|
|||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||
| Dulce
abismo Por
J.C. Domínguez Taño Años
atrás un cubano internacionalista fue arrestado y encarcelado durante
tanto tiempo que llegó a convertirse en el prisionero de guerra más antiguo
en su momento. Cardoso Villavicencio dio muestras de un heroísmo sin
par para perdurarse como un paradigma para los cubanos especialmente para
los contemporáneos con él. En
las memorias que luego contaba dijo desconocer a Mozart. Agradeció a la
Cruz Roja internacional haberle llevado grabaciones del genio Salzburgo
porque esa música de violines le caló en lo profundo del alma. Y es que
cuando se está aislado del mundo es cuando más se escucha al corazón...y
le llega la música con una fuerza telúrica que le estremece
cuerpo y alma como los recuerdos nítidos de la infancia. La música hace pensar y ennoblece el alma...y llega cuando
más se le necesita. Por eso los Cinco valerosos cubanos que permanecían
injustamente en el llamado “hueco” en una prisión de Miami, se adueñaron
de una hermosa canción de amor y de compromiso que los reconfortó y protegió
contra sus detractores que inútilmente intentaban humillarlos y rendirlos. Los cinco de Miami -como muchos le conocen- entonaban
su himno de rebeldía a cada momento de oscuro encierro. A ellos han intentado enclaustrarlos en un abismo .
Mas, sus enemigos no saben que sí, que ellos están en el abismo, pero
en el Dulce Abismo de la canción homónima del cubano Silvio Rodríguez. |
|||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||