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Sábado, 23 Junio 2018
Internet y la cultura de masas
Foto: Juventud Rebelde
Tras el impacto y la consternación inicial por el reciente accidente aéreo ocurrido hace días atrás en La Habana, comenzaron a circular pequeños vídeos hechos por quienes acudieron en los primeros minutos del siniestro.

Lamentablemente algunos consideraron “atractivo” grabar en sus teléfonos móviles el desastre o cómo alguien se dedicaba a robar entre las pertenencias de las víctimas. Pronto estas imágenes se hicieron virales y fue Internet la mejor y más efectiva plataforma.

Ejemplos como el anterior no son nada nuevo en estos días de celulares y tablets. La digitalización de la sociedad, proceso indispensable en el desarrollo humano de todo país, ha conllevado a que cualquiera tenga en su mano la oportunidad de grabar, hacer fotos y subir a Internet a la velocidad que se conecte su teléfono a la red.

Ya había pasado cuando un tiburón atacó a un joven mientras se bañaba en horario nocturno en una playa. En aquel momento, en medio del dolor de la madre que había perdido a su único hijo, las fotos horribles circularon por Facebook, Messenger, Zapya y cuanta cosa hay en los celulares para ver y pasar fotos.

Y es que desdichadamente Internet se ha convertido para muchos en el lugar donde el morbo y el mal gusto tienen morada. Cada uno de nosotros es un ente emisor en potencia, todo aquello que compartimos, visualizamos o damos Like, deja un rastro que dice mucho de quiénes somos.

La red de redes brinda tantas oportunidades de superación, de aprendizaje, que es casi un crimen malgastar el tiempo en ella navegando por páginas que venden el cuerpo humano como si fuera carne o en publicaciones que denigren valores éticos y morales.

La red social Facebook es una de las más populares en todo el mundo. Los millones de usuarios que en ella habitan tienen la oportunidad de intercambiar con amigos y conocidos un sinfín de noticias y datos. No es raro encontrar en comentarios y publicaciones de no pocos “facebukianos” ofensas y violencia que no aportan nada y que, por el contrario, van desencadenando más rabia y vulgaridad a su paso.

Recientemente alguien, obviamente con un perfil falso, manifestaba que se alegraba porque el avión había caído ya que ahí iban fidelistas. Mientras, otro decía que lo sucedido estaba bien para ver si el pueblo de Cuba desaparecía de una vez.

Cuando leo comentarios como estos, me pegunto qué habrá en la cabeza y en el corazón de quien así se expresa. Más allá de una determinada posición política, más allá de compartir ideales o no, nadie debe alegrarse ante una tragedia como esta que ha conmocionado a todo un país.

Obviamente las redes estallaron contra estos absurdos usuarios y eso generó mayor polémica y peor comportamiento de uno y otro lado. El punto es que algo tan positivo como Facebook, que te permite conocer y contactar con millones de personas, no debería ser escenario ni plataforma de actitudes como esta.

No se trata de volver a la Edad Media donde el conocimiento era privilegio de unos pocos. Se trata de ser responsables con lo que se pone en nuestras manos y de sacar el mayor provecho posible a las nuevas tecnologías.

¿Por qué abrumar a otros con fotos de personas muriendo, enfermas o accidentadas? ¿Por qué insultar o denigrar? ¿Por qué fomentar el odio, la guerra, el miedo?

Tenemos en nuestras manos una herramienta útil y sacarle provecho es solo decisión nuestra. Internet no es el enemigo; no seamos parte del problema, sino de la solución.

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Comentarios (1)

  • carlos

    Es que colega desgraciamente internet o facebook especialmente no se toma en general para aprender, cultivar la inteligencia, superarse sino para el occio barato y banal en la que no pocos caen y cualquiera escribe en estas páginas y hace suyo y del mundo cualquier disparate que es compartido por millones. La herramiena lo mismo sirve para levantar un edificio que para derumbarlo. Hoy se ha internacionalizado la idiotez y la sensibleria.