Hay 1358 invitados en línea

Jueves, 26 Abril 2018
Artículo de Fidel: ¿Eres o no eres?

fidel-y-chavez f-cubasi"...Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: 'Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo'".

 

Esa fue la respuesta del Libertador de América a la atrevida pregunta de Pablo Neruda tras el estallido de la Guerra Civil Española, cuando los propios obreros españoles lograron impedir que los fascistas se apoderaran del Cuartel de la Montaña de Madrid.

 

Esos recuerdos acudían a mi mente ante los hechos que estaban ocurriendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela. En nuestra patria solitaria, la Revolución

había estallado hacía muchos años, y estábamos enfrascados en una contienda desigual y casi inconcebible contra el imperio más poderoso que había conocido la humanidad.

 

De repente suena el teléfono del cuarto, solo para situaciones de urgencia; la llamada procedía de la oficina de Hilda Castro, la viuda de Tamargo, el primer taquígrafo que conocí en mi vida tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959. Habían transcurrido ya 43 años.

 

En esa parte de los documentos revisados comienza la transcripción de Hilda, que publico de manera íntegra:

 

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA SOSTENIDA POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ CON EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, HUGO CHÁVEZ FRÍAS. 14/04/2002 – 07:01 h

 

PDTE. CHÁVEZ.-...Heroína María, Fidel. (al parecer yo lo había llamado a él héroe un segundo antes)

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, esa es la campeona, caramba! ¡Qué historia! ¡Qué historia!

 

PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) ¡Esto no tiene nombre, Fidel!

 

CMDTE. EN JEFE.- Yo ahora estaba meditando, no me podía dormir. Me iba a dormir y no me podía dormir, cuando me suena un timbrecito ahí, y ya... ¡Qué cosa!

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Qué día, Fidel! Estoy que... ¡es una cosa increíble, increíble! Yo todavía estoy procesando cosas. Y los muchachos... Porque yo estaba aislado; me llevaron, cuando salí de aquí, esa madrugada, como dos horas después que hablamos. Pues, entonces, por fin, como lo hablamos, yo dije: "No, yo no voy a renunciar. Voy preso, pues." Entonces, me voy, voluntariamente. Hablé con los muchachos, que son —como tú sabes— unos guerreros, y les dije: "No se pongan a cometer locuras. Bueno, vamos a prisión y esto no ha terminado." Porque no tenía yo ya cartas que jugar. Otras unidades leales, pero estaban lejos, ¿ve? Las que estaban sólidas, sobre todo la Brigada de Pa­racaidistas en Maracay. Baduel me llamó.

 

CMDTE. EN JEFE.- No, y no podían moverla, Hugo, porque se arma una batalla, ni siquiera una guerra civil.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí, exactamente. Yo le dije...

 

CMDTE. EN JEFE.- Yo he oído decir que ya querían venir y tú les dijiste que no.

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo le dije: "Mantén tu posición." Y me llamaron unos muchachos de Maracaibo, allá en Occidente, de Tanques, y me dijo Alcalá: "Aquí está mi batallón de tanques listo en columnas, y todos mis oficiales y tropas. ¡Patria o Muerte! Me voy a tomar Maracaibo." Le dije: "No. Mantén tu posición. Me basta que mantengas la posición moral, de combate, pero mantén tu posición física también. Eso sí, artillado y listo, por si acaso te ataca la fuerza aérea, o alguna cosa."

 

Y eso se fue multiplicando a nivel de los Comandantes de los Batallones de Tanques, de Infantería, un Batallón de Selva por allá en la selva. Empezaron a decir que no reconocían al supuesto gobierno este nuevo, ilegítimo. Y Baduel se convirtió en el eje, y otros generales leales se fueron para allá. Muchos de los muchachos míos que se quedaron sueltos por ahí, se concentraron en Maracay.

 

Yo estaba haciendo un plan después que hablé contigo. La única alternativa que me quedaba era irme a Maracay. Pero tú sabes que esas son como casi dos horas por tierra. Y entonces, bueno, no teníamos la seguridad de que pudiéramos llegar allá.

 

CMDTE. EN JEFE.- Era imposible, era imposible.

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Nos hubieran parado en la carretera, y a lo mejor se arma una batalla ahí, ¡quién sabe qué hubiera pasado! Así que, por eso, decidí entregarme.

Me llevaron a cinco sitios. Me movieron de un lado para otro. Me presionaron para que firmara la renuncia. Yo dije: "No, yo no renuncio. Yo soy preso. Soy preso, y listo. Y enjuícienme."

