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Sábado, 17 Febrero 2018
Precios topados en Holguín, ¿o ignorados?
En este artículo: Huracán Irma
Productos agrícolas. Foto: rcm.cu
Ahí están... “en regla”. Dan valor, desde su puesto en la tablilla, a tomates, malangas, ajíes... Beatriz repara en cada uno de ellos “con premeditación y alevosía”. Sus ojos cotejan la muestra exhibida con la tabla publicada en el periódico. Encajan perfectamente. ¡Bravooo!

No obstante, existen “kilómetros” de diferencia entre los precios impresos y los que pronuncia el “flamante” vendedor. Ante el justo reclamo, se escucha la sentencia lapidaria: “Guíese por mí, tía, los escritos allí son para los inspectores”.

Toneladas y más toneladas de gardeo se han realizado en Holguín desde que en octubre de 2017 se aprobara el Acuerdo No. 293 del Consejo de la Administración Provincial (CAP), referido a los precios topados máximos de venta minorista de productos agropecuarios seleccionados en formas de comercialización no estatal.

Los costos se han tornado elásticos, muchos vendedores impunes y los consumidores más vilipendiados.

Hoy, luego de prorrogarse hasta el 31 de marzo del presente año el mencionado acuerdo del CAP, ¡ahora! vuelve sobre sus pasos e indaga, nuevamente, en los argumentos que afectan las mesas holguineras.

¿Dueños de la abundancia?

“Si me traen el tomate a 400 0 500 pesos la caja, no puedo venderla a cinco pesos la libra como está establecido, tengo que venderla como mínimo a diez pesos. Y así sucede con la cebolla y otros productos”, sustenta Fidel de la Cruz, vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria.

“Los cuentapropistas -asegura-, necesitamos un mercado o alguien que nos distribuya la mercancía de manera legal, algo que no tenemos en este momento e influye en los precios altos. El tope está bien, pero tenía que haberse establecido cuando se autorizó esta actividad de vendedor ambulante, pues ahora nos convertimos en ilegales con patentes”.

Otros testimonios de vendedores de puntos de ventas y mercados de oferta y demanda sostienen que no fueron informados de la prórroga de la tarifa; que el campesino prefiere venderles a ellos porque Acopio no paga en tiempo; que exponer los precios no era requisito obligatorio cuando le entregaron la patente...

Naimí Aguilera, madre de dos niños pequeños, refiere que si se abastecieran de manera constante los mercados estatales, no habría que hacer topes de precios ni acudir a los carretilleros. “En la placita de Villa Nueva -comenta-, nunca encuentras nada, ahora hay frijol y puré, pero lo único que han traído desde agosto es calabaza. Si la oferta fuera estable no hay necesidad de “desangrarse” con el particular”.

Orlando Padrón dice que acude al Mercado de la calle Mártires o a Los Chinos, y no siempre encuentra lo que busca. “En estos tiempos las viandas hay que adivinarlas”, sonríe. Para el jubilado Guillermo Castillo, las ferias agropecuarias han sido bien abastecidas en las últimas semanas, “y hay pesas para todos los productos, hasta para el fongo, medidas que benefician a la población”.

“Con el paso del huracán Irma, la provincia tuvo afectaciones en más de seis mil hectáreas (ha) de cultivos varios, principalmente plátano y yuca. Las intensas lluvias de finales e inicios de año también atentan contra las viandas, hortalizas y frijoles, limitan la preparación de los suelos y por este concepto se han dejado de sembrar cerca de siete mil 300 ha, que representan 87 mil 423 toneladas (t) de alimentos”, señala Carlos Alberto Ricardo, al frente del departamento agrícola de la Delegación Provincial de la Agricultura.

“Sin embargo, los polos productivos del territorio trabajan en la actual campaña de frío para revertir los daños causados y entregarles a la población los bienes que demanda y necesita. Por grupo de cultivos se cumplen las viandas (91%), las hortalizas (74 por ciento), los granos (88 por ciento), y los frutales (93 por ciento)”, añade.

En correspondencia, Rigoberto Rivero, vicepresidente del CAP, señala que el Gobierno en Holguín evaluó estas condiciones climatológicas y los productos agropecuarios con más dificultades, de ahí que se direccionó estas medidas con el objetivo de proteger a la población de los precios excesivos.

Jorge Sánchez, director provincial de Finanzas y Precios, declara que los precios topados están un poco altos todavía, pero en la medida que haya mayor producción, se podrá bajar el valor de los productos agropecuarios.

Por su parte, Vladimir Ricardo, director general de la Empresa Acopio Holguín, explica que a pesar de que no existen los volúmenes de producción necesarios para mantener una oferta estable en los mercados, “se trata de priorizar sábados y domingos, que es cuando la mayoría de la población se abastece. El fin de semana anterior estuvo por encima de los 300 t, alrededor de siete mil quintales”, agrega.

¿Por qué los particulares tienen productos y ustedes no?, indaga ¡ahora! “Hay muchas lagunas -explica el directivo-: a los productores no les dirigimos toda la siembra, no le contratamos por el potencial del cultivo o informan menos áreas de las que realmente tienen sembrada, entonces se quedan con un margen de producción sin contratar que va a manos de los particulares”.

“Tampoco existe un mercado mayorista donde ellos puedan comprar sus productos; por tanto, se abastecen a través de revendedores o casas-almacenes, así como en ferias agropecuarias. Reconocemos que persisten dificultades, pero estamos haciendo recorridos, visitando formas productivas, productores, la red de compra y estamos comprometiéndonos con el acopio. Prácticamente ningún municipio se autoabastece, pero se comparte lo que se tiene.”, añade.

¡Arriba las manos!

Marta Ochoa, vecina de la comunidad Emilio Bárcena, asevera que el trabajo de inspección debe hacerse sentir para que no se especule con los productos destinados a la alimentación. Opinión similar mantiene Julio Molina quien cuestiona la falta de control pues “en Pueblo Nuevo, andan “manga por hombro” y nadie les pone freno”.

Geosvany Monert, director provincial de la Dirección Integral de Supervisión (DIS), confiesa que en la cabecera provincial, donde la situación es más compleja, la entidad afronta problemas con la fuerza de trabajo y recalca que su objeto social abarca también otras actividades.

“En el municipio de Holguín, tenemos controlados por la Dirección de Trabajo 500 carretilleros autorizados; a eso se suman los que vienen de otros territorios, más los ilegales y, como promedio mensual, tenemos 25 supervisores”, explica.

“Sin embargo -añade-, se han creado grupos para hacer enfrentamientos sorpresivos. En el mes de enero, por ejemplo, se aplicaron a los carretilleros 38 multas (de 700 y mil 500 pesos), fueron detectados ocho ilegales y 21 violando los precios establecidos; se retiró una licencia y se realizaron ocho decomisos. En puntos de venta y ferias agropecuarias se aplicaron 242 multas, de ellos 98 por precios no visibles y 55 por violación del valor determinado”.

Monert recalca que posterior al 31 de marzo, cada Consejo de la Administración en los municipios tiene la facultad de adoptar cualquier medida que ellos entiendan, pueden extender estas regulaciones u aplicar otras medidas que requieran.

Hay brechas que no se pueden dejar ensanchar más cuando tantas estrategias se implementan en el territorio. Franquear la cadena productor-intermediario-vendedor y que el precio sea el topado, de frente o espalda al inspector, es vital para llevar un plato de comida a la mesa, sin “rasgarnos” los bolsillos...o la piel.

Redactado por Isis Sánchez Galano y María Martínez Peregrín (Ahora)

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