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Viernes, 24 Noviembre 2017
Sin Tres Lucías para un café
El poeta, narrador y periodista santiaguero Reinaldo Cedeño Pineda, durante un recital de poesía en el café Las Tres Lucías, en la ciudad de Holguín. Foto: José Miguel Ávila
La ciudad parece distinta, o quizás distante. Desde hace unos meses algo falta para los citadinos y no son los vetustos árboles del parque central Calixto García. Uno de los lugares más emblemáticos de Holguín, el café Las Tres Lucías, mantiene sus puertas cerradas sin más explicación que un cartel en el que se lee: “Cerrado por reparación”.

El 19 de octubre pero del año 2015, todos los medios de prensa aquí se hacían eco de la reapertura del café Las Tres Lucías, espacio donde intelectuales y artistas encuentran guarida e inspiración.

Las máximas autoridades de la provincia alabaron el buen gusto con que se había trabajado en la incorporación de un nuevo mobiliario, a la vez que se cambiaron redes hidráulicas y eléctricas, juegos sanitarios, fregaderos, cortinas y el falso techo, además de pintar interiores y exteriores, entre otras acciones.

Tan solo dos años después nada de eso existe ya. Por las puertas, rara vez abiertas ahora, se puede apreciar un salón vacío, donde antes habitaban las risas, la buena música y las conversaciones, al humo de algún exquisito café.

Sin embargo, mucho antes de cerrar, quienes aún sitiábamos el lugar observábamos allí el persistente deterioro. La carta ya casi nunca contenía los famosos y deliciosos “Entre Ciclones”, sándwiches que le aliviaban el apetito y el alma a más de uno. También el café dejaba mucho qué desear porque la máquina de expreso pasaba más tiempo rota que elaborando el negro elixir.

Pero, a pesar de todo, de la falta de profesionalidad de la mayoría de sus empleados, del baño sin agua, del chocolate sin sabor y del agua caliente, los holguineros sentíamos a Las Tres Lucías parte sagrada de nuestra hermosa ciudad.

Sus paredes negras y a media luz y el ambiente bohemio de escritores, artistas y músicos, le daban un aire nostálgico, casi mítico. Quizás es por eso que duele más haber perdido su complicidad, aun cuando nuevos cafes privados surgen por toda la ciudad.

Las fotos de las actrices Adela, Eslinda y Raquel, las Lucías del cineasta Humberto Solás, ya no decoran más las paredes. La imagen de los hermanos Lumiere dejó de observar a los poetas cuando escribían sus versos o a algún enamorado aprovechaba la penumbra para robar un beso, una caricia.

El café Las Tres Lucías, dormido en su letargo, espera para que se abran sus puertas, entren los espectadores, se prenda la media luz y comience la anhelada función.

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Comentarios (5)

  • Yudell

    Esperemos su próxima reapertura en un Breve espacio de tiempo, donde las penumbras pasen a ser claro oscuro de una ciudad que anhela puertas que se abran y no donde se cierren.

  • Dionisio de la Torre

    Que malo es acostumbrarse a la miseries y la mediocridad que hasta un lugar con malos servicios falta de comfort y respeto al público lo extrañan, por eso me explico tantas cosas que nadie en el mundo pueden entender

  • Mildred

    Yo te entiendo Dionisio...Tu no puedes saber mas ni sentir mas que el dolor de nosotros..Sencillamente, ese lugar ya necesitaba una reparación total y por eso espera, a que los dirigentes de la Gastronomía se pongan las "pilas" y sean mas rápidos en su gestión...!!!

  • Dailene

    Muy triste enterarme que uno de mis lugares preferidos en Holguín esté en tan malas condiciones...

  • guido

    Muy criticable el deterioro de Las Tres Lucías, no hay que ser tan pasivos con frases como: "y por eso espera, a que los dirigentes de la Gastronomía se pongan las pilas y sean mas rápidos en su gestión"... Me parece que queda claro que no ha habido gestión, al menos no la necesaria, no puede asumirse esa realidad con tanta tolerancia como lo hace la cra. Mildred, que además pretende una competencia de dolores que no es de lo que se trata. Hay que ser más real y menos teatral. Un cordial saludo.