 

Me llevaron a medianoche por allá, a un apostadero naval, y resulta que a las dos horas ya tenía ganados a casi todos los sargentos, porque son comandos de estos, paracaidistas y todo, ¿no?

 

CMDTE. EN JEFE.- Eso fue aquel día, eso fue el viernes.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿El viernes?

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue antier, el jueves por la noche.

 

CMDTE. EN JEFE.- El jueves. ¡Ah, eso fue...!

Pero tú estabas en Palacio.

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue el viernes, perdón.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, a las 03:50 fue que tú saliste, del viernes, antes del amanecer.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Correcto.

Entonces, ahí me movieron por tres lugares ese mismo día. Y por fin decidieron —como ya la gente se estaba agolpando... Yo estaba por allá en el Regimiento de Policía Militar, preso, y la celda donde yo estaba queda como a un kilómetro de la salida del Fuerte Tiuna, y ya se oían los gritos de la gente. Porque la gente sabía que yo estaba ahí, ¿no?

 

Yo llamé de allí, hablé con María, hablé con María Isabel y con la familia: "Díganles que estoy aquí en Fuerte Tiuna." Y la gente empezó a irse para allá, a aglomerarse. Pero miles de personas, a gritar consignas, sin miedo...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora del viernes?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue ya en la tarde del viernes.

 

CMDTE. EN JEFE.- Claro. ¿Y cómo pudiste hablar con María y con el Ministro de Educación y de Trabajo?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Los militares... Un militar me prestó un teléfono celular.

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿En dónde? ¿En ese momento? ¿Allí en el Fuerte Tiuna?

 

PDTE. CHÁVEZ.- En el Fuerte Tiuna me prestaron un teléfono y empecé a hacer algunas llamadas: a mis hijos, a María Isabel... Y les pedí que hablaran con el mundo; que yo no había renunciado. Ahí fue cuando María te llama...

 

CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama María. El viernes.

 

PDTE. CHÁVEZ.- En la noche.

 

CMDTE. EN JEFE.- No, por la mañana.

 

PDTE. CHÁVEZ.- iAh!

 

CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama. Y es cuando yo le propongo que si ella estaba dispuesta a hablar ella misma. Dice: "Sí, ¡qué no haría yo por mi padre!"

 

Entonces le preparé inmediatamente para que hablara con Randy el periodista, y a las 12:40 lo disparamos al aire. Cuando lo disparamos al aire, se lo entregamos a las agencias y también a la CNN. Entonces la CNN empezó a darlo y cada media hora sacaba la noticia.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Y cuánto tiempo habló María?

 

CMDTE. EN JEFE.- Bueno, puede ser que ella habló... Fueron seis minutos. Hizo una historia muy bien, en seis minutos.

 

PDTE. CHÁVEZ.- iAh, no, pero esa es la heroína!

 

CMDTE. EN JEFE.- No, no, pero sí. Pero fue fenomenal, porque esta gente...

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue muy, muy importante.

 

CMDTE. EN JEFE.- Entonces ya Felipe fue como a las 4 de la tarde, en que estaba asediada la Embajada nuestra. Pero allí ha sido... La querían asaltar. Hubo un momento... Bueno, la orden tenía que ser, primero, disparos... Tenían que defenderse, porque los mataban a todos, y había 5 mujeres y un niño, y 17 compañeros allí. Fue muy tensa...

 

PDTE. CHÁVEZ.- Dicen que les quitaron hasta la luz y el agua.

 

CMDTE. EN JEFE.- Fue muy tensa. Les quitaron la luz, les quitaron el agua, no se podían mover, y hasta, bueno, estuvieron a punto de asaltarla. Ese fue el momento más crítico. Habría perturbado eso terriblemente. Porque de abrir una balacera...

 

PDTE. CHÁVEZ.- Germán estaba ahí, ¿no?

 

CMDTE. EN JEFE.- Germán se portó... ¡Y toda la gente se portó... pero como unos héroes de verdad! Allí. Porque estaban cercados. Una multitud. Romaní y toda la gusanera aquella. ¡Si tú ves qué discurso pronunciaba! Porque a aquellos los transmitían. Las cadenas esas transmitían todo.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Claro, lo transmi-tían todo.

 

CMDTE. EN JEFE.- Y se pasaron todo el día calumniando y calumniando, y hablando de la renuncia, la renuncia y la renuncia.

