En la Sierrita de Cupeycillo
Espeleólogos holguineros explorando las cuevas secas en La Gegira, Velasco. Foto: AlexisA la vera del empolvado, empinado y pedregoso camino que desde la localidad de Velasco conduce a La Gegira, unos ocho kilómetros, el carismático campesino Román Rojas, oportunamente avisado, recibió a la comitiva espeleológica.

Inmejorable anfitrión, estaba acompañado por su diligente mama, Carmen, que tiene en calidad de Centro Agente, el único teléfono existente en la comarca, recurso necesario ante cualquier imprevisto.

Todo lo básico estaba concebido por Román, para asegurar que la breve estancia fuera lo más productiva y agradable posible, dentro de las limitaciones del caserío, en el que destacan el Consultorio del Médico de la Familia, la pequeña bodega y la modesta cafetería, pleno corazón.

Desde que los espeleólogos pusieron pie en tierra e iniciaron el montaje de los mínimos campamentos, uno para explorar las incógnitas cuevas secas y otro para retomar la investigación de la inundada Cumpleaños, distantes dos kilómetros uno del otro, gozaron del respaldo afectuoso y solidario de la comunidad, apoyo moral y material inapreciable.

Entre ellos vienen al recuerdo, Blanquita, la solícita gastronómica, Alberto, el afable esposo de la enfermera, Rubén, el presidente de la Cooperativa, que cocinó lo primero caliente consumido, por citar solamente algunos nombres de esos especiales lugareños, pues la lista sería interminable.

La organización del campamento y de las labores demostraron las habilidades de los especialistas. Foto: AlexisPara el mediodía, los campamentos eran realidad, en un esfuerzo mancomunado de los más curtidos en estas labores y los más bisoños, que demostraron en conjunto disciplina, habilidades, creatividad y conocimientos.

Tras una frugal merienda de “campaña”, básicamente lo que cada quien trajo de su casa, comenzaron a aparecer los arreos y los demás medios imprescindibles para penetrar con seguridad en cualquier oquedad y términos como inclinómetro, elictitas, poljas, galerías, gateras, cascos, linternas, invadieron el entorno.

Los espeleólogos tuvieron que caminar varios kilómetros para llegar a las cuevas secas y La Cumpleaños. Foto: AlexisMientras, los vecinos que observaban en las inmediaciones la novedad, sonreían asombrados de la trasformación operada en los investigadores, en materia de vestuario y andamiaje de cuerdas, frenos, argollas, enganches incorporados, garantías para preservar la vida.

Una indagación previa entre los vecinos y el compromiso de mostrarles el camino marcó un primer objetivo: una cueva horizontal prometedora y una quebradura que, muy oscura, penetraba las rocas. Debe ser una buena vertical, apuntó alguien.

Casi en igual momento, en Tierra Buena, el grupo Cársico, con cuatro experimentados buzos se aprestaba a penetrar de nuevo en Cumpleaños.




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Espeleólogos en La Gegira (IV)
Miércoles, 22 Febrero 2012
A la vera del empolvado, empinado y pedregoso camino que desde la localidad de Velasco conduce a La Gegira, unos ocho kilómetros, el carismático...
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