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Sábado, 17 Febrero 2018
Helicobacter Pylori, afección recurrente
  • Escrito por Maylín Betancourt Verdecia
Se ha vuelto común escuchar a quienes padecen afecciones gástricas que todo cuanto les pasa y sienten es culpa de una vilipendiada “gastritis” que muchas veces no es tal. Cuando en verdad se trata de una infección por Helicobacter pylori, bacteria ligada a enfermedades gastruodenales y que por sus síntomas suele confundirse con otras enfermedades.

Cuando viví de cerca la experiencia de contraer esta bacteria, aseguro que para su diagnóstico no solo basta un profundo examen clínico sino que se requieren pruebas específicas, biopsia incluida, para confirmar o descartar su presencia.

Lo cierto es que la Helicobacter pylori, de manera silenciosa se ha convertido en una epidemia a nivel mundial, pues se estima que cerca de la mitad de la población del orbe la padece.

Hay que tomarla muy en cuenta porque especialistas en el tema la identifican como el agente causal de la úlcera péptica y la clasifican como carcinógeno tipo I, o sea, que de no ser tratada puede desencadenar enfermedades oncológicas.

Entonces cabría preguntarse ¿Qué características posee que la hacen tan perjudicial para la salud?

Sucede que al debilitar la cubierta protectora del estómago da lugar a una irritación del revestimiento estomacal, causada por el contacto con los jugos digestivos. Así genera problemas en la absorción de nutrientes, compromete el estado nutricional del afectado y por ende provoca la aparición de enfermedades crónicas.

Y como parece estar dotada de gran resistencia, como pocas, es capaz de sobrevivir en el estómago, en medio de las condiciones ácidas. Si bien no se tienen datos precisos de la vía de contaminación, se estima sea por la oral, mediante el consumo de aguas y alimentos contaminados. Como se ha encontrado en saliva, placas dentales y en las heces de los enfermos, esta vía puntea como la principal candidata.

Las manifestaciones clínicas más frecuentes de la dolencia son dolor abdominal, digestión imperfecta o indigestión, sensación de mucha hambre o repletura y hasta náuseas. El método más preciso de diagnosticarla es mediante una endoscopia digestiva y toma de muestra para análisis de laboratorio.

El “estrés” puede facilitar el desarrollo del Helicobacter pylori hacia una úlcera, mediante la reducción de las defensas mucosas del estómago, acelerada por factores como el hábito de fumar. Además esta infección ha sido asociada con un riesgo mayor de padecer enfermedades cardiovasculares, infarto del miocardio, enfermedad coronaria y arteriosclerosis, entre otras.

Para su tratamiento Omeprazol, Amoxicillina, Metronidazol, Ranitidina y Claritromicina son medicamentos que solos o combinados, en dependencia de la prescripción médica contribuyen a la erradicación de la bacteria, aunque a veces resulta difícil pues presenta cepas resistentes al tratamiento.

Entonces para quienes constantemente se quejan de crisis de gastritis, sin haber sido confirmada por un médico; la recomendación es acudir a un gastroenterólogo para que sea él quien analice las posibilidades e indique pruebas para saber si se contrajo la bacteria.

Pero sí es un hecho que requiere de tratamiento oportuno porque, de no ser así, serían perjudiciales las consecuencias para la salud, ese bien que resulta ser el más preciado con que cuenta el ser humano.

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