustros, sobre todo este 2026.

En un año de crecimiento moderado y fragmentación económica, las instituciones de educación superior se convierten en los ejes centrales de la innovación, la atracción de talento y la generación de riqueza a escala planetaria.

Mientras la economía mundial navega en 2026 por aguas de crecimiento moderado y persistentes tensiones geopolíticas entre bloques, emerge con fuerza un actor cuyo impacto trasciende las aulas: la universidad.

Ello ocurre en momentos que se aprecia un producto interno bruto (PIB) global que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en 3,1 por ciento.

Lejos de ser torres de marfil, las instituciones académicas se consolidan como motores indispensables del desarrollo económico, polos de innovación tecnológica e imanes de inversión transfronteriza.

El escenario global presenta luces y sombras. Estados Unidos mantiene su dinamismo gracias a la inversión en inteligencia artificial, mientras China sostiene su crecimiento sobre la base de las exportaciones, aunque arrastra desequilibrios internos.

En este contexto de neo-mercantilismo y rivalidad geoeconómica, las universidades actúan como contrapesos y catalizadores.

Para el caso, no solo forman el talento que demanda la revolución tecnológica (IA, computación cuántica y robótica), sino que se convierten en los centros neurálgicos de la investigación y el desarrollo que definen la competitividad de las naciones.

El impacto económico es mensurable. Solo en Estados Unidos, los estudiantes internacionales (1,2 millones antes de los recientes ajustes migratorios) aportaban aproximadamente 55 mil millones de dólares anuales a la economía mediante matrículas y gastos cotidianos.

Sin embargo, 2026 enfrenta un desafío: la caída del 17 por ciento en nuevos estudiantes internacionales en Estados Unidos representa una pérdida estimada en mil 100 millones de dólares, evidenciando cómo las políticas migratorias inciden directamente en la vitalidad económica.

Y en particular se trata de la vitalidad económica de las comunidades universitarias.

Los estudiantes internacionales sustentan las economías locales, impulsan negocios y generan ingresos fiscales, explica Bjorn Markeson, economista de Implan.

El Implan es la dependencia de los gobiernos municipales que se encarga de ordenar el territorio, en cuanto al crecimiento de los asentamientos humanos en zonas urbanas y rurales, y a las actividades económicas, en armonía con el medio ambiente.

En el Reino Unido, la Universidad de Oxford (en 2026 celebra una década como número uno en el ranking de Times Higher Education) y la Universidad de Cambridge continúan siendo puntales de la economía británica.

De esa suerte atraen talento global y generan ingresos por exportación educativa que superan los 30 mil millones de libras anuales para el país (una libra equivale a 1,35 dólares).

Pero el verdadero poder transformador de estas instituciones se revela en los rankings globales.

Según la Clasificación Mundial de Universidades QS 2026 y el ranking de US News, las universidades anglosajonas mantienen su hegemonía: Harvard, MIT y Stanford copan los primeros puestos en prestigio académico y producción científica.

Pese a ello, el ascenso asiático es imparable: China coloca cinco universidades entre las 40 mejores del mundo según Times Higher Education, con Tsinghua y Beijing escalando posiciones y compitiendo en igualdad de condiciones con la Ivy League en innovación tecnológica.

En América Latina, el panorama es más complejo. La Universidad de Buenos Aires (UBA) se mantiene como la única representante latinoamericana entre las 100 mejores del mundo en el ranking QS, aunque descendió al puesto 84, por ejemplo.

Por tanto, mientras la inteligencia artificial, la descarbonización y la fragmentación comercial redefinen el orden mundial, las universidades permanecen como faros de estabilidad y motores de futuro.

Con información de Prensa Latina