 

Entonces, ellos edificaron todo su andamiaje sobre la base de la renuncia. Ahí fue donde se embarcaron p'al diablo.

 

PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) Sí, porque empezaron a difundir un texto que yo no quise firmar, cuando me reuní allá en el Fuerte Tiuna con los generales traidores estos, que estaban comprados por la oligarquía de acá y otros sectores más.

 

Entonces, bueno, me llevaron. Cuando empieza la gente a aglomerarse en Fuerte Tiuna, ya en la tarde...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora hubo unos disparos allí? Porque hubo unos disparos. Ya anocheciendo, o de noche ya.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Hubo unos disparos. Parece que fue al aire.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque la gente estaba acumulándose y estaba bajando de las lomas.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, ahí me llevan, en helicóptero, ya de noche, ha­cia un apostadero naval que queda co­mo a hora y media de Caracas en helicóptero.

 

Yo no sabía para dónde me llevaban. Entonces, bueno, me monté en el helicóptero, y me llevan a un apostadero naval, donde estaba un grupo de comandos de la Marina.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, Riuma...

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?

 

CMDTE. EN JEFE.- Tiene un nombre... Yo lo vi ayer por la mañana, porque un amigo, una gente de ustedes se lo dice a la AFP. Me refiero al viernes, ¿no? No, al sábado por la mañana. Se lo dice a la AFP, que a ti te han llevado para un lugar, y da el nombre allí; dice: a 100 km de Caracas, en dirección a Miranda más o menos. Y da el nombre del lugar donde estás.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo.

 

CMDTE. EN JEFE.- Turiamo, exactamente. De eso yo me entero cuando termino un acto por la mañana, en que metimos duro, ¿no? Entonces, ya yo iba saliendo del acto, y me informan que ha salido un cable que indica el lugar donde tú estás. Allá.

 

Entonces, llamé allá. Tus padres habían oído a María. Por la noche, por la CNN, vieron todo. Entonces, tu mamá manda un recado. Nos llama, quiere hablar conmigo, porque quiere hacer una declaración ella también.

 

Entonces, yo la llamé primero a la Gobernación, pero me dejaron tres teléfonos y estaban en la residencia, allí donde estuvimos comiendo el pescado aquel.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. (Se ríe)

 

CMDTE. EN JEFE.- Entonces, estaba ella con muy buen ánimo. Pero allí me doy cuenta —porque hablé también con tu padre, y le pregunté cómo estaban las cosas. La relación con la jefatura militar estaba muy bien; se había reunido. Y entonces allí, el de Sabaneta también, muy activo. Ya ellos habían hecho contacto allá también con la gente de los paracaidistas, y tenían el control allí de la situación, y se organizó muy bien.

Entonces, ya empiezan las primeras noticias.

 

Yo, cuando terminé de hablar con ellos ya, llamé a María —era alrededor de las 10, 10 y tanto—, a ver qué noticias tenía, y yo le doy la información de que te habían llevado para esa base.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Correcto. Ahí estuve esa noche. Ahí, bueno, descansé un rato; hablé con los muchachos, los comandos... Porque ellos son muchachos de comandos paracaidistas, aunque son de la Marina, y entonces resulta que me los voy ganando, me los voy ganando, van cogiendo confianza. Y en la mañana resulta que uno me propone salir de ahí, es decir, tomar la base esa y rescatarme, y salir de ahí hacia Maracay por tierra —porque el helicóptero no lo teníamos cerca, estaba en el apostadero, donde sí ellos lo tenían bajo control. Entonces, a mí me pusieron en una bahía con una unidad de comandos de unos 100 hombres; pero ellos me dijeron —un grupo de oficiales y sargentos—, me dijeron: "Mire, mi Comandante, estamos dispuestos a irnos de aquí con usted. Detenemos aquí a algunos oficiales que no están con nosotros, y nos vamos a Maracay, porque está mi general Baduel haciéndose fuerte allá, la gente en la calle, en Caracas la gente está en la calle. Así que, vámonos de aquí."

Bueno, estaban haciendo el plan ya, y al rato llegan...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y por dónde hubieran llegado a Maracay ustedes?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Por carretera, porque esa zona queda cerca de Maracay, queda como a dos horas de Maracay por tierra.

 

CMDTE. EN JEFE.- Pero, ¿Maracay está al este o al oeste de Caracas?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Maracay está al suroeste de Caracas, y forma —con el lugar donde yo estaba— como un triángulo casi que equilátero entre...

