Hay 749 invitados en línea

Martes, 24 Octubre 2017
Si de valores se trata
  • Escrito por Flavia L. Dotres Sanchez
En este artículo: Cuba Sociedad
A los niños cubanos, como los del grupo teatral La Colmenita, se le enseña a cultivar y apreciar el buen arte, desde la infancia. Foto: Amauris Betancourt (Archivo)
Desde que tengo uso de razón he escuchado disímiles discusiones sobre si hay o no crisis de valores en Cuba, si el fenómeno solo ocupa a un grupo etario en particular y específicamente de qué valores estamos hablando. Coincido que llegar a una respuesta absoluta sobre dichas preguntas, es por lo menos, una ardua tarea; sin embargo reflexionar sobre ello nunca sobra porque nos atañe a todos, porque a todos como cubanos nos interesa el porvenir de la sociedad que estamos construyendo.
Me parece oportuno añadir que no considero que el dilema en cuestión sea solo inherente a los que habitamos esta isla, muchas son las naciones civilizadas o no que acarrean las mismas dificultades. Eso instantáneamente me pone a pensar en cuáles son las raíces en común del problema, en sociedades tan diferentes.

Muchos estudios culpan a las escuelas, la casa, los medios de comunicación, las diferencias entre las capas sociales, entre otros. La verdad es que a ciencia cierta no se sabe, aunque para esta periodista es el consenso de todas.

Investigaciones que consulté para realizar este comentario señalaban que para los cubanos las virtudes más importantes son la sinceridad y la generosidad, mientras que las más despreciadas son precisamente sus contrapartes. De igual modo se pudo comprobar que el pensamiento de que solo los jóvenes extendemos esas trabas, es un espejismo y una respuesta muy simple a un a un problema muy difícil.

No es un secreto para nadie que el triunfo revolucionario en Cuba, desde un inicio fortaleció los valores éticos sociales, especialmente el patriotismo, la justicia social, la solidaridad, la honestidad, la honradez y la responsabilidad, los cuales han tenido que enfrentar el deterioro de gran parte de ellos desde la última década del pasado siglo XX como manifestaba el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba y Primer Secretario del PCC, General de Ejército Raúl Castro Ruz, cuando expresaba: "El mayor obstáculo que enfrentamos en el cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso es la barrera psicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad que estamos obligados a rebasar con constancia y firmeza".

Y eso es precisamente lo más importante de todo, darnos cuenta de que somos nosotros mismo los más afectados, que ser más honrados y virtuosos no desencadena otra cosa que en un mejor país del que podamos estar orgullosos y mejorarlo cada día, sin la ridícula idea de culpar a otro por las contrariedades y no mirarnos por dentro.

Recordemos eso cada vez que abordemos un ómnibus, cómo nos expresamos frente a nuestros niños, qué tipo de programas veo y qué me aportan, que las propiedades estatales son de todos y no particulares, que la oferta y la demanda si existen, pero hay que ser humanos en las relaciones sociales cuando hacemos negocios.

Llegado a este punto no se me ocurre una mejor manera de terminar estas reflexiones que no sea con las palabras del Apóstol José Martí: "el deber del hombre virtuoso no está en el egoísmo de cultivar la virtud en sí, sino que falta a su deber el que descansa mientras la virtud no haya triunfado entre los hombres".

Deja tus comentarios

Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.

0 / 500 Restricción de Carateres
Su texto debería tener menos de 500 caracteres

Gente en la conversación

Comentarios (1)

  • Agustín Garcells

    Gracias. Un análisis necesario de un tema que nos atañe a todos. La crisis de valores es también un problema global. En Ecuador, luego de una presidencia de 10 años en la que primaron los insultos,la agresividad, la chabacanería y la intolerancia se ha acentuado una crisis de valores nunca antes vista, lo cual demuestra que el ejemplo de un presidente es muy importante.