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| Los
pinos nuevos del heroísmo mambí
Por
Lydia Esther Ochoa Peña Los
pinos nuevos del heroísmo mambí, nuestros Cinco Héroes enaltecen con
su integridad y talento a su pueblo, sin perder el
deseo de vivir, el
optimismo de una existencia plena; por eso, confinados nunca
se vieron tan cercanos al hombre nuevo ni tan acompañados,
nada menos que por once millones de compatriotas. Como
José Martí hicieron suya la onda de
David y han sabido defender a Cuba
de Goliat, ese gigante del norte que
conocemos muy bien, sinónimo para nosotros
de intervención, robo de riquezas, imposición de Enmiendas,
Tratados... de Marines profanando
el monumento de nuestro Apóstol, Invasión, terrorismo, guerra biológica,
Leyes absurdas y bloqueo permanente. Afianzado
con el triunfo de la Revolución cubana , el primero de enero de 1959,
el batallar siempre para ser libres ha sido un símbolo distintivo del
pueblo cubano, y esta expresión
de identidad nacional se ha insertado para siempre en nuestra cultura,
enriquecida en la lucha contra el enemigo número uno de los pueblos independientes,
como éste que palpita en el
Caribe de América. En
ese batallar para seguir siendo libres, está la obra de los Cinco prisioneros
del imperio, como portadores de tradiciones revolucionarias y
al mismo tiempo de nuevas formas de lucha que han enriquecido la
cultura, esa cultura de pueblo que se expresa en marchas y tribunas, donde
ellos son los motivos más genuinos. Esa
cultura surgida también en el lienzo, en el pentagrama, en la pluma, donde nuestros Cinco Héroes, injustamente condenados
en Estados Unidos, son la inspiración y el aliento vital de la batalla
de ideas, otra expresión abarcadora de identidad y soberanía.
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