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí. Pero entonces la base esa, ¿está en la zona de Miranda, o al oeste de Maiquetía?

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, al oeste de Maiquetía, en el estado de Carabobo, yendo hacia...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿La base esa?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo, sí.

 

CMDTE. EN JEFE.- Claro, ahora entiendo, ahora entiendo.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Y es del estado de Aragua, Turiamo está en Aragua, cuya capital es Maracay. Ellos cometieron un error allí, porque me llevaron al estado de Aragua.

 

CMDTE. EN JEFE.- Te llevaron cerca de donde estaban los paracaidistas.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Cerca! No se dieron cuenta de eso. Entonces yo ahí me sentía más sólido, y los muchachos listos.

 

Ahora, ¿qué pasa? En Maracay no sólo fue Baduel. Otro general que estaba conmigo aquí en el Palacio, García Mon­to­ya, resulta que él fue el que también me recomendó entregarme. Me dice: "No, usted tiene que preservar la vida. No­sotros nos encargamos aquí de la resistencia. Así que entréguese, pida garantías, y bueno, nosotros pendientes de exigir que le respeten la vida".

 

Por una parte me estaban sacando a mí preso, y por la otra él se fue a Maracay, porque él es muy amigo de Baduel, y allá él, que es General de División, organiza el Comando de la Resistencia y la Dignidad. Y empieza ese comando, y los muchachitos míos de aquí, los jovencitos que tú conoces, se fueron para allá también, para Maracay, que queda como a hora y media de Caracas. Se fueron, se les escaparon a los jefes aquí, a los que asumieron.

Aquí tenían un plan ya. Unos se quedaron en el sótano escondidos.

 

CMDTE. EN JEFE.- Creo que Martínez estaba por allí también, ¿no?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, Martínez estaba. Todos estaban allí. Martínez...

 

CMDTE. EN JEFE.- Yo hablé con el general ese que tú dices.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¿García Montoya?

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo hablé primero con Baduel —porque todo eso me comunicó María. Me comunicó primero con el que estaba de Jefe de Comando, el que estaba de Comandante de la Fuerza Armada, Lucas.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah, Lucas, Lucas! ¿Hablaste con él?

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí. Ella me comunica con él.

Era el período en que tú estabas en Orchila, ya a esa hora.

Eso fue por la tarde, a primera hora de la tarde más o menos. Yo le comuniqué.

 

Entonces, después María me dice que Baduel quiere hablar también, y me dio los teléfonos. Era muy difícil se cortó dos veces la comunicación— con Lucas, y entonces, a través de María, pude... Ella me dijo que Baduel quería hablar conmigo. Entonces, hablé con Baduel un rato, y estábamos en la enorme preocupación de dónde tú estabas y de presionarlos no fuera a ser que en la desesperación hicieran cualquier cosa, ¿tú entiendes?

Entonces, él me pone con ese general, este que estaba allí.

 

PDTE. CHÁVEZ.- García Montoya.

 

CMDTE. EN JEFE.- Montoya. Y entonces él pide también que ellos querían hacer una declaración pública.

Entonces, hablando conmigo ahí, yo le puse para grabarle la conversación, y le dije que la hiciera: ¡pam! Y entonces hizo un discurso dirigido a la opinión pública mundial y todo.

Inmediatamente la pasamos a la televisión y se la entregamos también a todas las estaciones aquí, un discurso que él hizo.

¡Figúrate!, tú no sabías lo que estaba pasando por acá, ¿no?

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo no sabía nada de eso.

Claro, yo intuía la reacción popular y militar, pero me preocupaba, porque eso pudiera haber generado hasta una guerra civil. Pero resulta que...

 

CMDTE. EN JEFE.- No, Baduel y el otro tenían una posición muy clara —yo se la elogié—; estaban indecisos de si salir o no. Y entonces, yo decía: no, no conviene que haya combate. Les di mi opinión, pero ya ellos tenían pensado precisamente eso.

Entonces, sí yo hablé...

 

PDTE. CHÁVEZ.- Creo que dieron un ultimátum a esta gente de aquí de Caracas para que yo apareciera, si no, iban a venir sobre Caracas los paracaidistas.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero el problema es que lo que hizo el general y lo que hizo Baduel —los dos— fue la táctica de no moverse, y apelaron a todas las unidades. Entonces, hablaron en ese mensaje que hicieron, que nosotros transmitimos a todas partes.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió... Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: "Miren, ustedes con quién están, defínanse." Entonces: "No, que estamos indecisos." Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeianos —por­­que esos hicieron una fiesta aquí ayer.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Vinieron aquí al Palacio e hicieron unas fiestas.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, si los pescaron ahí. (Riéndose) Los pescaron ahí adentro a los ministros.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Aquí tienen a unos presos, pero al fulano presidente este, y a todo el...

