Con un paso en la narrativa cubana que lo caracteriza por el apego a la realidad y a los contextos inmediatos, Marcial Gala recibió el Premio Alejo Carpentier Novela 2012. Silencioso, sencillo, la conversación con él en la sala Nicolás Guillén de San Carlos de la Cabaña sería –seguro- apresurada en medio de las felicitaciones y los flash de las cámaras. Pero la curiosidad no espera y fue la impaciencia del lector la que lo robó de los abrazos.

¿Cuál es el tema de la novela?

Marcial Gala: “Bueno, el tema es la diversidad de las tendencias culturales de la Cuba actual, de la relación entre padre e hijo, y también las diferentes expresiones de la religiosidad cubana, ya sea catolicismo, protestante -sobre todo esas dos variantes del cristianismo-, o las religiones afrocubanas.”

¿Cómo se construye el conflicto?

M. G: “Es una familia que se muda para Cienfuegos, entonces los padres son protestantes, de una secta muy severa, y el hijo mayor termina siendo practicante de una religión afrocubana. Parto de la religión como motivación a la escritura; también la violencia tiene mucho que ver con esta novela, donde muestro a gente que vive inmersa en un mundo de violencia. Es una novela, además, que toca mucho lo dionisíaco. Podría decirte que tiene que ver, sobre todo mirándolo de un modo más sencillo, con la historia de un joven poeta y de su iniciación.”

El jurado le atribuye el logro de una tensión narrativa…

M. G: “Sí, bueno, es una novela coral, así que es como un barrio de Cienfuegos, y en esa metáfora del barrio, con toda su historia, entramo las diferentes voces narrativas y los principales personajes de la novela. Creo que por ahí va esa tensión en la trama.”

Además del premio, ¿qué le queda como escritor y ser humano de esta novela?

M. G: “A mí siempre me ha caracterizado, por lo menos en los últimos tiempos, esto del realismo, del realismo psicológico también. Para mí esta novela ha sido una búsqueda de la belleza, a pesar de todo, a pesar de que quizás sea una de las obras mías escritas desde la cuentística más dura. Es una búsqueda de la belleza que la hace diferente de otras novelas donde la realidad es cada vez más dura.”

Sospecho, aunque reconozco la absoluta falta de certeza, que esta es la novela que en el 2010 Gala reconocía tener en ciernes, y cuyo título provisional decía ser Monasterios.

¿Por qué la mudanza a La catedral de los negros, título con que se adorna el Alejo Carpentier 2012? Se lo pregunto y me gano una sonrisa lapidaria:

M. G: “Para explicártelo, tendrías que leerla.”

Y lo haré, claro, para no quedarme con las dudas ni perderme el exotismo en la construcción de los personajes, ni el derroche imaginativo del que hace gala Marcial en cada uno de sus cuentos, novelas o poesía. Por lo pronto, un vistazo, un “filito”, de lo que luego se hará cuerpo real y vibrante en las librerías.




Escribir un comentario.Si ya está registrado debe iniciar sesion primero.