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Miércoles, 28 Junio 2017
Relaciones EE.UU.-Cuba y la Enmienda Platt
En este artículo: Cuba EE.UU Bloqueo Historia
Cuba-EEUU: Enmienda Platt y Tratado de Reciprocidad. Ilustración: bohemia.cu
La historia de Cuba, rica en acontecimientos trascendentales, actos heroicos y altruistas; portadora de gloriosas páginas de solidaridad militante, en reciprocidad a la recibida en diferentes etapas por hombres y gobiernos de otros pueblos, también exalta los incuestionables sacrificios de esta nación para mantenerse libre e independiente, a pesar de todas las patrañas urdidas por los sucesivos gobiernos estadounidenses, para saciar sus apetitos imperiales.

Para comprender en su justa medida el histórico conflicto (Diferendo EE-Cuba), no basta con estudiar los acontecimientos originados por la intervención del ejército del vecino país del norte al final de la guerra sostenida por los criollos frente a España. Hay que remontarse a los tiempos en que, cuando aún se luchaba por la independencia de las Trece Colonias inglesas, uno de los padres fundadores, Benjamín Franklin ya escribía sobre la necesidad de colonizar el valle del Mississippi para usarlo contra Cuba o México. Definitivamente se hizo la proclamación de independencia y formación de los Estados Unidos de América, el 4 de julio de 1776.

De entonces a la fecha hay muchísima historia por contar y trataré de hacerlo en otro artículo, en la medida de mis posibilidades, pero yendo al caso que me ocupa, sepa usted que el 12 de junio de 1901, en una sesión secreta de la Asamblea Constituyente de la “República de Cuba”, fue sometida y aprobada por 16 votos a favor y 11 en contra, una enmienda a la Constitución, que había sido refrendada el 21 de febrero de ese propio año.

Dicha enmienda, que llevaba el apellido de su promotor, el senador estadounidense Orville H. Platt, era el resultado de la propuesta que este hizo el 28 de febrero de 1901, para enmendar la Ley de Gastos del Ejército norteamericano, como cláusula regulatoria entre las relaciones del nuevo estado “independiente” cubano y el de los Estados Unidos.

Para llegar a ese momento, Estados Unidos había seguido muy de cerca los acontecimientos de la Guerra Necesaria que libraba el Ejército Libertador contra España, asechando el momento exacto de “La Fruta Madura”. De esa manera, Estados Unidos aprueba intervenir en el conflicto, porque, según el documento aprobado por ambas cámaras, del Senado y el Congreso, “Cuba debía ser libre e independiente y Estados Unidos se retiraría de la isla cuando existieran las garantías de un gobierno estable”.

La explosión del acorazado Maine, a la 9:40 p.m. del 15 de febrero de 1898, en la Bahía de La Habana, era el pretexto urdido para la intervención intervenir en la guerra y apoderarse de la victoria mambisa.

El desenlace de la guerra dio lugar a la obtención de Estados Unidos, de varias colonias, además de Cuba, como resultado del Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898, respondiendo a la concepción hegemónica imperial de “América para los americanos”, manifiesta en la Doctrina Monroe.

Cuando Estados Unidos ocupa Cuba, el 1ro. de enero de 1899, como “vencedor” del conflicto militar contra España y respondiendo al Tratado de París, en el que no figuró el Ejército Libertador, materializa su viejo anhelo; es arriada la bandera española e izada la norteamericana, iniciándose oficialmente la ocupación militar de la isla y como era de su conveniencia, procede a la desactivación de las instituciones representativas del movimiento libertador cubano, disponiéndose el 6 de enero, el desarme general de la población mediante un bando militar. Son licenciados los integrantes del Ejército Libertador, desactivado el partido Revolucionario Cubano (organizador de la guerra), y disuelta la asamblea de representantes.