El negro Churio... ¿Te acuerdas de Churio?

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Churio, el Mayor, ese muchacho es el jefe de los comandos míos. Ellos estaban en el sótano, y entonces... ¡Menos mal que no lo hicieron! Porque ellos, cuando estaban juramentando al supuesto presidente este, querían tomarlos de rehenes, hacer una toma de rehenes allí en el salón grande.

 

CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe)

 

PDTE. CHÁVEZ.- Es que aquí es para escribir un libro, Fidel.

 

CMDTE. EN JEFE.- No, no, se puede hacer un libro.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Un libro para la historia, mira, porque... Tú que tienes muchos más años que yo en esto; yo no recuerdo un ejemplo parecido...

 

CMDTE. EN JEFE.- No, no hay nada parecido, no hay nada, nada, nada parecido.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Yo no quería creerlo.

Mira, Fidel, yo anoche estaba allá, estaba por allá con los muchachos de la bahía de Turiamo —porque allá hace mucho calor—, y entonces les dije: "Bueno, déjenme salir un rato para allá, yo no me voy a escaparme de aquí." Y me puse a hablar con ellos.

¡Ah!, esa es otra cosa que me sirvió mucho, Fidel: hablar con los soldados, oírles sus quejas, los sargentos. Entonces, se quejan mucho de los jefes que han tenido en estos años con mi gobierno; que los han olvidado, ¡coño!, que ellos tienen problemas económicos, tienen allá las instalaciones muy viejas, les faltan recursos para el entrenamiento, para el mantenimiento de las armas. Entonces, me empezaban a contar todas esas cosas, ¿no? Y eso es una lección. Yo no puedo olvidarme de esos muchachos y contar sólo con los altos mandos y lo que a uno le dicen. Hay que meterse hasta abajo, y oírlos a ellos, sus problemas. Fue una noche muy bonita, que yo incluso les dije: "Miren, si a mí llegan a condenarme y a degradarme, les voy a pedir a los que me condenen y me degraden que me pongan de soldado raso a servir aquí en esta unidad; me quedo con ustedes aquí de soldado raso —porque yo lo estaba disfrutando mucho—, yo lo que soy es un soldado en verdad como tú" —un tipo que anda por ahí.

 

Vienen estos muchachos, y entonces ellos me hicieron un café allá, y me dejaron solo; se fueron allá y se pusieron un poco más lejos. Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: "No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gen­te no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p'al diablo, des­concertados con la campaña que hicieron.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí. Claro. Y además, a mí me cortaron la señal del canal del Estado, y unos traidores militares entonces tomaron el canal mío allá en la estación, y yo no tenía cómo comunicarme con el pueblo.

 

CMDTE. EN JEFE.- No, te dejaron incomunicado.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Eso me indica que yo debo instalar en el Palacio un equipo de transmisión de una planta aquí mismo, aquí mismo en el Palacio. Son cosas de las que ahora yo estoy sacando conclusiones, voy a...

 

Claro, estoy aquí todavía —como te dije— estupefacto, que todavía estoy evaluando esta cosa, este huracán y este contrahuracán así. Fue todo tan rápido, que yo no creía creer. Todavía estoy aquí...

 

CMDTE. EN JEFE.- Es que ya, ayer viernes, desde por la mañana, era un río de gente para allá, hacia Palacio. Y rodearon el Fuerte Tiuna también. Había más de 100 mil gente.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Todo, todo eso. Hicieron cadenas humanas y trancaron las carreteras en casi todo el país. Trancaron las carreteras. Pero sin violencia. Esta noche fue que se desataron unos saqueos aquí en Caracas, pero ya...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿Fue mucho o no? Porque todo el mundo estaba hablando... Quiero decir, la misma gente tuya, por la televisión, estaban hablando y hablando contra eso. Y después tú ha­blaste, que fue muy bueno el discurso tuyo, ¡excelente!

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Tú lo oíste?

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, ¡cómo no!

 

PDTE. CHÁVEZ.- Ahí estuve...

 

CMDTE. EN JEFE.- Estabas tú ecuánime, bien, reflexivo. Me pareció excelente. A todos los que estábamos ahí. Estuviste hablando una hora aproximadamente.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, más o menos. Correcto.

