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Sábado, 23 Junio 2018
¿Qué rico el helado?
  • Escrito por Flavia L. Dotres Sánchez
Heladería en Holguín. Foto: Lisandra Cardoso
Probablemente esta no sea la primera vez que se toque este tema, paradójicamente ¨caliente¨. Pero una reciente visita a estas instalaciones me incitó en gran medida a escribir unas líneas sobre mi experiencia con el sabroso helado.

El helado es un alimento universal que se prepara a partir de pocos ingredientes básicos: crema batida, agua, azúcar y edulcorantes para darle un sabor determinado. Una vez mezclados estos ingredientes, se procede a su pasteurización y a una fase de enfriamiento final.

Si bien es un alimento altamente popular en todas partes del mundo, en países como el nuestro donde las temperaturas son muy altas, su consumo es en ocasiones casi una necesidad para refrescarnos.

Holguín no se escapa de la preferencia hacia el frío manjar, las interminables colas de nuestras dos principales heladerías (Komodidad y Guamá) lo demuestran.

Ahora bien, no es un secreto para nadie que de puertas hacia dentro de ambas instituciones se albergan un sinnúmero de insatisfacciones que empañan la ilusión con que el cliente llega hasta ellas.

Algunos podrían pensar que la calidad del producto es el único problema, y ojo, que es uno de los más importantes y de los que más la población se queja. Pero todo no queda ahí.

¿Por qué no hablar del trato de algunos de los dependientes? ¿A dónde se fueron las servilletas en los centros de gastronomía como estos? ¿Por qué si solo van dos personas tienen que sentar a la mesa a dos extraños, lo cual vuelve el ambiente incómodo para todos, solo por agilizar la cola? ¿Hablamos de la higiene en la cubertería o de la variedad de las ofertas? Y la lista sigue y sigue.

Realizando una investigación previa, las historias sobre estos centros ya se convierten en ¨leyendas¨ urbanas, una suerte de anécdotas donde la competencia versa sobre a quién le pasó lo peor. Eso es verdaderamente triste.

Es importante recordar que porque los problemas como estos se vuelvan cotidianos por el tiempo que llevan persistiendo, no por eso debemos callarnos y voltear la cara.

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Gente en la conversación

Comentarios (1)

  • alejandro

    Acabo de salir de comodidades y no sentí ninguna comodidad, empezando que desde que estuve en la puerta empezó el maltrato, había en la segunda planta cuatro mesas vacias y en la primera tres y un pueblo esperando con niños, y los dependientes conversando.