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Jueves, 24 Mayo 2018
Envíamelo por Zapya
En este artículo: internet tecnología
Ilustración: Juventud Rebelde
Para nadie es un secreto que cada vez son más los niños y adolescentes que tienen acceso a las nuevas tecnologías, dígase móviles, tablets o computadoras. El progreso se impone también en esta isla del Caribe y con él llega también la responsabilidad de los mayores por velar qué consumen los pequeños de casa.

Una de las aplicaciones que más utilizan los poseedores de celulares y aparatos similares, es sin dudas Zapya. Esta herramienta permite la transferencia de archivos entre los dispositivos Android, iOS, Windows Móviles, ordenadores Windows y Macintosh sin el uso de un Internet o una conexión 3G / 4G.

Desarrollada por Dew Mobile Inc., una compañía de software multiplataforma, la aplicación fue lanzada por primera vez en China bajo el nombre Kuai Ya (快牙) en junio de 2012 sólo para dispositivos Android y luego en todo el mundo como Zapya. En octubre de ese año, se extendió hasta los dispositivos iOS. Actualmente unos 300 millones de usuarios en todo el mundo utilizan Zapya desde octubre de 2015, según expone EcuRed en su portal digital.

Entre sus principales funciones se encuentra la transferencia de archivos entre dispositivos móviles. Además en su última versión permite la transferencia de archivos entre las computadoras y dichos dispositivos.

Ahora bien, no quiero detenerme en cuestiones tecnológicas pues la especialista en el tema es mi colega Arlene Gómez Palacios, de paso le recomiendo su columna Esquina Geek que sale todos los miércoles en esta página.

Mi preocupación está más encaminada al creciente hecho de que muchos padres no prestan la atención necesaria a lo que se “zapean” sus hijos en los dispositivos móviles. Y no crea que hablo de casos alejados. Tengo conocimiento de madres que han descubierto en los celulares de sus hijas de 13 años videos de niñas besándose con su noviecito de secundaria o las impactantes imágenes de un asesinato a sangre fría.

En otras ocasiones hemos comentado que aquellos que se dedican a grabar y luego reproducir actos morbosos como este, no merecen consideraciones de ningún tipo, pero es recomendable también estar atento en todo momento y no asumir que una niña de 10 años conoce el límite entre lo correcto y lo incorrecto.

Zapya1 f ecuredNo me opongo al progreso, pero sí reconozco que hay edades para cada cosa en la vida. Quemar etapas nunca es sano y si desde ahora que aún son pequeños ven como normal actos de violencia o escenas subidas de todo, qué puede pasar con esa generación que crece hoy y ante la cual tenemos, todos, responsabilidad.

Quizás porque mi generación creció con televisores Caribe y sin control remoto, o porque tuve que esperar ser una trabajadora asalariada para poder tener un móvil, asumo que me parece precipitado que niños de 10 y 13 años tengan móviles. Pero no juzgo a nadie, solo si usted me lo permite amigo lector, le pido que desde hoy y si usted es padre, madre, tío, preste más atención a esta frase cada vez que la oiga: ¡Envíamelo por el Zapya!

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