Entonces, luego que terminé esa cadena, salí al balcón del pueblo. Estaba la gente concentrada afuera, y no se querían ir hasta que yo no saliera, pues.

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, ¿lograste saludar?

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!, yo salí al balcón del pueblo, después de la alocución, y ahí estuve con ellos.

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pues yo creía que se había acabado todo, y en­tonces...

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Yo salí al balcón. Lo que pasa es que...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y eso salió por televisión también?

 

PDTE. CHÁVEZ.- No estoy seguro, Fidel. A lo mejor sí. No estoy seguro. Vi unas cámaras allá abajo, pero no sé si estaban transmitiendo. Fue muy rápido en verdad, fue muy rápido. Yo me pasé ahí unos minutos, porque...

 

CMDTE. EN JEFE.- No, si esa gente llevaban ahí... ¡desde por la mañana estaba esa gente ahí!

 

PDTE. CHÁVEZ.- Todo el día. Yo les hacía señas de que se fueran a dormir, y no...

 

CMDTE. EN JEFE.- Oye, pero cercaron el Fuerte Tiuna ese, ¡una multitud enorme!

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, allí fue un cura, un cura que vino por ahí ahora, que es cura militar. Me dijo que había como unas 50 mil personas trancando, que no podían salir los militares del Fuerte Tiuna.

 

Entonces ahí es cuando comienzan —fí­­jate en la cosa—, es cuando llega un helicóptero allá a Turiamo. Ya los muchachos estaban preparando la operación, pero yo tenía dudas, ¿no?, porque yo les dije: — "Pero aquí no hay un teléfono por allí, que yo pueda hablar con Baduel?". —"No, allí no hay señal de teléfono— me dijeron.

—"Entonces así no podemos salir ahí, sin una planificación con él, es difícil, porque puede haber un encuentro en el camino, y entonces se arma una batalla y un combate".

 

Pero estábamos pensándolo. Yo estaba pensándolo en serio, porque está más cerca de Maracay —Y yo como conozco tanto Maracay y los paracaidistas, yo conozco... y ellos también, pues.

 

CMDTE. EN JEFE.- Ahora, esos dos, Montoya y Baduel, actuaron con mucha inteligencia. Fueron inteligentes. Mucha inteligencia política.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Ellos son muy inteligentes, de los más brillantes amigos, y hombres de aplomo, de inteligencia... Y ahora, bueno, han despuntado como líderes militares y políticos también, con esa acción, porque ellos convirtieron a Maracay en la segunda...

 

Pero tú sabes que esa es la principal plaza del país, porque, además el General de la base aérea donde están los aviones de combate F-16, todos, tomó la base y se puso leal a la Revolución.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, ya tenían aviación, lo tenían todo ya, tanques, aviones, y la infantería.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, y los tanques de Valencia, donde está el General Rangel, que fue aquí jefe de la Casa Militar, y yo los visité hace apenas como 10 días, estuve con ellos allá.

 

Mira, pero me contaban ahorita los muchachos —¡una cosa impresionante, Fidel!—...

(Se dirige a su hijo: "Hugo, consígueme..."

 

Aquí está Huguito, te manda saludos, pronto va para allá.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ya hablé con él.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Va a estudiar. Hablaste con él ya.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí le pregunté cuándo venía.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Parece que va a ser ingeniero.

 

CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe) Yo hablé con él y con Rosa.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Mira, aquí está Rosita, te manda un beso. Y Hugo dice que el plan sigue en pie. Así me dijo.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Él hace muchos planes, lo que pasa es que casi ninguno funciona. (Se ríen)

 

CMDTE. EN JEFE.- Pero parecía embullado. Con este último parecía embullado.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Este parece que sí va a funcionar.

Entonces, fíjate... Pero es que han pasado detalles de los muchachos aquí...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Cuéntame! Yo estoy desesperado por que tú me cuentes. ¡Cuéntame!

 

PDTE. CHÁVEZ.- Pero es que son cuentos para escribir no sé cuántos libros.

Mira, me dijo uno de los muchachos ahorita, que ellos fueron a la Academia Militar, ¿no? Ellos andaban moviéndose por ahí. Los cadetes... Resulta que yo hace como dos semanas fui a darle una conferencia al Quinto Año, el último año ya para graduarse de Subtenientes, ¿no? Y, bueno, yo con ellos hablo mucho y les cuento cosas; bueno, a esos muchachitos uno los va formando. Y llegaron allá, y los cadetes estaban tomando la Escuela Militar, chico, y el Alférez Mayor tenía la llave de todos los parques y dijo: "No entrego nada."