El período entre 1899 y el 20 de mayo de 1902, Cuba permanece ocupada militarmente por Estados Unidos, cuyo gobierno accede a la creación de una Constitución y un Gobierno Nacional pero con subordinación a sus intereses imperiales. De ahí la mutilación que sufrió la independencia de Cuba como colonia de España, mediante la implantación de la Enmienda Platt, como ley de los Estados Unidos, que estableció, entre otros dictados, el derecho de su gobierno a intervenir militarmente en la isla cuando lo estimase necesario y a adquirir territorios para bases navales y carboneras.

La Enmienda Platt a la Constitución, o Tratado Permanente, debía cumplirse tal cual fue aprobada por el legislativo, no estando el poder ejecutivo legitimado para modificarla, dio a conocer el 18 de junio de 1901, el Secretario de Guerra de los Estados Unidos.

Además de su actuación prepotente, Estados Unidos utilizó el chantaje de no desocupar militarmente la isla hasta la aprobación de la Enmienda y para ganarse a la opinión pública, lanzó una intensa campaña propagandística sobre la supuesta incapacidad de los cubanos para terminar la guerra y autogobernarse.

En ocho artículos anexos a la Constitución de la República, la Enmienda menguaba la soberanía de Cuba, al no permitírsele tratados o convenios con otros poderes extranjeros; no contraer deudas públicas por encima de su capacidad de pago de intereses o amortiguación; concedía a Estados Unidos a intervenir militarmente en la isla cuando peligrasen sus intereses; validaba todos los actos realizados durante la ocupación militar y que todos sus derechos fueran protegidos; Cuba quedaba obligada a atender con preferencia la sanidad de sus poblaciones para proteger el comercio y el pueblo del sur de los EE.UU.

También reflejaba dicho documento el error geográfico de haber considerado a Cuba como isla cuando, cuando en realidad era un archipiélago y dejaba sentado que la Isla de Pinos sería omitida de Cuba y su status se definiría en un futuro tratado. El artículo VII establecía el arrendamiento de porciones de suelo cubano para ubicar estaciones navales norteamericanas y carboneras, dando lugar a la ocupación de una porción de Guantánamo, donde aún se mantiene la odiosa Base Naval, contra la voluntad del pueblo cubano. Y la Enmienda disponía insertar dichas disposiciones en un Tratado Permanente de Cuba con los Estados Unidos, “para mayor seguridad en lo futuro”.

Sobre la aplicación de la Enmienda Platt, el general Leonard Wood, gobernador estadounidense de Cuba durante la ocupación norteamericana, hizo las siguientes declaraciones:

“Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt, y lo único indicado ahora es buscar la anexión. Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento. No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se Norte americanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo”.

Luego se firmó un nuevo tratado de relaciones entre ambos países, a tono con la denominada “Política del Buen Vecino”, instrumentada por el presidente de turno de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, en la cual se derogaba el derecho de intervención militar de su gobierno en la isla, pero dejaba intacto lo referido a la Base Naval de Guantánamo, que aún permanece.

Aunque Tomás Estrada Palma, primer presidente de Cuba, después de la Ocupación militar de los Estados Unidos aprobó tres tratados que permitieron el fortalecimiento de la Enmienda Platt, derogada el 29 de mayo de 1934. Tales convenios fueron: el Tratado de reciprocidad (11 de diciembre de 1902), Tratado permanente (11 de mayo de 1903) y Tratado de arrendamiento de Bases navales y Carboneras (16 de febrero de 1903), muchos cubanos se opusieron a su implantación, destacándose, Juan Gualberto Gómez, Salvador Cisneros Betancourt y Manuel Sanguily.
Como consecuencia de aquella imposición imperial, aún Estados Unidos mantiene la Base Naval en territorio de Guantánamo y para castigar a los cubanos por la osadía de haber hecho y defender a cualquier precio una Revolución Socialista, aprobó, recrudeció y sostiene el cruel Bloqueo económico, financiero y comercial, contra el cual protesta el mundo entero.

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