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Domingo, 25 Septiembre 2016
Transformar con el esfuerzo de todos
Empresa niquelífera Pedro Soto Alba, en Moa. Foto: Amauris Betancourt (Archivo)
Una sociedad que se actualiza en lo económico y social requiere del concurso de todos sus ciudadanos para hacer realidad cada proyecto, como protagonistas de un proceso transformador que nos enriquezca desde todos los puntos de vista, y donde la defensa de los valores humanos sea lo más importante.

Con ese propósito trabajan instituciones, organismos y organizaciones políticas y de masas en la consecución de estrategias para transformar el escenario, con énfasis en la producción, pero también mediante la erradicación de las indisciplinas sociales, los delitos, la corrupción e ilegalidades, problemas que hoy afloran en diferentes grupos etarios y niveles de escolaridad.

El fortalecimiento de las estructuras de las organizaciones de masas y la constante vigilancia desde la comunidad constituye objetivo clave para evitar conductas negativas en las nuevas generaciones, y que ese accionar se haga con exigencia y disciplina.

La incorporación al estudio, al trabajo y la labor política-ideológica en cada centro de labor, escuela o zona de residencia forma parte de los lineamientos para que no proliferen los que al no tener una ubicación laboral, decidan enrumbar su vida por el camino incorrecto sin aportar a la sociedad y a la economía familiar.

En buena parte de las conductas inadecuadas que hoy apreciamos por parte de los más jóvenes, influye la incorrecta orientación que les brinda la familia, y esta debe incluir la importancia del trabajo como vía para la subsistencia, de superación profesional, y formador de valores como la responsabilidad, ética y sentido de pertenencia con lo que ejercen.

La UJC y sus organizaciones estudiantiles, por ejemplo, proyectan sus estrategias hacia un mayor protagonismo de los pinos nuevos en tareas de importancia social, como labores agrícolas, la zafra azucarera, el saneamiento ambiental, la recogida de materias primas, la preparación para la defensa, entre otras actividades que los conviertan en actores fundamentales de cada proceso.

Al interior de los sindicatos obreros es vital el enfrentamiento al delito, la corrupción y las ilegalidades, pues las medidas resultan insuficientes todavía, y en ello, los trabajadores desempeñan un papel fundamental en el cuidado de los recursos del Estado y desde luego, a sumar esfuerzos por mejores resultados productivos en cada sector.

Desde nuestros barrios no podemos bajar la guardia ante conductas negativas que pongan en peligro la tranquilidad ciudadana y los bienes de los vecinos, por lo tanto debemos rechazar manifestaciones de alcoholismo, consumo de drogas, escándalos públicos, ruidos a altas horas de la noche, y sobre todo fortalecer la misión de las organizaciones de masas, los consejos de vecinos y de zonas en el combate a cualquier evidencia de indisciplina.

Redactado por Jorge Luis Moreira Massagué

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