 

CMDTE. EN JEFE.- No tenían armas. (Se ríe) Estaban sin armas.

 

PDTE. CHÁVEZ.- No, las tenían en el parque, pero él tenía todas las llaves, listo por si acaso había que sacar.

 

Entonces, toman la Escuela Militar, toman el edificio del Comando del Ejército, y aquellos generales entonces —me imagino— dando carreras, no encontraban dónde meterse. ¡Los muchachos buscándolos, chico! Todos están presos. Los pusieron presos los militares subalternos, ¡a todos esos traidores! ¡Una lección de honor, chico, que a mí me...!

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿Cuándo fue eso?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, después del mediodía.

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, hoy al mediodía. ¡Ah, sí!

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y se llevaron allá —allá lo tienen— al fulano presidente de transición, preso allá en el Fuerte Tiuna. ¡Los muchachos! Junto con ese poco de generales.

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y esa escuela está cerca del Fuerte Tiuna?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Está dentro de la Escuela. Allá adonde fuimos el día de la toma de posesión, allá en el patio grande aquel. Esa es la Escuela Militar. Ahí tienen presos ahí al lado, cerca de ahí, en el Fuerte, al fulano presidente este y sus ministros.

 

CMDTE. EN JEFE.- A Mussolini, un Mussolini. (Se ríen) Porque cuando ha­bló —yo lo vi cuando tomó posesión—, se parecía a Mussolini.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Lanzaron un decreto eliminando la Asamblea, eliminando el Ministerio de Justicia, eliminando los...

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Oye, pero, qué barbaridad! Ellos ayudaron, ¿sabes? Ellos ayudaron también, porque hicieron unos disparates del cará.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ellos pusieron la cómica. Y además, teniéndome a mí preso sin renunciar. ¡Imagínate tú! Rompiendo con todo. ¿Cuál democracia? Decían que por rescatar la democracia. De esa manera, ¿quién les va a creer? Hasta los Estados Unidos tuvieron que rectificar hoy. Hoy en la tarde emitieron un comunicado rectificando la vaina.

 

Pero, fíjate, para terminar de contarte. Me llegan a buscar a Turiamo, un helicóptero. "Mire —me dijo un Al­mirante—, mire, Presidente..." Cuando me dijo "Presidente", yo dije: ¡Ay, papaíto!"

—"Mire, Presidente, que me mandaron a custodiarlo, y además, que vayamos a la Orchila, para que esté..." —la Orchila es al norte, tú has ido a la Orchila; te la pasabas allá...

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo he ido ahí. ¿A cuántos kilómetros está?

 

PDTE. CHÁVEZ.- De Turiamo está...

 

CMDTE. EN JEFE.- No, de la costa, de la costa.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Está como a 100 kilómetros.

Entonces, yo le digo: "Pero, bueno, Almirante, ¿para qué me viene usted a buscar aquí? Ya yo estoy aquí acostumbrándome con estos soldados aquí, estoy preso aquí, no se preocupe por mí."

—"No, que allá está mejor, para que esté en la casa presidencial".

Le dije: "No, chico, no me hace falta, yo me siento bien aquí."

—"No, pero, mire, es que quieren hablar con usted".

Yo, tanteando, porque eso era signo de debilidad, pues. Pero yo tanteándolo, ¿no?, a ver hasta dónde.

 

Entonces, yo le digo: "Pero, ¿qué quieren hablar conmigo? Si ya, cuando teníamos que hablar, no quisieron hablar, les hice una serie de condiciones, propuestas."

—"No, no, pero es que ya ellos quieren... ahora sí, porque ya la cosa está más clara, quieren que usted se vaya para Cuba".

Entonces yo le digo: "Mira..."

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, no quisieron aceptarlo aquella noche, ¿eh?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá, eso le dije yo: Le digo: "Mira, yo, incomunicado como estoy, no sé nada de lo que está pasando, tengo un poco de compañeros presos" —porque ya yo sabía que sacaron al Ministro del Interior, a Rodríguez Chacín, lo sacaron esposado de su casa, al gobernador Blanco de la Cruz lo sacaron de la Gobernación, al diputado Tareck, se lo llevaron siendo diputado, preso y todo—; entonces yo le digo: "Mira, no hay condiciones para que yo tome una decisión. Yo no puedo salir del país, de ninguna manera, dejando gente mía presa. Yo no tengo comunicación con nadie..."

