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| Un
ejemplo vivo Han
pasado poco más de cuatro años
de aquel 12 de septiembre cuando la policía del estado de la Florida desató
una aparatosa redada con el propósito de intentar desacreditar, una vez
más, la imagen y el prestigio del gobierno cubano. En este
caso, la víctima no era un niño de seis años, sino un grupo de jóvenes
cubanos cuyo único delito fue prevenir a Cuba contra las
actividades terroristas de la mafia anticubana. A partir
de esa fecha cinco hijos de Cuba empezaron a sufrir durante 17 meses,
primero, del confinamiento, vejaciones y torturas sicológicas a que fueron
sometidos por parte de las autoridades carcelarias de los EE.UU. René,
Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio, fueron víctimas de un juicio que fue
manipulado desde sus inicios por la jerarquía de la contrarrevolución
de Miami; y aún así, no sucumbieron a ningún pacto ni aceptaron la culpabilidad
que querían imponerles. Ellos
se mantuvieron en todo momento firmes a sus ideales y principios porque
su proceder nunca fue contra la humanidad, sino por el contrario para defender
a los pueblos cubanos y norteamericanos de las acciones terroristas a
que estaban expuestos por las asesinas acciones de los terroristas. Por
la justeza de su lucha cada día son más las voces y los pueblos que se
alzan en todo el planeta exigiendo al gobierno norteamericano la liberación
de los prisioneros del Imperio. La mafia
anticubana, quiso quebrantar el patriotismo de René, Gerardo,
Fernando, Antonio y Ramón, más, no pudieron, y hoy ese patriotismo se
extiende por el mundo entero, demostrándole a la humanidad que Cuba, es
un país de hombres dignos y honestos. Ellos son el EJEMPLO VIVO. |
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