 

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y a qué hora fue eso?

 

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, o sea, ayer sábado, ya como a las 2 de la tarde.

 

CMDTE. EN JEFE.- Sigue.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, de todos modos yo le dije: "Mira, yo puedo ir, pero llama allá y dile a quien te mandó —un Almirante que había sido nombrado Ministro de Defensa, que está preso ahorita—, dile al Almirante que yo voy sin condiciones. Yo no..."

—"No, porque quieren que usted fir­me la renuncia, y al firmarla usted, lo mandamos para Cuba".

Le dije: "No, yo así no puedo firmar renuncia ni puedo salir del país, pero entiendo que allá tenemos un teléfono y podemos comunicarnos, así que me interesa que vayamos allá para tener alguna información. Y diles que se muevan ellos para allá, y allá conversamos, para ver qué es lo que ellos plantean."

Y así lo hicimos.

 

Entonces, otro detalle bonito: cuando yo estoy vistiéndome ya, entra un soldado, chico, un cabo, entra al cuartico donde yo estaba. Y yo lo veo y me dice: "Mire, mi Comandante, yo soy el cabo Rodríguez, yo soy de Sabaneta." Un muchacho de Sabaneta que estaba por ahí, de allá de mi pueblo. Y le digo: "Muchacho, ¿y qué haces tú aquí?"

—"Yo soy de la familia Rodríguez, pariente de su tío Antonio Chávez" —que él era Rodríguez también—.

 

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Carajo! ¿Y qué haces tú aquí, muchacho?

Yo tenía años que no lo veía, y él llegó ahí escondido, porque él no tenía permiso para entrar a mi celda, ¿no? Aprovechó que yo pedí café, y se metió con el que llevó el café, el cocinero.

Entonces, me dice: "Mire, mi Comandante, ¿usted renunció?"

Yo le dije: "No, ni voy a renunciar" —le dije—.

Entonces, se para firme y saluda, y me dice: "Entonces, ¡usted es mi Presidente! ¡No vaya a renunciar! —me dice—, que lo vamos a sacar a usted de esa vaina."

Entonces, yo le digo: "Bueno, okey, me quedan dos minutos aquí. Te voy a pedir un favor."

—"Lo que usted me diga."

—"Te voy a hacer un papel, una nota, para que tú...

(Se dirige a otra persona: "Buenas, Pedro, saludos. Saluda a tus viejos, Pe­dro. Okey.")

Estoy aquí con Pedro, el novio de mi hija Rosa.

(De nuevo se dirige a Pedro: "Vaya, vaya a descansar, Pedro.")

 

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, sí, sí! (Se ríe)

 

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, él se llevó a los muchachos y los dejó por ahí...

 

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, estaban allá en su casa.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Estaban por allá protegidos.

 

CMDTE. EN JEFE.- El jueves por la noche, y después se fueron para allá para donde está Reyes.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, estaban allá.

Entonces, el muchacho... Yo escribo rápidamente allí, y él me dijo: "Mire, yo no puedo estar aquí un minuto más. Escriba lo que va a escribir, y me deja el papelito en el basurero —en una cesta de papeles, una papelera—, meta el papelito allá abajo, que yo lo busco." (El Comandante se ríe).

¡Fíjate la faena!

Entonces, yo escribo un comunicado a mano, corto: "Al pueblo venezolano y a quien pueda interesar."

 

CMDTE. EN JEFE.- Sí, ese salió por la televisión.

 

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, chico, entonces yo dejo...

 

CMDTE. EN JEFE.- Que no he renunciado, y para siempre...

 

PDTE. CHÁVEZ.- "No he renunciado, ¡para siempre!"

Y firmé la página.

Entonces, yo dejo esa vaina en la papelera, y llegan a buscarme, agarro mis cosas, y me voy. Y, bueno, yo no supe más de ese papel. Yo dije: "Bueno, ese muchacho, ojalá que pueda hacer algo, pero ahí no hay ni fax..." Eso es una zona inhóspita, chico; eso es un comando allá de Marina, lejos, de comandos que entrenan y se tiran en paracaídas. Ahí no hay ni teléfono, ni llega la televisión ni hay fax ni eso. Unos galpones ahí —tú sabes—, de esas unidades de combate que están por ahí metidas en la montaña; una montaña, una bahía montañosa.

 

Resulta que, cuando yo llego aquí, ¡eso recorrió el mundo, chico! Ese papel, el muchacho lo agarró, yo no sé cómo hizo